Columnistas

La obra del presidente Ch醰ez
Autor: Evelio Ram韗ez Mart韓ez
15 de Marzo de 2013


Hasta ahora, creo que nadie haya escrito un mejor paneg韗ico sobre el presidente Ch醰ez, como el aparecido en El Espectador el domingo pasado, compuesto por el escritor colombiano William Ospina.


Hasta ahora, creo que nadie haya escrito un mejor panegírico sobre el presidente Chávez,  como el aparecido en El Espectador el domingo pasado, compuesto por el escritor colombiano William Ospina. El autor de obras como “¿Dónde está la franja amarilla?”, “Los nuevos centros de la esfera”, “El país de la canela” y “La serpiente sin ojos”, para solo citar algunas, logra en ese ensayo ubicar correctamente en la historia de América Latina la figura de Chávez y destacar su obra de gobierno, que a diferencia de lo que algunos piensan, fue benéfica en grado sumo para su país y, en general, para los pueblos de América Latina.  


Lo antes dicho no admite discusión, puesto que si se mira, las variaciones de los índices de pobreza que se dieron en Venezuela, según la Cepal,  entre los años 2002 y 2010, éstos pasaron de un 48.6 % de la población en el primer año a 27.8 % en el último, mientras en nuestro país solo se dio un cambio del 49.7 % al 37.3 %. Algo similar ocurrió con el índice de miseria, que en Venezuela pasó en el mismo período de 22.2 % a 11 %, es decir se redujo a la mitad, mientras en Colombia la reducción fue solo de un 31%.


Otro hecho digno de destacarse fue la disminución de la inequidad ocurrida en el mismo período, a través del cambio sufrido por el denominado índice Gini, el mismo que, mientras en Venezuela pasó de 0.50 a 0.43, en Colombia conservó el valor constante  de 0.56.


La historia reciente de América Latina se ha caracterizado por la lucha tenaz que siempre se ha dado contra el pensamiento de izquierda. Recordemos primero,  que triunfante la revolución cubana, Cuba fue expulsada de la OEA y de todos los organismos de crédito manejados por los Estados Unidos. Recordemos, además,  la funesta doctrina Mac Carthy que promovió la persecución de todas las  fuerzas políticas de izquierda, no solo en los Estados Unidos sino en el mundo.


Pero además, debemos recordar la política de la seguridad nacional, la misma que logró que en América Latina se instalaran gobiernos casi siempre dirigidos por militares formados en la famosa Escuela de las Américas. Vale la pena citar como ejemplos lo ocurrido en Argentina, Uruguay y Brasil. Y en Chile, donde una vez  derrocado el gobierno progresista del doctor Allende, se instaurara la más cruenta dictadura, dirigida por el general Pinochet.


Poco parece haber avanzado el continente en materia de progreso y avance social, y todavía  se miran como enemigos de la sociedad todos aquellos gobiernos que pretenden cambiar el ritmo de esa historia. Por eso, como uno de los cambios fundamentales a efectuar para lograr sociedades donde impere un mayor índice de equidad se da en el campo de la economía, bien vale citar el párrafo del ensayo de Ospina, donde hace referencia a este tema. Al referirse al presidente Chávez, anota: “Una de las muchas cosas que demostró es que se podía hablar de los grandes asuntos de la economía y de la política en un lenguaje sencillo. Se ha vuelto costumbre entre nosotros que los jóvenes egresados de Harward y de Oxford que manejan los asuntos públicos, utilicen para hablar de economía una jerga de iniciados que hace sentir a todos los demás incapaces de ascender a los arcanos de esa ciencia imposible. Es un evidente camino de exclusión, algo para alejar a los profanos; por eso de las manos de esos ministros eruditos brotan a menudo los colapsos financieros, los corralitos que hunden a países enteros en la ruina, y la tolerancia de robos descarados como los de DMG en Colombia, que estafaron a cientos de miles de personas, sin que ningún perfumado experto viniera a explicarle al pueblo y a las clases medias que estaban cayendo, con el beneplácito del poder, en las redes de unos asaltantes”.


Sin el empleo de ese lenguaje esotérico, Chávez pudo realizar una labor desde su gobierno benéfica para el pueblo venezolano, como  lo muestran los índices antes señalados. Por eso su figura estará siempre presente en las páginas de la historia de Sur América, y en Venezuela,  su patria, será siempre honrada su memoria.