Columnistas

El desastre que hemos vivido
Autor: Evelio Ram韗ez Mart韓ez
1 de Agosto de 2013


Un importante documento publicado por el Centro Nacional de Memoria Hist髍ica, presenta unos datos sobre los desastres que ha generado la guerra fratricida entre colombianos

Un importante documento publicado por el Centro Nacional de Memoria Histórica, presenta unos datos sobre los desastres que ha generado la guerra fratricida entre colombianos, tal  que la lectura solamente de estos datos, justifica plenamente el programa del actual gobierno de firmar un armisticio con los alzados en armas. Entre 1958 y 2012 los muertos fueron 40.787 combatientes y 177.307 civiles. Los asesinatos ocurridos  entre 1981 y 2012 los estima el grupo investigador en 150.000  y los responsables: Fuerza Pública el 10.1%, guerrilla 16.8%, grupos paramilitares 38.4% y grupos armados sin identificar, 27.7%. El número de secuestrados lo estima la misma entidad en 27.023; 24482 por la guerrilla y 2541 por los paramilitares. 


La lectura solamente de estas cifras demuestra claramente la razón que asiste al señor Presidente Santos, para proponer el proceso de paz a la guerrilla; pero si se lee con detenimiento el documento citado, se encontrarán párrafos  que acongojan  el alma, por ejemplo el siguiente, que anota textualmente: “La lista de horrores es larga. Entre 1980 y 2012 ocurrieron 1982 masacres,  el 59% cometidas por paramilitares, el 17% por las guerrillas y el 8% por agentes del Estado. En total dejaron más de 11.000 víctimas. Los investigadores también concluyeron que los asesinatos selectivos han sido la modalidad de violencia que más muertos ha dejado, cerca de 150.000. Esto quiere decir que nueve de cada diez homicidios fueron asesinatos selectivos, Lo más grave es que el 10% los cometieron miembros de la fuerza pública. Ahora también se sabe que a los cuerpos de 1530 personas sus victimarios les dejaron marcas de sevicia y fueron exhibidos públicamente como una estrategia para infundir terror. Se llegó a  crueldad tal, como  despedazar los cuerpos con motosierra y machete, tener hornos crematorios y escuelas de tortura y  descuartizamiento, como fue el caso de los paramilitares.


¿Qué ha logrado el país con esa guerrilla? Nada, pues la misma ha sido factor de una lucha estéril.    Cuando la misma se inspiró en los principios marxistas que orientaban la política de los gobiernos de la Unión Soviética y sus países adherentes; éstos fueron derribados por la caída del muro de Berlín. Realmente hoy, la fortaleza del comunismo se encuentra ubicada en China, pero este país tiene ahora mayor interés en vender bienes que en promover ideas. 


Otro pueblo  donde aún rige un sistema político de tipo marxista es Cuba. Sin embargo, su influencia en otros países de Latinoamérica  es muy limitada, dadas las restricciones que Estados Unidos estableció para evitar la expansión del comunismo en el continente durante la llamada época de la guerra fría,  y quizás el más claro exponente en el manejo de esa política  fue el senador Mc Carty, por todos sus desplantes bien recordado.  


Para concluir: firmada la paz, los lideres intelectuales de la guerrilla bien podrían establecer alianza con otros partidos de izquierda que también funcionan en Colombia, y en donde en la  mente de muchos dirigentes de lo que ha sido hasta ahora  la política nacional,  existe plena conciencia de que es necesario abrirle el campo a políticas sociales y económicas,  que permitan una acelerada redistribución del ingreso en el país. 


Bien la iniciativa del Presidente Santos de tratar de dejar al país como herencia de su gobierno el don de la paz nacional. Sabemos que no es fácil tarea, pero de todos modos, la gran mayoría de los Colombianos  soñamos con ella y apoyamos el proyecto de lograrla, enunciado por el actual gobierno.