Columnistas

Parque del Rio: proyecto inmobiliario
Autor: Guillermo Maya Mu駉z
16 de Diciembre de 2013


En la p醙ina de la empresa de desarrollo urbano de Medell韓 (EDU), presentan el proyecto del Parque del Rio Medell韓, de una manera muy escueta, en donde sobran las im醙enes pero faltan las palabras:

En la página de la empresa de desarrollo urbano de Medellín (EDU), presentan el proyecto del Parque del Rio Medellín, de una manera muy escueta, en donde sobran las imágenes pero faltan las palabras: “Es un proyecto de intervención y de renovación urbana del entorno del río Medellín para conectar la ciudad de forma eficiente con movilidad, espacio público, equipamientos complementarios e intervención ambiental”.


Sin embargo, este es un proyecto que costará unos 2 billones de pesos, un poco más de 1.000 millones de dólares. Mucha plata, muchos intereses, muchos contratos y muchos votos. Político que no tenga patrocinio no llega ni a miembro de JAL. La idea del proyecto es enterrar las vías paralelas al rio, a lado y lado, haciendo un parque, lleno de árboles y jardines, y el rio en la mitad, que para entonces debería estar limpio y libre de los olores nauseabundos que se levantan en verano.


El problema no es que no se pueda hacer el proyecto, se pueden hacer pirámides como las de Fajardo, que no sirven para nada.  El problema central es cuánto vale pasar de un estado a otro. Es decir, de un mundo sin proyecto a otro mundo con parque y vías enterradas. Es decir, ¿Cuáles son los costos internos del proyecto y sus externalidades negativas sobre la economía local y los miles de personas que se movilizan por ese corredor longitudinal que va desde Caldas hasta Bello? ¿Por dónde van a circular los automotores mientras hacen el proyecto? Si hubiera vías alternas todo estaría solucionado. ¿En dónde están las vías alternas? No hay. 


La contaminación del ambiente producida por los gases de los automotores no desaparece con la construcción del Parque. Al contrario, con el tiempo aumentaría exponencialmente, en la medida, en que las vías de la prosperidad, o las autopistas de la Montaña, aumenten el tránsito y descarguen el tráfico y los gases en ese corredor. 


El oxígeno producido por el parquecito, con arbolitos y florecitas, no alcanzaría a compensar la huella ecológica de la contaminación del 10% del parque automotor de la ciudad. ¿Esta zona es la única parte en donde se podría hacer un parque de esta naturaleza? El problema es que la plusvalía urbana está ahí, en los lugares aledaños al rio, construyendo viviendas de estrato 5 y 6. 


Por otro lado, este proyecto ha generado una polémica, que debiendo ser técnica, sobre la ingeniería y sus costos,  se ha convertido en un falso test político entre “retrógrados y progresistas”. Un columnista dominical (EL MUNDO) se vino lanza en ristre en contra de Johel Moreno, ingeniero respetable y de larga experiencia, porque no estaba de acuerdo con el Parque. La columna terminaba: “Doctor Johel: bienvenida la oposición, pero con sensatez y sindéresis. Tampoco creo sea esta la posición oficial de la SAI y de la ingeniería antioqueña” (Respuesta a Johel Moreno, elmundo.com, Nov. 10-2013). ¿Oposición a quién?


Sin embargo, el pasado 20 de noviembre, contrario a lo que esperaba el columnista, la SAI dijo no, porque “no considera conveniente continuar con la iniciativa de Parque Verde con deprimido vial en el Rio Medellín”. En concepto de la SAI: “Ésta obra se cuestiona por razones técnicas, económicas y ambientales para la ciudad de Medellín. El deprimido vial propuesto intersectaría las tuberías de descarga de aguas lluvias y quebradas y podría inutilizar los colectores de aguas servidas actualmente subterráneos y paralelos al rio. (…) Medellín tiene problemas graves de movilidad en su red arterial en toda la ciudad y no solamente en el corredor vial del rio. Igualmente en el aspecto ambiental, la carencia de áreas verdes, no es solo en el corredor del río sino en todas las comunas, especialmente en la nororiental y la noroccidental, por lo que el proyecto verde propuesto tendrá un impacto muy limitado, excluyente y focalizado en el cordón ribereño de la ciudad” (http://www.sai.org.co).


La respuesta del columnista fue que la SAI no solo era incompetente sino también retrograda: “no le creo a las directivas de la SAI. (…) ¿Será  que algunos de ellos (los miembros de la SAI) quieren repartir entre todo el gremio su incompetencia revelada en hechos que todos conocemos y que por dolorosos no voy a mencionar?”. ¿Cuál es el cuento con el edificio Space en una discusión sobre el proyecto del Parque? 


Sobre la viabilidad del Parque del Rio se cita la autoridad de Eduardo Cadavid Restrepo, exdirector de Aguas de EPM y recién nombrado gerente de EPM en Chile: “Es un proyecto con rigor” (Parque del Río es viable y tiene estudios serios: EPM, elcolombiano.com nov. 29-2013) ¿Cuál es el problema de esta opinión? Es una opinión con conflictos de interés. Uno no puede esperar que un empleado del alcalde de Medellín no piense en sus intereses burocráticos y de ingresos. En este caso la opinión está en donde está el bolsillo. Es normal. ¿Por qué la UN se retiró o la hicieron retirar de la investigación sobre la caída del edifico Space para dársela a la U. de los Andes? ¿Conflictos de interés?


¿Cuál es el propósito del proyecto del Parque del Rio? Se trata de un desarrollo inmobiliario, como el de Naranjal, zona en donde sacaron la gente trabajadora para convertirla en negocio inmobiliario, para que los constructores, que poco a poco se tendrán que retirar de El Poblado, por la escasez de lotes disponibles para construcción, extraigan la plusvalía urbana, que no han creado, que es creada por toda la sociedad, en las zonas cercanas al rio y que se van a valorizar. El gerente Regional de Camacol, el gremio de los constructores, Eduardo Loaiza, “afirmó que (…) en 20 años la zona de más valorización será la próxima al río” (Cerca del río está la clave de la vivienda de Medellín, elcolombiano.com, dic 11-2013). Gallina lo pone, frito se come.


La discusión alrededor del proyecto del Parque del Rio pone de manifiesto la necesidad de que el proyecto sea discutido a profundidad, para que no nos metan “el dedo en la boca” a todos los medellinenses, como en la fusión de UNE-Millicom.