Columnistas

Los ciclos climáticos
Autor: Pedro Juan González Carvajal
21 de Enero de 2014


A mi generación le ha correspondido observar y ser testigo de los grandes y bruscos cambios que han sufrido los ciclos climáticos, donde se distinguen claramente, y llaman la atención, los que suceden en el hemisferio norte cada año,

A mi generación le ha correspondido observar y ser testigo de los grandes y bruscos cambios que han sufrido los ciclos climáticos, donde se distinguen claramente, y llaman la atención, los que suceden en el hemisferio norte cada año, sin querer decir que en el hemisferio sur todo sea normal. 


A principios del año, se ha vuelto cada vez más frecuente la intensificación de los inviernos que se hacen cada vez más extremos y que nos muestran cómo fenómenos recientes como el “Hércules”, afectan la tercera parte del territorio norteamericano, con todos los efectos y consecuencias directas e indirectas que esto ocasiona.


Tormentas que afectan el Atlántico Norte anuncian para dichos países que la temporada de invierno será cruda.


Mientras ocurre esto en el Norte, en Australia, Argentina y  Chile, por ejemplo, los veranos son intensos, y es así como los grandes incendios forestales se han vuelto crónicas de eventos anunciados, contra los que la mano del hombre poco puede hacer para prevenir y con muchísima dificultad, combatir con éxito.


Sin embargo, cosa rara, simultáneamente en el inmenso territorio brasilero, las lluvias y las inundaciones se dan simultáneamente, lo cual no deja de ser desconcertante.


Si pasamos al segundo semestre, en el Norte se inicia la temporada de tormentas tropicales y el verano genera emergencias sobre todo en la población mayor de Europa y Asia, generando cada vez más,  un crecimiento en el  número de víctimas debidas al sofoco que produce el calor.  


Mientras esto sucede, a lo largo y ancho del planeta los grandes glaciares y nevados se derriten, generando una real emergencia, cada vez más próxima, en cuanto a la  disminución del volumen de agua que transportan  los grandes rios. El derretimiento de las altas cumbres del Himalaya, que ha perdido el 21% de su masa glaciar en los últimos 30 años, pone en riesgo el suministro de agua de vastos territorios que albergan una gran cantidad de población de India y China.


En medio de estos ciclos, la aparición de tifones, nevadas extemporáneas, períodos de extrema sequedad, fuertes temporadas de lluvias, hacen parte del ya tradicional día a día, lo cual, de acuerdo con los parámetros anteriores, no es normal.


En países tropicales como Colombia, las épocas de invierno y de verano estaban preestablecidas y se cumplían con gran precisión. Hace unos 25 años, Medellín era llamada la “ciudad de la eterna primavera”, pero al día de hoy  los eventos nos muestran otras realidades y los dichos populares, que reflejaban el aspecto climático, pierden vigencia, como es el caso de: “En Abril, aguas mil” y “Octubre de aguas se cubre”, circunstancias que hoy en la práctica no se dan.


Expertos tiene cada área de conocimiento y los avances tecnológicos ponen al servicio de los científicos una serie de herramientas con las cuales no se contaba anteriormente y que permiten una visión nueva de los acontecimientos.


Para un simple ciudadano que padece en un mismo día calores y fríos extremos,  que observa como los ciclos van perdiendo su rigor y cómo la naturaleza actúa sin la lógica con la cual los humanos la entendíamos, no deja de ser atractivo y sobre todo preocupante el fenómeno.


Recordemos que a través de la historia ya han sucedido, de acuerdo con los registros científicos, unas seis extinciones masivas por diferentes motivos, y varios procesos de congelamiento planetario.


¿Será que estamos siendo testigos mudos e ignorantes del inicio de una nueva era de glaciación?