Columnistas

El papa Francisco y los animales
Autor: Anibal Vallejo Rendón
26 de Marzo de 2013


La imagen del nuevo pontífice católico,con el ciego y su perro lazarillo que le pidió la bendición y su respuesta de también bendecir al animal, abre una nueva expectativa del papel que debe asumir la Iglesia Católica para no seguir abusando de ellos


La imagen del nuevo pontífice católico, con el ciego y su perro lazarillo que le pidió la bendición y su respuesta de también bendecir al animal, abre una nueva expectativa del papel que debe asumir la Iglesia Católica para no seguir abusando de ellos. Una Iglesia que hace alrededor de un siglo consideraba normal celebrar el día de todos los santos en Italia quemando barriles llenos de gatos vivos en las plazas públicas, y que continúa celebrando eventos tan crueles en España como el salto de la cabra en Manganeses de La Polvorosa desde el campanario de las capillas, entre muchos otros, nos pone a pensar que si ese diablo que tanto combate existe, no es entre los animales donde puede ser encontrado. Nos estamos refiriendo a la misma Iglesia que en 1567 prohibió las corridas de toros (papa San Pío V) y que, sin embargo, en 1972 rompió dicha tradición humanitaria cuando el papa Pablo VI recibió y bendijo a una delegación de toreros españoles. El mismo Papa que años atrás apoyó la vivisección. Llegará el día en que de la misma manera que se retractó de su opinión sobre el movimiento de la Tierra, tendrá qué hacerlo de su posición asumida sobre los animales.


Hans Ruesch, políglota napolitano fallecido en 2007, autor del libro Matanza de inocentes (los animales en la investigación médica), la obra más completa en español sobre lo que llamó el fraude científico, aborda el tema de la religión argumentando que Santo Tomás de Aquino, cuyas enseñanzas antropocéntricas favorecieron la vanidad humana y ayudaron a justificar las peores crueldades contra los animales, proporcionó una base doctrinal para el odio que la Iglesia sentía por los animales, y también para ridiculizar las demandas que realizó San Francisco de Asís, que afirmaba que los animales son dignos del respeto y del amor del hombre. En el periodo de mayor oscurantismo de la historia, el Santo ya había descubierto que los animales están más cerca del hombre en el aspecto psicológico que en el biológico. Confiemos que la bendición papal sea extensiva a todas las especies animales y que el nuevo Papa recuerde al Santo cuyo nombre ha acogido.