Columnistas

¿Qué hacer con el dinero de UNE?
Autor: Pedro Juan González Carvajal
28 de Mayo de 2013


Una de las consecuencias de la fusión entre UNE y Millicom es que EPM como dueño de UNE recibirá una fuerte suma de dinero que de alguna manera y en la proporción adecuada, deberá llegar a las arcas municipales.

Una de las consecuencias de la fusión entre UNE y Millicom  es que EPM como dueño de UNE recibirá una fuerte suma de  dinero que de alguna manera y en la proporción adecuada, deberá llegar a las arcas municipales.


De la manera más respetuosa me atrevo a sugerir que este dinero sea empleado única y exclusivamente como impulsor de la actividad económica de base para vincular masivamente a aquellas personas no calificadas, que de alguna manera, al contar con un ingreso más o menos fijo, podrán ingresar y reactivar la cadena económica, al poder actuar como consumidores.


De igual manera, la cultura del subsidio que  está haciendo carrera a nivel municipal, debe ser desmontada gradualmente si no queremos ir incubando una catástrofe financiera y social de incalculables dimensiones, ya que si el subsidio se convierte en una forma de vida, una forma de cultura, pues inevitablemente se vuelve insostenible.  


No sé amigo lector si se ha dado cuenta que hace ya casi dos meses una cuadrilla de cerca de 12 obreros viene adecuando la cuadra que se encuentra en la Avenida Oriental entre las calles 40 y 41 para construir uno de los paraderos de Metroplús, y que todavía, a la fecha, van apenas en un 80% de la obra, con un impacto visual maravilloso.


¿ué tal si elaboráramos un proyecto para adecuar cada una de las cuadras de las más de 2000 manzanas (por confirmar) que hoy componen la división territorial del Municipio de Medellín, incluyendo las que hay que desarrollar en los corregimientos?


Un estimativo simple mostraría que 2000 manzanas son 8000 cuadras cuya intervención requiere 96000 personas si calculamos 12 personas por cuadra, en un período de tiempo respetable.  


¿Qué tal si transformamos las cañadas y las porciones de territorio hoy convertidas en guetos por los violentos y les diéramos la forma de verdaderas manzanas? Es una forma de intervención real sobre el territorio que le pegaría en el centro al problema que genera el aislamiento y por consiguiente la dificultad de presencia real, continua y oportuna por parte de las autoridades, al tener imposibilidad de una movilización ágil y rápida.


No solo organizaríamos el espacio público, sino que además se generarían  miles de jornales por varios años a los miembros directos de esas comunidades que estarían trabajando y embelleciendo su propio entorno.


No de otra manera se superarán los problemas de desplazamiento barrial que hoy nos avergüenzan ante propios y extraños.


Sin embargo, bajo nuestra tradicional lógica parroquial, ¿Para qué hacerlo fácil, si lo podemos hacer difícil? 


Espero que no sea cierto, pero hace días se oyen runrunes de que ciertos urbanizadores han desplegado una intensa campaña de lobby para que en un futuro la pista del Aeropuerto Olaya Herrera sea empleada como terrenos para vivienda. Obviamente cada quien defiende sus propios intereses. Yo como simple ciudadano me opongo rotundamente a esta posibilidad y más bien propongo que hagamos los trámites que tengamos que hacer para convertirlo en un aeropuerto  con servicio nocturno para naves medianas y pequeñas. ¡No faltaría más!


En el país del Sagrado Corazón hasta las tutelas están perdiendo fuerza, ya que muchos funcionarios no las acatan de manera oportuna, sobre todo en lo que tiene que ver con los trámites de pensiones, ¡Y no pasa nada!


Recordemos a Camus: “No camines delante de mí, puede que no te siga.


No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí, y así seré tu amigo”.