Columnistas

Sano y valioso debate
Autor: Jaime A. Fajardo Landaeta
25 de Junio de 2013


Recientemente sesionó en la Universidad de Antioquia la Mesa Nacional Estudiantil –Mane-, y me aseguran que los participantes tuvieron un comportamiento ejemplar, que el debate resultó profundo y productivo

Recientemente sesionó en la Universidad de Antioquia la Mesa Nacional Estudiantil –Mane-, y me aseguran que los participantes tuvieron un comportamiento ejemplar, que el debate resultó profundo y productivo, al ocuparse del devenir de la educación pública y de los contenidos y alcances de la reforma educativa. Este proceso está aglutinando a vastos sectores universitarios y empieza a cosechar un inmenso respaldo ciudadano.


El Gobierno Nacional y las instancias locales y departamentales deben estar atentos a su evolución para garantizar la libre discusión de las ideas, sin reparar en posiciones ideológicas o políticas. Estamos ante un fenómeno estudiantil sin precedentes y debemos estimular su crecimiento y consolidación en favor de la paz y la reconciliación de los colombianos.


Pero resulta muy llamativo que cuando empieza a abrirse espacios y posibilidades surgen pequeños grupos que, a partir de prácticas terroristas pretenden capitalizar esta lucha, pero tergiversan sus objetivos y opacan el sano debate y la clara confrontación de ideas.


En nuestro medio se ha consolidado la Marea -Mesa Amplia Estudiantil Regional de Antioquia- como una expresión de su símil nacional, para ventilar propuestas afines a los objetivos de la comunidad en general; los resultados los comparten en una amplia red social creada para el efecto. Tema central de preocupación son los derechos humanos, a tiempo que buscan y adoptan las más idóneas plataformas de debate democrático.


Marea es una expresión que se ha ganado su espacio en franca lid, con seriedad en sus iniciativas y análisis. Uno puede discrepar de algunas ideas, pero es válido privilegiar la creación de conocimiento, la investigación social y la generación de interesantes propuestas de reforma educativa.


Por eso es preciso que las organizaciones estudiantiles y la comunidad universitaria en general rechacen de plano los métodos que utilizan los grupos violentos. La más reciente actuación de militantes de las Farc encapuchados, armados y atemorizando la población en la U de A, se convierte en el principal obstáculo para que los estudiantes hagan valer sus propuestas y su voz de rechazo a las medidas gubernamentales que los pueda afectar. Se debe poner freno a estos desafueros y demandar la solidaridad de todos los antioqueños. Si la guerrilla quiere participar en la reforma estudiantil que lo haga sin armas y sin menoscabar el libre pensamiento, que liberen a la Universidad del flagelo del terror y la intimidación que ya ocasiona un notable sentimiento de rechazo entre el estudiantado: llegó la hora de poner a estos distractores violentos en el sitio que corresponde.