Columnistas

¿Incluyente?
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
23 de Agosto de 2013


En el marco de un Estado Social de Derecho y la sociedad pluralista, en la que se pretende el reconocimiento del otro, desde sus convicciones religiosas, políticas, culturales y/o tendencias sexuales

En el marco de un Estado Social de Derecho y la sociedad pluralista, en la que se pretende el reconocimiento del otro, desde sus convicciones religiosas, políticas, culturales y/o tendencias sexuales en aras de la construcción de una sociedad en la que quepamos todos, podemos tergiversar y llegar a extremos que también van en contra vía de las tradiciones y los cánones que la misma sociedad ha construido.


Lo anterior no significa que se desconozcan las dinámicas de la movilidad sociocultural, al contrario, los cambios enriquecen la vida, la cultura, pero todo bajo los parámetros del respeto.


La educación es el medio transformador del ser humano en persona. Es hacer ese tránsito del ser biológico (humano) a un ser cultural (persona) y es ella, desde la inclusión y reconocimiento de la diversidad, la que crea ambientes de equidad desde el aula, que se supone, en el marco de las experiencias aprendidas, se construya una sociedad capaz de ofrecer oportunidades de desarrollo para todos sus integrantes, es decir, ser equitativos.


Buscando, entonces, construir desde la educación una sociedad incluyente y participativa se puede caer en el rompimiento de paradigmas que no contribuyen a mantener vivas las tradiciones y sobre todo, mantener la solemnidad y respeto de ellas.


Una de las acepciones que el diccionario de la Real Academia de la Lengua trae para definir himno es: “Composición musical emblemática de una colectividad, que la identifica y que une entre sí a quienes la interpretan.”


Bajo esa premisa, el gobierno local realizó modificaciones con la inserción de ritmos musicales al himno antioqueño, en aras de incluir y reflejar en el la diversidad cultural de nuestro departamento. ¿Qué estaría diciendo Don Gonzalo Vidal? Ojalá no se esté revolcando en la tumba.


En mi opinión, es nefasto el cambio. Ser incluyentes no significa atropellar la historia, ser incluyentes no significa romper con el protocolo, ser incluyente no significa atentar contra la solemnidad. Ser incluyente significa respeto, por el ayer, el hoy y el mañana.


En muchos escenarios es más el himno de antioqueño que el colombiano, porque muchas veces se entona con mayor pasión el de nuestra tierra que el nacional, porque en nuestra cultura está impregnado el regionalismo, que es bueno, pero también llevado al extremo resulta perjudicial para los intereses de la raza.


Gilberto Echeverri Mejía, propuso también un cambio en el himno, y era el de cambiar la segunda estrofa, aquella que dice sobre el “hacha que mis mayores…”, porque debemos evolucionar hacia la protección ambiental, pero no tuvo eco. 


Espero que nuestro himno se mantenga tal cual, y si queremos una canción incluyente, en la que nos encontremos todos identificados desde la diversidad cultural del departamento, pues bienvenida sea. Porque la nueva versión en vez de mantener unidos a quienes la interpretan, desune y en vez de incluir, excluye.