Columnistas

De ciertas peque馿ces
Autor: Bernardo Trujillo Calle
6 de Abril de 2013


A鷑 no salimos del estupor por el giro de 180 grados que hizo el expresidente Pastrana para situarse al lado de Uribe en su feroz ataque al proceso de paz que adelanta este gobierno.

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Aún no salimos del estupor por el giro de 180 grados que hizo el expresidente Pastrana para situarse al lado de Uribe en su feroz ataque al proceso de paz que adelanta este gobierno.  Se diría que “Dios los hizo y el diablo los juntó” en una empresa que atenta más contra el pueblo colombiano que contra el prestigio del Presidente Santos.  No hay una explicación diferente a la envidia que les produce los avances de La Habana que en vano buscaron aquellos durante sus mandatos.  Nadie desconoce que Uribe hizo hasta lo indecible para obtenerla y hasta ofreció despejar un amplio territorio en Pradera con el fin de adelantar allí las conversaciones con la guerrilla.  Esto fracasó por la intemperancia del expresidente y los inmovibles de la subversión que no fueron capaces de superar, siendo previsibles los escollos que ellos hallarían en el camino de dicha negociación,


Pastrana, en cambio, no sólo les dio casi medio país para que actuaran como señores y dueños sin control efectivo, apenas formal, mientras los hombres de Marulanda, engrandecidos por la laxitud gubernamental, pasaron la raya de los débiles compromisos y se abastecieron a sus anchas de armas, dinero, vehículos, gente secuestrada y mirando a la cara del jefe de Estado con altanería, a quien en un acto insólito del comandante guerrillero, lo dejaron plantado con la silla vacía a su lado en la primera reunión de jefes.  El resto lo conoce de sobra el país cuando agobiado por la crítica general, tanto nacional como extranjera, el doctor Pastrana dio por finalizado ese remedo de entendimiento que fue una farsa de principio a fin  por sustracción de materia, si así puede decirse, lo cual le abrió el camino a la candidatura triunfante de Uribe, contra el liberalismo.


Entonces a qué vienen las extravagantes cuanto injustas recriminaciones del expresidente que batió el récord de la baja aceptación recibida al final de su gobierno.  No se destacó como ejecutor de grandes obras nacionales; no fue líder internacional en campo alguno; no hay un motivo especial para recordar con gratitud su paso por la presidencia. Tuvo sí, en parte, un gabinete ministerial aceptable que por falta de un líder, de un chalán, no pudo avanzar. Nada lo autoriza por consiguiente para constituirse en opositor válido de un gobierno que viene buscando las posibilidades que ninguno de los dos anteriores le dieron a la paz.  Pero como el fracaso anterior está a punto de enmendarse con la buena conducción que se le está dando, la envidia, ya lo dije, ese pecado capital tan propio de los seres humanos, los tiene desesperados y fuera de control.


A lo anterior se suma lo que al parecer fue el detonante para hacer estallar en improperios a los dos expresidentes anteriores y antes de que se produjera la publicación de las actas de la comisión asesora de relaciones exteriores que Santos quiso publicar, los enconados adversarios entre sí de la víspera, formaron una yunta del más alto contenido de oportunismo con el único objeto de impedir esa publicación que habría revelado lo que ya se sospecha que ocurrió sobre los principales responsables de la debacle del archipiélago de San Andrés.  Santos fue el chivo expiatorio que cargó con los pecados ajenos y sólo por mantener la prudencia que lo ha distinguido en los asuntos del Estado, se abstuvo de revelar lo que todo el mundo sabe.


Claro que Uribe y Pastrana no han saldado sus antiguas diferencias que los sigue distanciando profundamente.  El artificio de ahora es una desafortunada coincidencia utilitaria atada por los lazos del rencor que no es patrimonio de los de abajo, sino esa pelusa que afecta también a los altos, empequeñeciéndolos.  Lo demás es especulación.  Y como lo esperamos los colombianos, a la cabeza de los cuales se destacan la jerarquía eclesiástica y las fuerzas de la concordia nacional, estos episodios de pataleo de las derechas extremas y de uno que otro despistado exponente de la izquierda aprovechadora, será remontada para bien de todos sin excepción.  Como dicen los apostadores compulsivos, “mil a cien” a que los primeros en celebrar la paz y disfrutarla, son sus actuales adversarios.  Naturalmente.  Es que la paz no ofende ni perjudica a nadie.





Comentarios
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fernando
2013/04/06 12:19:49 pm
Hola Bernardo: No quiero ni saber la preocupaci騨 de tu vecino de columna, Jaime Tob騨 Villegas y la de quienes compartimos la misma opini騨 de este. Seremos la derecha envidiosa o la izquierda aprovechada. Sabes muy bien que no. Como liberal ejemplarizante, tienes que entender que hay opiniones diferentes, todas ellas respetables y, por lo mismo, merecen tan buen recibo como las tuyas. Afect靤imo. Fernando Ossa