Columnistas

Lo que hace verdaderos sabios
Autor: Alvaro T. L髉ez
29 de Octubre de 2013


Conviene que los gobernantes se acompa馿n de las ideas y las voces de los que realmente son expertos. Abundan en las actividades oficiales y su entorno, los falsos doctores que pretenden imponer con un grito sus enormes inconsistencias vitales

Conviene que los gobernantes se acompañen de las ideas y las voces de los que realmente son expertos. Abundan en las actividades oficiales y su entorno, los falsos doctores que pretenden imponer con un grito sus enormes inconsistencias vitales y cognitivas, como dogmas. Las tragedias son vislumbradas como oportunidades de algunos para darse tono frente a la audiencia inerme, muchas veces preconstituyendo pruebas y dejando por el suelo la gestión oficial. Si algo hay claro en la organización estatal es la funcionalidad de los cargos, su definición a partir de las acciones que se asignan en cada caso, de tal manera que ir más allá de lo que los cargos autoriza, tipifica responsabilidades penales.


El ordenamiento territorial, el plan que determina la futura construcción de las ciudades, no es un tema fácil en el que esos falsos técnicos puedan intervenir. Se necesitan muchos conocimientos especializados para vislumbrar el desarrollo de las ciudades. Más que haber pasado toda una vida en las cátedras universitarias sin asomarse al mundo real, más que creer que haber manejado alguna entidad pública, mal manejada casi siempre, vuelve expertas a las personas, más que considerar que la huerta casera es un laboratorio de prácticas para adquirir dominio sobre políticas de manejo del medio ambiente, se requieren verdaderas competencias, dominios de saberes pertinentes, personalidades que honestamente asuman el encargo del señor Alcalde, allegando los consejos necesarios, con la sabiduría del entendido.


Los municipios han sido organizados en Colombia con un cierto grado de complejidad que podría ser conveniente. Los concejos municipales tienen orígenes en la población que elige a sus miembros para que asesoren, aconsejen y controlen a la administración. No siempre ocurre lo que está pensado y consagrado. Hay grupos económicos y organizaciones de otra índole, que se hacen presentes en los cabildos para ejercer presión en pro de sus propios intereses, hay politiqueritos sin cabida en ninguna otra actividad que no dejan trabajar. Y entonces surge la necesidad de acudir a la conformación de consejos asesores, que muchas veces terminan creyéndose más sabios y de mejor familia que los elegidos por el pueblo.


La soberbia hace que se trastoque lo que debe ser un compromiso con la gente, en lo que los mismos espurios personajes llaman poder. Pero la experiencia de hoy nos indica que el ejercicio desmedido de las funciones públicas, que la formulación de planes sin asidero técnico ni académico, se pagan con dinero, con vidas, con la incertidumbre de una ciudad que se siente en peligro. Leyendo EL MUNDO esta semana se encuentra la esperanzadora columna de José Hilario López, un gran ciudadano y un gran ingeniero, que previene sobre las condiciones de la orografía de Medellín. Ojalá que los que se ocupan de proyectar la ciudad consulten este tipo de opiniones, para que de verdad se reivindiquen prestándole un buen servicio a la ciudad y a su Alcalde.