Columnistas

La Bolsa está de fiesta
Autor: Rafael Bravo
8 de Marzo de 2013


El nuevo récord alcanzado por el índice Dow es un hecho histórico que debe mirarse con beneficio de inventario.


El nuevo récord alcanzado por el índice Dow es un hecho histórico que debe mirarse con beneficio de inventario. Por un lado, los inversionistas están de fiesta pues los precios han tenido una recuperación notable en esa especie de casino en que se ha convertido el mercado bursátil. Pero la realidad para el común de la gente es bien diferente. Desde cuando comenzó la Gran Recesión, cientos de miles familias perdieron sus casas, otras se vieron obligadas a echar mano de sus ahorros y los demás tuvieron que depender de los subsidios estatales para poder sobrevivir. Los efectos de la resaca todavía se sienten con gran impacto en una economía que se resiste a crecer de manera saludable.


La última vez que el Dow alcanzo su máxima cotización fue en el año 2007 cuando la economía mostraba músculo y solidez. El índice de desempleo en los Estados Unidos se ubicaba en un 4.7 por ciento, una cifra envidiable comparada con el 7.8 por ciento de enero del 2013. Adicionalmente, el poder adquisitivo era mayor teniendo en cuenta que el índice de inflación ha subido por encima del 10 por ciento frente a un 6.7 por ciento de incremento en los sueldos y salarios de la gente.


Una muestra del desfase en estos casi 6 años que sirven de marco comparativo está en el crecimiento del producto. Para el cuarto trimestre del 2007, la economía crecía a un 3 por ciento. La más reciente revisión de la Reserva Federal para el mismo periodo del 2012 ubica el aumento del producto interno en tan solo el 0.1 por ciento. La deuda externa por su parte hoy día se sitúa en el 100 % del PIB, frente a un 65 por ciento del 2007.


Si bien los precios de la vivienda comienzan a recuperarse luego de la estrepitosa caída sufrida en la época reciente y que tradicionalmente han servido de reserva futura para las familias, aún es muy temprano para cantar victoria pues las deudas por hipotecas están lejos de equipararse al valor de mercado. De acuerdo con el índice Case-Shiller 20 que mide la tendencia de los precios de la vivienda, estos son un 24 por ciento inferiores comparados con el 2007.


A nivel global el panorama no es menos claro con una Unión Europea que le cuesta mantenerse cohesionada en torno a su moneda única, debiendo acudir a estímulos monetarios para volver a crecer. China a su vez atraviesa por una burbuja inmobiliaria que en cualquier momento puede estallar con efectos imprevisibles para la segunda economía del mundo.


Mucho tiene que agradecerle Wall Street a la Reserva Federal con su política de tasas de interés cero y compra de bonos por un monto cercano al billón de dólares. Ello se ha traducido en una disminución de la tasa de retorno de los Bonos del Tesoro norteamericano, obligando a los inversionistas a asumir un mayor riesgo vía el mercado bursátil.


Aún queda un camino largo de modo que los índices de la bolsa vayan de la mano con la recuperación de la economía. Mientras inversores y “traders” alistan la champaña para celebrar este histórico acontecimiento, familias enteras tienen que ajustar sus lánguidos presupuestos para mantenerse a flote. Los anunciados recortes obligatorios en el presupuesto que tuvieron efecto a partir del primero de marzo, van a repercutir negativamente en la creación de empleo y una reducción del PIB estimada en medio punto para el 2013. La lucha partidista en Washington y la falta de liderazgo del presidente Obama exponen al país a grandes riesgos en su estabilidad futura.