Editorial

“Limpiezas” no, colaboración ciudadana sí
18 de Enero de 2014


Del reconocimiento de nuevas formas a las que está recurriendo la ciudadanía para poner en evidencia delitos que sufre o atestigua, deben salir nuevos canales de relación que conduzcan a una creciente y legítima colaboración de los ciudadanos

El panfleto amenazante contra ladrones y atracadores que circula por internet, y cuya existencia fue denunciada por los medios masivos de comunicación, revela una inaceptable actuación de delincuentes tanto o más peligrosos que los responsables de atracos callejeros y crímenes colaterales. Mientras las autoridades investigan, aclaran y judicializan a los cabecillas criminales tras el panfleto, los ciudadanos se han de sumar al rechazo a toda idea de hacer justicia por mano propia.


La grotesca invitación a la autodefensa contra los robos y atracos estremece por razones éticas a la mayoría de los ciudadanos que reconocemos la vida como bien jurídico protegido por el Estado, instituido como garante, protector y vigilante de los derechos humanos universales; aterra por causas morales a quienes entendemos que la vida es don divino y, por tanto es inalienable; y aterroriza a los colombianos que tenemos frescas las noticias e imágenes de las atrocidades cometidas por el paramilitarismo, en cuyos orígenes estuvo el triste llamado de “ciudadanos de bien” a la autodefensa como mecanismo para sustituir al Estado en el combate a la guerrilla. 


La tolerancia o cierta indiferencia por los llamados a ajusticiar a ladrones y atracadores, tiene como caldo de cultivo a irresponsables comentarios de ciudadanos con responsabilidades y visibilidad pública y se propone como falaz respuesta en la afortunada opción de la ciudadanía de no seguir tolerando o aceptando resignada los delitos que afectan su patrimonio y ponen en riesgo su vida. Esa ciudadanía que abierta o anónimamente y sin más interés o pretensión que su derecho a disfrutar de la ciudad, es la que se está expresando en medios de comunicación y redes sociales con denuncias, columnas de opinión, mensajes, fotos y videos que dejan testimonio de la comisión de delitos. Aunque estos mensajes pueden parecer contraproducentes para la imagen de la ciudad y sus autoridades, su existencia y publicidad debe ser considerada como un positivo indicador de participación y uso de la tecnología para favorecer el control público a los males sociales.


Entendiendo que la ciudadanía es la aliada natural en su batalla incansable contra el delito y el crimen, es deber del Gobierno Municipal, la Policía y la Fiscalía crear instrumentos transparentes y accesibles para la conversación sobre los mecanismos de alerta a la Policía, denuncia formal a la Fiscalía o inicio de noticia criminal (investigación judicial), cuando es posible aprovechar informaciones de las redes sociales o los sitios web dedicados a ello. Un paso necesario en el proceso de generación de confianza en el Estado es que la Fiscalía informe sobre los requisitos y características de la denuncia directa, que se exige para casos como las extorsiones, o la que pueden hacer los testigos de delitos como atracos o robos, y acerca de las etapas del proceso judicial y la necesidad de judicializar como requisito para castigar. 


Dado que los problemas de seguridad también son de las percepciones de la opinión pública sobre la eficiencia de las autoridades, deben ofrecerse facilidades a los ciudadanos para acercarse a la Fiscalía, cuya especialidad técnica y lejanía física hacen difícil la denuncia. En este campo de las creencias ciudadanas, las autoridades tienen el reto de aclarar la paradoja que existe entre la alta favorabilidad de los ciudadanos por la Policía Nacional (la cuarta institución colombiana con mayor prestigio gracias al respaldo del 48 % de los encuestados), y la poca confianza que parecen tener para llamarla cuando necesitan su ayuda o para colaborar con sus investigaciones y acciones de capturas de delincuentes.  De esa explicación y del reconocimiento de nuevas formas a las que está recurriendo la ciudadanía para poner en evidencia delitos que sufre o atestigua, deben salir nuevos canales de relación que conduzcan a una creciente y legítima, esta sí, colaboración de los ciudadanos a la seguridad de todos, en el marco constitucional de pleno respeto a los derechos humanos universales, a las garantías del debido proceso a quienes trasgreden la ley, y a la absoluta protección a quienes ejercen sus deberes como ciudadanos.