Columnistas

La tormenta política por la Ley de Salud
Autor: Rafael Bravo
15 de Noviembre de 2013


Los políticos poco saben de lealtades y compromisos cuando ven que sus intereses están en juego. Se dirá que es la dinámica natural en cualquier parte del mundo.

Los políticos poco saben de lealtades y compromisos cuando ven que sus intereses están en juego. Se dirá que es la dinámica natural en cualquier parte del mundo. Es lo que ha hecho el expresidente Bill Clinton distanciándose de su homólogo Obama y dando el paso para una candidatura de su esposa Hillary. Clinton afirmo esta semana que el actual mandatario debería cumplir la promesa de modo que nadie pierda su cobertura de salud como en efecto está ocurriendo hoy día con la ley conocida como ‘’Obamacare’’. Sus palabras han tenido eco entre quienes se ven afectados por la decisión de las compañías aseguradoras y de combustible que atiza el fuego de los republicanos.


Las opiniones de Clinton son recibidas con atención en amplios sectores políticos y de opinión por lo que muchos congresistas demócratas han visto como el exmandatario  les ha lanzado una tabla de salvación en sus aspiraciones reeleccionistas en aquellos estados en donde Obamacare es impopular. Obama con un incesante sol a sus espaldas y una caída en su popularidad ve que las principales metas durante su segundo período comienzan a hacer agua por los tropiezos de la ley de salud. 


Aunque su puesta en marcha ha sido motivo de toda suerte de críticas y rechazo de sus opositores, la realidad es que será muy difícil que Obama dé marcha atrás al más importante logro de su administración. Es cierto que la Casa Blanca no ha podido ser más torpe en la implementación de la ley de salud, siendo el presidente el último responsable por su inoperancia. Si un usuario es incapaz de acceder al sitio se internet para inscribirse en un seguro de salud, entonces la criatura termina convertida en monstruo. Los principales líderes del partido de gobierno han optado por presionar al ejecutivo de modo que se encuentre una solución tanto para que no haya gente perdiendo su cobertura como para que la página web sea refaccionada.


La satanización en los medios de la oposición republicana ha opacado las bondades de la ley: una inmensa mayoría de ciudadanos por fin podrán contar con una póliza de salud. Nadie podrá ser rechazado aun teniendo una preexistencia. Los hijos pueden acceder al plan de salud de los padres hasta la edad de 26 años y quien sea objeto de una cancelación, podrá acceder al programa federal recibiendo subsidios según sus ingresos. Una pésima campaña de relaciones públicas y la omnipresente oposición de los republicanos hacia Obamacare han servido para que el público comience a perder la paciencia y a mostrarse escépticos sobre el futuro de la ley.


Las primeras cifras indican que 106.000 personas se inscribieron en el primer mes, lo que a primera vista  podría interpretarse como algo muy poco prometedor. Sin embargo, según la Fundacion Kaiser ampliamente conocida por su labor en el campo de la salud, cerca de un millón de ciudadanos ya calificaba como elegibles pero no habían escogido su plan. Si la página web hubiera operado sin contratiempos y los números mostraran una trayectoria creciente, en pocos meses no habría justificación para buscar un desmonte de la ley como pretenden sus detractores. 


Las próximas semanas serán definitivas para saber si Obamacare logra penetrar el hasta ahora mercado esquivo de la salud. Corregir los errores y hacer los ajustes que le permitan a millones tener seguridad de mantener sus pólizas y volverse un elemento esencial en la vida de los norteamericanos no es un asunto simple. Cualquier intento por cambiar algunos de los artículos encontrara un muro en las filas republicanas.