Columnistas

Los colapsos
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
30 de Octubre de 2013


Se entiende que el sentido de este escrito, se basa en que la palabra “colapso” significa: “Destrucción o ruina de un sistema u organización”.

Se entiende que el sentido de este escrito, se basa en que la palabra “colapso” significa: “Destrucción o ruina de un sistema u organización”.


Desafortunadamente, se presentaron recientemente dos colapsos en estructuras importantes en la Ciudad. La primera consistió en el derrumbe de una torre en la urbanización “Space” en la zona de El Poblado, y la segunda la del puente peatonal en Guadua que comunicaría las comunidades de Blanquizal y Santo Domingo Savio. Ambos eventos son absolutamente lamentables y es necesario expresar, en primer lugar, la solidaridad con la comunidad y con todos los involucrados.


Como es usual, brotan expertos opinadores por todas partes. También se debaten cuestiones superfluas como la del uso de la palabra “fortuito”.


Si se acepta que el significado de “fortuito”, es inesperado, hay que establecer que hay una gran diferencia en ambos casos: El derrumbe de la torre 6 de Space es fortuito, porque considerando, “a priori”, que todo se hizo de acuerdo con las normas  y regulaciones, la buena práctica de la ingeniería y la construcción, con los controles requeridos, el hecho si fue fortuito porque era inesperado. En cambio en el caso del Puente de Guadua no era inesperado porque se sabía, desde el principio, que estabas mal diseñado.


Habrá que esperar que la “pléyade” de expertos involucrados en el caso de la torre de Space, emitan sus conclusiones, y, entonces, no puede adelantarse, por ahora, ningún análisis técnico profundo.


Pero hay mucho más: surgen infinidad de opiniones relacionadas con la Planeación de la Ciudad de Medellín y, el control ejercido por las  curadurías a la manera de canción “Burundanga” (“Tongo le dio a Borondongo…) y ojalá no vayan a salir con lo de Fuenteovejuna, o sea: “Todos a una” son los responsables.


Hace ocho años el autor de esta columna, presentó un escrito titulado “Faltó Planeación” debido a que se estaban presentando muchas deficiencias relacionadas con el tema. En dicho escrito se pregunta: “¿Hubo deficiencia en la formación académica? ¿Sería que no se ejercieron a cabalidad las profesiones? ¿Hubo improvisación? ¿Hubo sometimiento a  diversas presiones de distintos Grupos? Entonces ¿Qué pasó?” .Todas estas preguntas tienen vigencia hoy, y como se remató en el artículo mencionado puede  concluirse, como entonces: “Como los hechos son tozudos hay que concluir que: Simplemente faltó planeación”. En este sentido son muy desafortunadas las intervenciones recientes de dos exdirectores de Planeación.


Si se mira la Constitución Política de Colombia, en su artículo segundo, en donde se dice: “Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y los particulares”, habría que reconocer que el gran responsable es el Estado, y, para acabar de ajustar, los colapsos no son solo estructurales en un país en donde la Justicia colapsó, la Seguridad colapsó, la Educación colapsó, la Movilidad colapsó,  y no pueden olvidarse los colapsos de las buenas costumbres, los valores, la Moral, la Ética, etc.