Columnistas

¿Y de las mujeres qué?
Autor: Bernardo Trujillo Calle
23 de Noviembre de 2013


Está alborotado el cotarro de la política a una escala que desborda los lindes de la mesura. El primer grupo –todavía no es un partido legalmente conformado- que se vino con las listas a Senado y Cámara fue el Uribe Centro Democrático

Está alborotado el cotarro de la política a una escala que desborda los lindes de la mesura.  El primer grupo –todavía no es un partido legalmente conformado- que se vino con las listas a Senado y Cámara fue el Uribe Centro Democrático que está haciendo su campaña con nombres propios. La opinión de los entendidos en achaques de personajes que cargan con historias viejas y nuevas, hicieron las observaciones pertinentes sin ninguna consecuencia.  .  Los otros partidos andan en consultas, en ese tejemaneje de poner y quitar, de subir y bajar nombres según anden las presiones, los padrinazgos, el dinero o hasta los méritos personales.  Porque los hay dignos e indignos de merecer una curul.  ¡Vaya si no!


Paso por alto referirme a partidos diferentes al liberalismo que es el mío y el que me preocupa.  Esta vez mi preocupación se refiere a lo que se piense en la Dirección Nacional Liberal y en los directorios regionales respecto a la participación de la mujer que ha hecho el mejor esfuerzo durante todas y cada una de las elecciones a partir del plebiscito de 1957.  Es un hecho repetido que las mujeres votan más que los hombres, como también que a ellas se les reserva las últimas casillas de las listas a manera de dádiva graciosa cuando se les permite figurar.  Se les sigue engañando con ese distractor que cumple el papel de cómplice en la violación de sus derechos políticos.


El liberalismo –qué podemos decir- no escapa a la burla y como los demás partidos, regatea con avaricia y desconoce paladinamente esos puestos que se les debe por ley y por derecho propio.  No hay qué ir lejos para verlo.  En el Concejo de Medellín sólo una dama ocupa la única curul –muy bien servida por cierto-  que el omnímodo bolígrafo masculino se dignó asignarle.  En la Asamblea Departamental ninguna!.  ¿Equidad de género?


Entonces dónde y cuándo va a regir la ley de cuotas, ese 30 por ciento que se supuso sería un mínimo por el cual los organismos de control electoral responderían haciéndola cumplir.  El desorden institucional en que vivimos no permite que los ojos del gobierno se fijen en estas “minucias”.  . ¿Falta liderazgo femenino? ¿Falta un mayor compromiso de los partidos con la mujer? ¿Faltan hechos positivos visibles de protesta de parte de la mujer que hagan sentir el peso de su poder político?  Las mujeres –en plural- tienen distintas opciones que no han querido explorar para liberarse de la tutela de los hombres.  Sigue pesando sobre ellas la tradición machista que las acompañó hasta hace 56 años cuando por primera vez participaron en unas elecciones generales.


Quienes hemos seguido con atención la evolución de este lento progreso (o retroceso) de la valoración del trabajo femenino en la política somos de parecer que los esfuerzos legales dirigidos a proteger sus derechos han quedado reducidos a letra muerta por virtud de la terca actitud de los jefes del Partido que las siguen utilizando como electoras y desconociéndolas como ciudadanas.  Hay qué feminizar al máximo las listas a corporaciones públicas hasta el total reconocimiento que las leyes les hayan concedido.  Un modelo “cremallera” o de alternación sería lo ideal.  No más misoginia trasnochada.


Hay una opción que la mujer no ha querido ensayar, quién sabe debido a qué prejuicio que la inhibe.  Me refiero al partido de la mujer en el cual ella sería dueña de sus votos, de sus derechos políticos.  Suena a algo inverosímil, pero el día llegará.  A propósito de candidatas liberales, un amplio sector del liberalismo antioqueño acompañará a Sofía Gaviria Correa en su aspiración al Senado, donde tampoco hay representación femenina!. Tenemos el propósito de abrirle camino al liderazgo de esta joven profesional que se ha preparado para responder a las más exquisitas exigencias que las circunstancias actuales demandan.  Sofía Gaviria irá al Senado con nuestros votos para romper esa barrera artificial que una aturdida dirigencia le ha interpuesto a la mujer, abrogándose derechos de vida o muerte política que nadie le ha concedido.


__________________


 


Reelección sí.  Guerra no.  El país tendrá que decidir si quiere 50 años más de guerra o un país en paz.  Santos garantiza la paz.