Mundo deportivo

“Neither thieves, nor lunatics, stunt lovers”
“Ni ladrones, ni locos, amantes del stunt”
Autor: Jonny Andrés Sampedro
21 de Enero de 2014


En la ciudad de Medellín y otras tantas del país se abre paso un deporte que es estigmatizado por muchas personas, pero que tiene torneos de profesionales y que es tratado con toda la seriedad del caso en Estados Unidos y Brasil. Se trata del stunt.


Foto: Giuseppe Restrepo 

Las mujeres también juegan un papel importante en este deporte y deben entrenar para compaginar sus movimientos con el piloto. 

Están cansados que los tilden de pillos, vándalos, delincuentes e irresponsables. Quieren mostrar que el stunt es solo deporte y que se necesita un poco más de tolerancia y comprensión para asimilar una goma que inició hace 20 años en Estados Unidos y que días después llegó a nuestro país. 


Pese a esto aún es mirado de reojo por ciertas personas, que cada que los ven entrenando (con los permisos necesarios) llaman a la Policía a quejarse por los ruidos que pueden hacer las motocicletas o porque creen que se trata de malas personas. 


Mientras encuentran un espacio propio y siguen gestionando con acciones comunales el préstamo de placas deportivas o parqueaderos en los barrios, el Inder de Medellín les ha brindado espacios en sus ferias deportivas o en los eventos de motores, para que hagan sus exhibiciones allí y muestren sus destrezas. 


“Parte de la legalidad de este deporte la hemos logrado por medio del Inder, la Alcaldía de Medellín y la Secretaría de Transporte, pues ellos nos han brindado un espacio en los certámenes a motor, en las jornadas Vive Inder 24 y en otros eventos, gracias a ellos es que nos toman un poco más en serio y que nos han ido respetando de a poco, porque nosotros ya no volvimos a tomarnos la calle como hacíamos hace mucho tiempo, ya esperamos que nos presten un lugar y allá practicamos”, dice Alejandro Gómez, presidente del grupo Paisas Stunt Racing.


Claro que el gran estigma que padece este deporte en la ciudad se debe, en parte, a que en barrios como Campo Valdés, Robledo, Santander y la Vía Las Palmas, entre otros, “muchos pelaos con moto hacen piques allí y han generado daños en otros automóviles o en personas, ganándose algunos problemas y accidentes, incluso, la gente mala de algunos de esos lugares les han llegado a pedir vacunas o a decomisarles las motos”, expresa Gómez.


Ante este panorama Carlos Marín, subsecretario de Movilidad y Transporte de la “Bella Villa”, dice que “en la vía pública hacemos controles con los oficiales del Tránsito y la Policía, con quienes hicimos el año pasado 39 operativos en los que generamos cerca de 1.400 comparendos ($608.500 cuesta una infracción de estas), pues nuestra labor es salvar vidas y buscar que haya responsabilidades en las carreteras”.


Para evitar estas situaciones, Fredy Sierra, amante del stunt y Policía de profesión, aconseja a estos muchachos para que eviten estos inconvenientes y para que el deporte sea valorado como ellos esperan.


“Les hablo y les digo que hagamos las cosas bien, que por eso es que no nos dan los espacios muchas veces y que a la brava no llegamos a ningún lado. También que por ese motivo es que nos estigmatizan y nos relacionan con bandidos, cuando realmente somos personas trabajadoras, respetuosas y que queremos sacar este deporte adelante y dejar de ser perseguidos”.


Los Ángel


El vértigo y la adrenalina hacen parte de esta familia. El amor por las motos no tiene límite en Pablo Ángel (padre) y en Rafael Ángel (hijo), quienes comparten esta pasión hace muchos años.


Pablo, de 46 años de edad, empezó a los doce años a practicar el bicicross, luego probó con las motos en las pruebas de velocidad y finalmente en el trial, en el que ha pasado por las categorías Novatos, Expertos y Élite, ganando varios títulos.


