Columnistas

縏iene futuro el tel閒ono tradicional?
8 de Marzo de 2013


Muchas cosas se han transformado en los 鷏timos diez a駉s, y posiblemente dentro de cinco todo sea diferente, por eso nuestro compromiso debe ser con el futuro, con el cambio, con el desarrollo tecnol骻ico


Carlos Alberto Atehortua Rios


Muchas cosas se han transformado en los últimos diez años, y posiblemente dentro de cinco todo sea diferente, por eso nuestro compromiso debe ser con el futuro, con el cambio, con el desarrollo tecnológico, el mejoramiento continuo de la calidad de vida de las personas y el desarrollo de la sociedad y no con conceptos válidos en el pasado, seguramente eso nos hace ciudadanos de una ciudad innovadora.  


La continua evolución tecnológica ha incidido notoriamente en las transformaciones económicas y en los comportamientos sociales, de tal manera que se ha impuesto una dinámica en la que no vale la pena atrincherarse para defender conceptos o categorías que posiblemente en el pasado fueron acertadas. El desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones nos obligan a pensar como parte de la aldea global y no con categorías locales, así mismo, servicios que antes fueron locales y monopólicos ya no lo son, en consecuencia su análisis ha variado sustancialmente y es desde las nuevas perspectivas que deben ser analizados. 


Hace varios años uno de los tres servicios públicos domiciliarios tradicionales, el teléfono, inició un proceso de transformación permanente, que cada vez lo separa más de los servicios locales de infraestructura,  como son los de agua y electricidad. Los servicios telefónicos se vincularon más y más a otros servicios, como los de difusión que son sustancialmente inalámbricos, a la informática a través del procesamiento de información a distancia, como lo logra internet, a la multimedia,  como es el caso de los servicios de televisión en los que se brinda comunicación de imágenes y sonidos.


Con la convergencia hoy se vive una nueva realidad, la movilidad, la ubicuidad, la desmaterialización y las comunicaciones globales, lo que nos ha llevado a que la estructura de la industria en la cual los operadores locales de voz fija local tenían posición dominante en el mercado de las telecomunicaciones sea parte del pasado. En la actualidad la posición dominante la tienen los operadores móviles, y el teléfono fijo deja de ser esencial como servicio, porque las comunicaciones  ya no son de voz, sino de datos y porque la portabilidad asocia los servicios a las personas y no a los inmuebles.


 Pero además,  con la expedición de la ley 1341 de 2009, que le juega a los desarrollos tecnológicos y a la evolución de los servicios en convergencia, deja de existir el servicio de telefonía fija, ya que sus facilidades pueden ser prestadas en forma más eficiente por otras redes de telecomunicaciones;  eso nos coloca a todos ante una nueva realidad, los llamados nuevos servicios, que no compiten con los servicios tradicionales, simplemente los han reemplazado. 


Es desde la nueva perspectiva desde donde debe evaluarse la propuesta de permitir la “transformación” de UNE, para que deje de ser un proveedor local de servicios de Telefonía y se convierta en un operador de dimensión nacional, que preste servicios convergentes, fijos y móviles, en bandas anchas y angostas, en todo el país y en condiciones que le permitan realmente competir con otros operadores que ya han ocupado su mercado y que lenta pero contundentemente se están quedando con los usuarios. Tal vez muchos de quienes dudamos si la empresa debe transformarse o no,  ya somos usuarios de internet móvil de voz y datos y de televisión digital ofrecida por otros proveedores de servicios. 


Hoy la reflexión más que orientarse hacia definir si son convenientes o no  las alianzas,  trasformaciones e integraciones en un escenario en el que los competidores “Claro” y “Movistar” ya se han integrado, lo que debemos preguntarnos es cómo hacerlo, de tal manera que podamos proteger el patrimonio público, garantizar la transferencia tecnológica a la ciudad, mantener un alto número de trabajadores con salarios dignos, para que los servicios mantengan el nivel de cobertura y calidad, para que realmente nuestros jóvenes que son mis hijos puedan efectivamente hacer parte de la sociedad de la información.