Editorial

Nuevas amenazas contra la libertad
18 de Febrero de 2013


Esta alerta, que no es para pedir inmunidad period韘tica, debe abrir discusiones sobre los derechos de r閜lica y rectificaci髇 y sobre las normas que los protejan tanto como se debe garantizar al periodismo libertad para informar la verdad y opinar

 


En el marco del Día del Periodista, la Plataforma Unión Europea-Estados Unidos, Diakonía  y la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos convocaron al conversatorio nacional “Cubrimiento de los Derechos Humanos en Colombia”, en el que la Fundación para la Libertad de Prensa, la Fundación Minga y periodistas de siete departamentos, deliberaron sobre las amenazas a la libertad de expresión y las dificultades para informar en Colombia, y particularmente en las zonas más afectadas por la guerrilla y las bacrim, sobre los derechos humanos.


En vez de mantener una política de protección a los  Derechos Humanos de carácter universal, realizable mediante el cumplimiento de su obligación constitucional de garantizar la vida, honra y bienes de todos los ciudadanos, el Estado colombiano optó por la peligrosa estrategia de protección y reparación a personas o sectores específicos de la población, que logran mostrarse como más amenazados que el resto de ciudadanos. Hasta ahora, percibimos que la mayoría de los periodistas y medios de comunicación se han abstenido de participar de ese afán de hacerse grupo en busca de beneficios particulares con claro matiz de privilegios, lo que vemos como una actitud deseable para el propósito de buscar que la protección sea realmente universal.


En lo referente a las amenazas y situaciones que se convierten en límite para el pleno disfrute de la Libertad de Expresión y la máxima garantía del Derecho a la Información para los ciudadanos, son bienvenidos las investigaciones y los análisis que aportan a reconocer los riesgos y dificultades para garantizar estos derechos constitucionales, y, por supuesto, se hacen necesarias las acciones legales, administrativas y judiciales que posibiliten que el periodismo pueda cumplir con su deber sin ser molestado en razón de su actividad.


Las investigaciones develadas en el encuentro demuestran que en las zonas con mayor presencia de la guerrilla, las bacrim, la alianza Farc-bacrim y algunos sujetos corruptos de las fuerzas armadas, existe mayor riesgo para el ejercicio el periodismo libre, mayor restricción para el acceso a fuentes confiables de información y muy poca capacidad para que medios y periodistas actúen con independencia. En ese orden de ideas, la cooperación entre medios de comunicación y el apoyo que los grandes medios pueden dar a los más débiles para divulgar informaciones relacionadas con corrupción y criminalidad es oportunidad para que esos hechos sean conocidos por la sociedad.


El informe de la Flip también destaca que “ha notado con preocupación el incremento de procesos judiciales contra periodistas como método de censura” y señala su preocupación por procesos judiciales contra periodistas de opinión que son llevados a los tribunales por sujetos cuyas actuaciones son objeto de controversia en artículos de opinión. La apelación a las instancias judiciales por sujetos investigados, denunciados o cuestionados por los medios de comunicación es práctica que la SIP ha denunciado en varios países de América y que tuvo su peor expresión en el juicio entablado por el presidente ecuatoriano Rafael Correa contra el periódico El Comercio. Esta alerta, que no es para pedir inmunidad periodística, debe abrir discusiones sobre los derechos de réplica y rectificación, y fijar límites para detener el abuso de la justicia como medio de presión al periodismo.


Los esfuerzos de la Flip, el Programa para los Derechos Humanos y de programas como el Proyecto Antonio Nariño, por construir información confiable sobre la libertad de prensa en Colombia es uno de los pasos necesarios para reconocer los estrechos vínculos del periodismo con los Derechos Humanos. Eventos como el realizado en Bogotá dan valor académico del Día del Periodista, una fecha que tristemente ha ido pasando de conmemoración para la reflexión profesional a oportunidad para el consumismo y para borrar las necesarias distancias entre los periodistas y sus fuentes. En EL MUNDO, a pesar de lo impopular que puede ser la medida, hemos decidido dar prelación al 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, como la fecha en que conmemoramos al periodismo y a los periodistas, pero también a todos aquellos que desde la opinión o con su trabajo hacen posible el ejercicio diario de los medios de comunicación.