Dice ser el único trialista que hay en la ciudad, que integra uno de los colectivos o grupos de Stunt. Sus saltos, escaladas y piruetas deslumbraron a su hijo a los ocho años de edad, quien siempre lo acompañó a cuanto evento participó, que le ayudaba a cambiar las piezas de su moto y “tal vez por eso llevamos este deporte en la sangre”, cuenta Pablo.


“Rafa”, un sardino de 16 años de edad, quien se caracteriza por ser uno de los pocos hombres en la ciudad en hacer stunt en una moto Vespa, dice que en la calle lo admiran por tener un papá así, joven, arriesgado y algo alocado, para él esto es motivo de orgullo, “porque se vincula a la familia completa y no es un deporte violento como creen muchos”.


El patrullero Sierra


El servicio militar y el ingreso a la Policía Nacional le dio a Freddy Sierra Muriel la disciplina y seriedad que de pronto le  faltaba. 


Atrás quedaron los días en los que se volaba en las motos de su hermano a hacer piques y a correr por las calles del barrio Manrique, en donde tuvo varias caídas y accidentes en las motos Kawasaki y DT que tuvo su familiar. 


“Era algo complicado. Yo me volaba y terminaba en un accidente. Llegué a chocar varias veces las motos de él y a pagarle por los arreglos que tuvo que hacerle al chasis o guardabarros. Un día, se me quedó el acelerador pegado y me choqué contra el muro exterior de una casa, la moto se dañó, obviamente, pero a mí no me pasó nada”, comenta Sierra, quien respeta su profesión y la separa de su hobbie.


“La moto de la Policía en la que ando es muy buena y los amigos me dicen que la pique, que haga piruetas y un montón de cosas. Obviamente yo me río, pero yo sé lo que estoy haciendo, que estoy trabajando en ese momento y debo cumplir con mi empleo seriamente. Ya cuando salgo de trabajar, busco los espacios que nos dan y me voy con mi moto a practicar el stunt, es que una cosa es la obligación y otra muy distinta la diversión”, argumenta.


Pocas mujeres y entre ellas una niña


De tal palo, tal astilla. Si el papá, que se llama Olvery Villada hace el “Angelito” en una moto Vespa, ella, Valeria Villada, no podía quedarse atrás.


La pirueta preferida de su padre, la cual consiste en pararse en una moto en movimiento y extender los brazos a los costados seguramente le quedará chica en poco tiempo a esta alegre, conversadora y graciosa señorita de siete años de edad.  


Pues desde que estaba muy niña aprendió que la moto es sinónimo de sonrisa y de manera precoz aprendió a manejar el manubrio, la velocidad y los cambios de este vehículo, en la que se transporta su papá y pues no habiendo de otra, hubo que comprarle una pequeña cuatrimoto en la que pudiera dar rienda suelta a su hobbie.


“Aprendió pasito a pasito. Nos íbamos a ensayar, lo hacíamos despacio y de a poco fue aprendiendo cada elemento que tiene el manubrio. Por su pequeña estatura no puede manejar una moto grande, pero está en capacidad, acompañada de alguien, de manejar una Freewind 650, pues sabe cómo funciona a la perfección”, dice Olvery.


Su mamá, Cristina Urrego, es quien más sufre los caprichos que le lleva su esposo a Valeria, dado que cada vez son más las cosas que aprende y que le sorprenden.


“En estos días iba con ella en la moto para el colegio y me fue diciendo, ‘acelere pues mamá, qué viaje tan lento y aburridor, hágale pues o sino diga si es que hay que manejarle para que lleguemos más rápido’, con esa me fue saliendo y yo lo único que pude hacer fue reírme pues le encanta.


El turno llega para Valeria, quien tiene muy claro lo que quiere y por eso no pierde el tiempo en otras cosas. “De cumpleaños me querían hacer una fiesta, pero yo para qué una fiesta si la torta y la comida se la comen los otros, la piñata la rompen y como yo soy tan chiquita no agarro ningún juguete, entonces más bien que me den una moto, que esa sí la disfruto y me voy a hacer piques con mi papá”.


