Editorial

Ser honrado sí paga
17 de Marzo de 2013


Encontramos en el “Dispensador de Confianza” una oportunidad para contribuir al desarrollo de la Cultura Metro, hermana nuestra en la idea de la formación de nuevos ciudadanos basada en el respeto y la confianza.

 


En reciente carta, un ciudadano que declara haber sido lector de EL MUNDO, reflexiona sobre el abuso que cometen los lectores que se llevan nuestros ejemplares de los “Dispensadores de Confianza” de las estaciones del Metro, Metrocable y la Línea 1 de buses de Metroplús. Aunque reconoce que el diario es propiedad de FundaMundo, fundación para la promoción de la educación a través de los medios de comunicación, el ciudadano nos acusa de patrocinar el robo de periódicos porque esa práctica nos beneficiaría. Sus interpelaciones nos obligan a alejarnos del análisis de los temas noticiosos para profundizar en la razón de ser de estos dispositivos pedagógicos.


FundaMundo es una respuesta y un sueño. Es la posibilidad de realizar el propósito de que la información sea oportunidad y medio para la formación de ciudadanos  democráticos, responsables, participativos y legales. En definitiva, ciudadanos felices.  Para lograrlo, FundaMundo avanza, en la consolidación de dos estrategias principales: “Educar mientras se informa”,  a la cual nos referimos el pasado lunes 4 de marzo, y la distribución de EL MUNDO mediante los “Dispensadores de Confianza”. Ante el malestar del corresponsal y la posibilidad de que otros vean las cosas de manera similar, volvemos a explicar esta iniciativa.


Los dispensadores de confianza nacieron con el periódico El Semanal en el año de 1998. Ese periódico, que después tomó el nombre de El Observador, en tamaño tabloide, sin opinión y con noticias cortas, pretendía llegar con un producto respetuoso a nuevos lectores.  La naciente Cultura Metro y el principio de legalidad inspiraron un modelo que se ha realizado, con altibajos, gracias al valor de la confianza: la que el ciudadano deposita en nosotros cuando busca información veraz y análisis cuidadoso en el periódico; la que nosotros le brindamos cuando esperamos que pague libremente el periódico que se lleva.


La apuesta de los dispensadores de confianza fue exitosa hasta hace muy poco. En los primeros años, el “Índice de Confianza” que es el porcentaje que nos revela cuántos de los periódicos leídos en el Metro son pagados, alcanzó niveles del 70%.  Esta tendencia fue decayendo en tanto el mercado empezó a ser copado por periódicos gratuitos, esos sí concebidos bajo la estrategia de que a mayor circulación, más posibilidades de captar pauta publicitaria. Ante esa nueva realidad, nuestra convicción sobre el valor que debe reconocerse a un periódico en cuanto a esfuerzo y creación humanos, y en cuanto a servicio de utilidad para los lectores, nos ha mostrado el camino a seguir con total claridad.  Es por eso que en un ambiente donde más y más medios se tornan gratuitos, EL MUNDO no lo es, ni lo será.  Ocurre sí que encontramos en el “Dispensador de Confianza” una oportunidad para contribuir al desarrollo de la Cultura Metro, hermana nuestra en la idea de la formación de nuevos ciudadanos basada en el respeto y la confianza.  Esta oportunidad es, claro, un difícil reto, pero no por ello debe descartarse.  Para quitar del imaginario de la gente que este es uno más de los periódicos gratuitos, o un periódico cuyo pago es optativo, mantenemos una campaña denominada “Ser honrado sí paga” y monitoreamos constantemente el comportamiento de nuestro “Índice de Confianza”.


Pese a las pérdidas que esta decisión nos ha significado, y a la soledad que tantas veces sentimos al dar esta batalla, seguiremos adelante porque creemos que el sacrificio que hoy hacemos es el aporte que podemos dar para que mañana tengamos una sociedad que nos enorgullezca. FundaMundo hace esta apuesta con total claridad y decisión. Los ciudadanos lectores, los usuarios del Metro son nuestros compañeros y asociados para ganarle a la tentación de la trampa que existe cuando se toma como gratuito un bien de pago. En ellos también depositamos nuestra confianza para que con su ejemplo, y uno por uno, logremos incorporar a más ciudadanos en el equipo de la legalidad en medio de la libertad.