Economía

“Arepólogos” chasing the American dream
“Arepólogos” tras el sueño americano
Autor: Mónica Marcela Escobar Mesa
19 de Mayo de 2013


EL MUNDO habló con un fabricante de arepas que asistió a una misión exploratoria en Miami, con el fin de conocer cuáles eran las posibilidades de su producto en ese mercado.



Aunque la empresa de arepas está a nombre de su esposa, Julio Berrío fue el que viajó a la misión exploratoria de Proexport, realizada en Miami.


Cuando Julio Berrío describió el producto que vendía en Colombia, dijo entre risas que él y su esposa Miriam Gallego, eran un par de “arepólogos” que querían apostarle a exportar a Estados Unidos, las arepas que desde hace casi 20 años fabrican en Medellín.


Su llegada a la misión exploratoria de Proexport en Miami (EE.UU.), realizada esta semana con motivo del primer año del TLC con ese país, fue cuestión como él mismo lo asegura, de “pararle las cañas” a esta entidad, encargada de promocionar las exportaciones, la inversión y el turismo de Colombia.


Sin embargo su historia no empieza con su participación en esta rueda de negocios, pues a su empresa la vienen invitando desde “2010, 2011 y en el 2012, hasta que nos dio por venir este año, por lo del TLC, la coyuntura económica de Colombia y lo que viene”.


Del ingenio y la necesidad


Fabricar arepas en Medellín y Antioquia en general, podría considerarse como una actividad muy común de ‘rebusque’, pero no en el caso de Julio y doña Miriam, quienes son de profesión un zootecnista y una graduada en Marketing.


A ellos, una difícil situación económica los llevó a buscar otro sustento para su hogar, ubicado en una exclusiva zona de Envigado conocida como la Loma del Chocho, haciendo lo que más se vende: arepas. “Yo trabajaba en fincas y nos iba relativamente bien, hasta que por allá casi en el 90, con la recesión agropecuaria que tuvo el país y que todavía estamos viendo, pues nos vimos abocados a  buscar otros ingresos”.


A su esposa, según cuenta Julio, se le ocurrió entonces utilizar el garaje de su casa para fabricarlas y de una forma muy doméstica y artesanal, el negocio empezó a funcionar. 


De esta manera, después su microempresa familiar pasó a convertirse en comestibles ´Maxiarepas´, al tiempo que “nuestros vecinos nos decían: estos tan pinchados haciendo arepas en estrato seis, pero con las vueltas y las circunstancias de la vida, uno hace muchas cosas” dice, afirmando que la idea es aprovechar en los EE.UU. un mercado potencial de 3 millones de colombianos que “añoran con nostalgia, una arepita para el desayuno”.


La razón a la que Julio atañe su invitación a este evento, es a una certificación de calidad obtenida por su empresa a través del Icontec hace algunos años. “Ese sello de calidad ha sido el motorcito, la puya para que el burro se mueva, en el sentido de ¿cómo es que no aprovechamos esos niveles de calidad e ir creciendo?”.


No obstante, dijo que si bien tiene las mejores expectativas, “precisamente esto pasó de sueño a pesadilla porque no es tan sueño americano. El producto de nosotros está calificado allá por un loco de esos, como nostálgico”, por eso, algunas de las cosas en las que tendrá que empezar a mejorar si quiere exportar, van desde un cambio en las etiquetas, aumentar la producción, hasta la traducción de las características del producto.


La calidad


Hoy día, la empresa de Miriam y Julio está ubicada en un espacio más grande en Prado Centro, en donde además de ellos dos trabajan diez personas más. Él dice que su principal meta es ser superiores en calidad y no en cantidad, por eso resalta que son proveedores de Frisby, una cadena que es “supremamente exigente en calidad y no tanto en cantidad y eso es uno de los nichos de mercado en el que de pronto podemos incursionar en EE.UU., ya que allá hay muchos asaderos de pollo, pero las líneas de mercado están especializadas en altos volúmenes de almacenes grandes”.


Finalmente, Julio expresó entre risas, que toda esta experiencia los ha convertido en ´arepólogos´, porque “si uno dice que es arepero ya es otra cosa”. Así, aseguró que si le hubieran dicho antes “que había ´arepología´ I o II la había visto sin duda hace 30 años, porque realmente nosotros hemos tomado tecnología de los lácteos, de los cárnicos, de la panadería y la pastelería... mejor dicho,  nuestros equipos son como un poquito de todas las industrias de alimentos, la cocción tiene que ver termodinámica, la refrigeración, etc.”, por lo cual resaltó la importancia de que el sello de calidad del Icontec, lo debieran tener todos los productores de arepas en Colombia.




El análisis

Héctor Escobar, es importador y distribuidor mayorista de productos alimenticios colombianos en EE.UU. y fue uno de los expertos compradores invitados por Proexport para analizar las arepas de la empresa de Julio Berrío y su esposa. Al respecto, dijo que la asistencia a estas ruedas de negocios es una inducción necesaria para cualquier empresa que quiera incursionar en el mercado exportador. En ese sentido, dijo que “hay mucha aversión en el sentido de que ingresar productos alimenticios en el mercado estadounidense es algo muy difícil y no es así, solamente hay que cumplir unas normas”.




Las misiones


Las Misiones Comerciales organizadas por Proexport y sus agentes comerciales buscan generar vínculos entre exportadores colombianos y compradores extranjeros. Existen de compradores, de exportadores y exploratorias.


En el caso de las Misiones técnicas o exploratorias, están diseñadas para las empresas que deben hacer adaptaciones antes de comenzar a exportar, por eso, por lo que acuden a ferias internacionales, pero no en calidad de negociantes ni con stands, sino para explorar, aprender cómo se mueve el mercado que les interesa y observar cómo se trabaja en otros países en el sector afín a su empresa. Además, expertos analizan sus productos, su presentación y les explican los requisitos para ingresar.