Con todas las leyes


Alejandro Gómez es uno de los fundadores y el presidente de los Paisas Stunt Racing, (PSR por sus siglas), uno de los grupos más organizados que tiene la ciudad, el cual cuenta con cerca de 30 integrantes e incluso una filial en Pereira.


Es el hombre de los valores en el grupo, pues siempre está pendiente que sus compañeros compitan con las protecciones adecuadas y que no olviden portar el casco, el cual en muchas ocasiones puede salvar vidas.


“Nuestro logo tiene las iniciales del grupo y a un motociclista que está sin casco. Él era uno de nuestros mejores compañeros, le decíamos ‘Pupilo’, de los mejores que había en la ciudad en este deporte, era pulido, estético y tenía muy buenos trucos. Él falleció en un accidente de tránsito cuando llevaba a su novia a la casa y se les atravesó un vehículo que venía en contravía. En el esfuerzo por salvarse alcanzó a lanzar a la chica a una manga, pero él no contó con igual suerte, perdió el equilibrio y cayó sobre el pavimento. Duró dos días en coma y lamentablemente falleció. Ese día no llevaba casco y nosotros estamos seguros que de haberlo portado, las secuelas serían menores y estaría todavía con nosotros. Desde eso nos conscientizamos del porte del casco y de tratar de cumplir al máximo las leyes de tránsito, por eso en cada presentación que tenemos sacamos un espacio pedagógico y le decimos a la gente de los riesgos de hacer esto sin entrenar y sin una educación vial apropiada”, puntualiza Alejandro.




La mirada del Inder

El Periódico El Mundo contactó a David Mora, gerente del Inder de Medellín, quien se refirió sobre este deporte y su situación actual: “Es un buen espéctaculo y con este tipo de deportes, no solo el stunt, tenemos un programa bandera desde la Alcaldía de Medellín, que se llama Adrenalina, en el que les brindamos oportunidades a todos los deportes extremos, en escenarios seguros y adecuados, para que ellos puedan mostrar su deporte y sus tendencias (...) Ellos nos han buscado, se han acercado a nosotros y han legalizado su práctica deportiva. Respecto a la importancia de promover y apoyar esta iniciativa, nos parece muy importante, siempre y cuando se haga con todas las respectivas protecciones”. 




Las piruetas más comunes

El angelito


Se debe tener en cuenta el viento, la velocidad de la moto que debe estar en bajas revoluciones para que esté suelta y no se mueva hacia ningún lado.


El endo


Se define por frenar en la llanta de adelante e irse un largo recorrido sosteniendo la moto en la parte de adelante. Hay gente que la combina con el escorpión, que es una pirueta en el que su piloto pone la pierna en la parte trasera y se hace como lo hizo Higuita, pero con un solo pie. Otros hacen endos libres o acompañados y ahí es donde se montan varias personas.


El pique


Busca sostener la moto solo con la llanta trasera y avanzar varios metros de esta forma. Se debe tener en cuenta lo que es el freno trasero para que la moto no se vaya del todo hacia atrás y para levantarla se necesita el clutch, acelerador y halar la moto con el mismo cuerpo.


El equilibrio


Es hacer ascensos y descensos en rampas, muros, tarimas y piedras, incluso hay momentos en los que se hacen sostenidos en estas superficies, se apaga la moto y dos segundos después vuelve a prenderse y a continuar la acción como si nada hubiera pasado.


Giros


Pueden ser acompañados, individuales o acostando la moto. Hay diferentes tipos de giros, uno de ellos se llama el ocho, en el que uno gira a la izquierda y la moto va a la derecha. Otro muy conocido se llama el reloj. 


La podadora


Consiste en pararse a un lado de la moto y ponerla a dar giros alrededor. Es una acción en la que se quema mucha llanta.