Columnistas

Madres prematuras, abuelas jóvenes
Autor: Manuel Manrique Castro
17 de Julio de 2013


Con el propósito de destacar la importancia de un tema y la necesidad de prestarle atención preferente, hace mucho se crearon los días mundiales.

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Con el propósito de destacar la importancia de un tema y la necesidad de prestarle atención preferente, hace mucho se crearon los días mundiales.  De su larga lista, algunos repercuten  más que otros, como el de la mujer, la Lucha contra el Sida, los derechos humanos, o las poblaciones indígenas, sostenidos vigorosamente con el paso de los años tanto por su trascendencia y significado como porque se nutren y renuevan gracias al dinamismo impreso por los movimientos sociales que les dan sustento.  


Hace poco se conmemoró el Día Mundial de la Población dedicado, esta vez, al embarazo adolescente y pese a la importancia del tema en nuestra sociedad de hoy, pasó casi inadvertido a no ser por una que otra nota de prensa destacando que hay en el mundo 16 millones de madres menores de 18 años.


Si hay un tema del que se tiene amplio conocimiento es este y pese a ello el embarazo precoz contribuye con más del 20 por ciento de los nacimientos del país aunque en Medellín, hay que decirlo, tuvo lugar una ligera mejoría.  Ahora, una de cada 5 colombianas en condición de pobreza es madre cuando termina la adolescencia y, como consecuencia, el número de abuelas jóvenes que se hacen cargo de estos niños ha aumentado considerablemente. Hace parte de esta estadística la inaceptable realidad de niñas que entre los 10 y 14 años quedaron en embarazo, producto de un delito para el que Gilma Jimenez quería –y con razón- cadena perpetua. 


Sabemos cómo incide en el desarrollo de un ser humano la ausencia de afecto y cercanía de la familia nuclear; igualmente de qué manera el desatino de las instituciones educativas, al no aprovechar el conocimiento existente sobre cómo hacerlo,  desperdicia la posibilidad de que la escuela sea un lugar privilegiado para que los jóvenes de ambos sexos amplíen su perspectiva y tempranamente definan sus proyectos de vida reduciendo así el riesgo de una gestación fuera de tiempo. También, cómo esos bocetos que ellos pueden hacer para su vida futura,  si la familia y la escuela les dan la posibilidad, necesitan de oportunidades reales que son responsabilidad gubernamental.


Sabemos también que  mientras 90 de cada mil adolescentes afectadas por la pobreza queda embarazada tempranamente, en el caso de los estratos socioeconómicos altos la situación es dramáticamente opuesta porque ocurre lo mismo con una de cada mil niñas.  Acaso no salta a la vista, sólo con este dato, de qué disponen unas, de qué carecen las otras y qué está a la base de este feroz contraste?.  De un lado, familias sin recursos, con precario acceso a la educación, afectadas por el hacinamiento urbano, la violencia y la falta de oportunidades y de otro, familias que tienen resueltas estas condiciones adversas, 


Y sabemos hace rato que si ocurre una concepción temprana, se les cierra la escuela y tendrán mucho más dificultades para salir de la pobreza; la de ellas y sus familias. 


Como en tantos otros casos, el triángulo familia escuela y acción gubernamental está aquí presente y la experiencia acumulada a lo largo de muchos años nos permite saber qué funciona y qué no.  Entre los temas que hay que reforzar está la consistencia y regularidad en implementación de la política pública estatal que no puede estar sujeta a los vaivenes cuatrienales.  Esa tal vez es una de las claves de la leve disminución que ya se observa en Medellín y que debería extenderse hacia todo el Departamento y más allá de él.




Comentarios
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Natalia
2013/09/02 03:58:35 pm
Que buen artículo, en definitiva la brecha sigue en aumento y los fenómenos sociales más comunes y adversos, se convierten en temas lejanos de la agenda política, tal parece que la la educación en Medellín y en Antioquia se asume solo en frases de campaña.