Columnistas

Un pontífice para la época
Autor: Evelio Ramírez Martínez
26 de Septiembre de 2013


El lunes pasado el diario “El Espectador” publicó un extraordinario editorial, con el título de “Habemus papam”. Uno de los párrafos del ilustrado editorial lo dedica el periódico a hablar de la “Teología de la Liberación”,

El lunes pasado el diario “El Espectador”  publicó  un extraordinario editorial, con el título de “Habemus  papam”. Uno de los párrafos del ilustrado editorial lo dedica el periódico a hablar de la “Teología de la Liberación”, pues   una  de las  actitudes que despierta más críticas de los sectores reaccionarios de la Iglesia es el haber recibido al teólogo de la Liberación, Gustavo Gutiérrez, actitud que despertó la reacción de algunos sectores de la Iglesia, entre ellos el Opus Dei. Se pregunta también el editorialista: “¿Cuáles son los pecados del nuevo Papa?”.  Y su respuesta es contundente: “Al parecer, hacer lo que se esperaba del máximo líder del catolicismo: abrir las puertas a una institución que se había anquilosado”.


Realmente lo que anota el editorial del diario bogotano, revela  una cruenta verdad, y, al respecto, hay que aportar algunas  pruebas como la siguiente: En el texto escrito por el intelectual Andrés Oppenheimer con el título de “Los Estados Unidos de Latinoamérica”, en el capítulo octavo,  que lleva por título “La  concentración de la riqueza en América Latina” se lee lo  siguiente: “Según el informe mundial de la riqueza 2008  un estudio realizado por Capgemini  y Merryl Lynch, en el transcurso de los  últimos tres años, los individuos más acaudalados  de Latinoamérica aumentaron su fortuna en un 20.4%. Comparativamente,   los ricos de los países petroleros del Oriente  Medio vieron aumentar sus cuentas bancarias en un 17.5% en el mismo período, en África un 15% 4, en Asia un 12.5% 4, en Europa un 5.3% y en Estados Unidos y Canadá un 4.4%. 


Otro comentario, tomado del mismo texto de Oppenheimer,  dice: “La riqueza total de los ricos latinoamericanos, definidos como las personas que tienen más de un millón de dólares en ahorros líquidos, excluyendo bienes coleccionables y residencias primarias, aumentó  de 420.000 mil millones de dólares en 2005  a 720.000 millones de dólares en el 2007.  


Pero otro elemento fundamental para medir la pobreza, o mejor la muy inequitativa distribución de la riqueza que prima en América Latina, es observar los índices gini que muestran  los diversos países de la región y compararlos éstos con los que miden las economías más evolucionadas de mundo. Hay que tener en cuenta que el índice  gini varía entre 0 y  1.0. y, a medida que crece,  indica un mayor aumento de la desigualdad  Así tenemos  países como Estados Unidos con un índice gini de 0.36, Suecia de 0.23, España 0.31 , Alemania 0.30 y Francia 0.28; mientras los  países de América Latina, muestran a través de este índice la alta  concentración del ingreso que en ello rige, y  así  podemos apreciarlo en los siguientes casos:   Guatemala 0.507 .  Argentina 0. 43, Ecuador  0.512.


Otro dato interesante en este caso,  y que muestra como el sistema impositivo que rige en los pueblos latinoamericanos puede ser una de las causas de esta alta y permanente concentración del ingreso en estos  pueblos. Ese  mismo texto  de Oppenheimer, antes citado, afirma lo siguiente: mientras los países europeos recaudan un 16.4% de su producto bruto interno en los impuestos a la renta y a la propiedad, Estados Unidos recauda  17% de su producto bruto con estos impuestos, mientras los países  del sudeste asiático un 7.4%, los países africanos un 6.3% y los países latinoamericanos un 5.6%. 


Mientras que los impuestos a la propiedad contribuyen con más del 4% al producto interno de Francia y el 3% al de Estados Unidos, aportan tan solo el 0.8% del producto bruto latinoamericano.


Mientras los 30 países más industrializados del mundo recaudan más del 70%  de sus impuestos a la renta y la propiedad de individuos, y el 29% de las corporaciones, en Latinoamérica ocurre exactamente lo contrario.  El 65% de los impuestos a la renta en América Latina es recaudado de las empresas y solo el 35% de los individuos. 


Para concluir: la concentración de  la renta en muy pocas manos y la miseria de muchos es el espectro que presentan los pueblos de  Latinoamérica; de allí  que la política  que empieza a adelantar Su Santidad Francisco, sea bien recibida en este continente por muchos que pensamos que Cristianismo, es ante todo justicia y  donde muchos cristianos  creemos que la Teología de la Liberación fue condenada sin conocerla a fondo,  y sin entender que es Cristianismo.