Mundo deportivo

They were forced to dope
Los obligaban a doparse
15 de Febrero de 2013


Jesús Manzano afirmó que salió del equipo Kelme (2000-2003) por no estar dispuesto a seguir con el programa de dopaje, después de tener varios problemas de salud en el último año.


Foto: EFE 

 

La última reinfusión de sangre a la que se sometió Manzano tuvo lugar en una clínica de Valencia en agosto de 2003, en el Tour de Francia. Esta le produjo una reacción alérgica.

 

 


EFE


El exciclista Jesús Manzano hizo un relato pormenorizado de las prácticas de dopaje sistemático, generalizado y masivo en el equipo Kelme, en las que implicó tanto a los técnicos como a los médicos, al asegurar que “la planificación física estaba coordinada con la médica”.


Manzano, que prestó declaración como testigo en el juicio de la Operación Puerto, fue en 2004 el primero en denunciar dopaje en el ciclismo español y ejerce la acusación particular contra los médicos Eufemiano y Yolanda Fuentes, el director deportivo del Kelme en su etapa, Vicente Belda, y el preparador físico Ignacio Labarta, a los que solicita una indemnización de 180.000 euros.


Manzano confirmó el programa de dopaje que siguieron entre 2000 y 2003 todos los corredores del Kelme que incluía el suministro sistemático de medicamentos a los corredores, extracciones y reinfusiones de sangre.


Manzano detalló que se les subía artificialmente el hematocrito, nivel de viscosidad de la sangre para rendir mejor, con inyecciones del medicamento hospitalario EPO, por vía intravenosa o subcutánea en tratamientos que duraban un mes, tras los que paraban 12 días para eliminar restos.


El testigo, quien aseguró que estaba “sometido a los médicos del Kelme”, señaló que al término de ese proceso se les extraía un litro de sangre, que se guardaba en dos bolsas de 500 mililitros para posteriores reinfusiones.


A veces, la EPO se administraba durante las carreras, por lo que los médicos proporcionaban a los ciclistas unos “polvos blancos” que eliminaban las proteínas de la orina e impedían detectarla en los controles de la Unión Ciclista Internacional (UCI).


“Los de hematocrito bajo pasaban antes al control, mientras a los demás nos inyectaban albúmina humana y suero. Si nos pinchaban en el brazo izquierdo, para el control ponías el derecho”, dijo.


El experto independiente contratado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), el alemán Yorck Olaf Schumacher, confirmó los riesgos que para la salud suponen tanto las extracciones de sangre como las autotransfusiones. Además, resaltó que la cantidad de sangre que solía extraer Fuentes es el 20 por ciento de la que hay en el cuerpo, “lo que trastoca su funcionamiento”, y que las autotransfusiones ni siquiera están recomendadas en las cirugías programadas.


 



Otras sustancias y nombres en el dopaje

 


EFE. Jesús Manzano, que también implicó en la trama a los médicos Alfredo Córdova y Walter Viru, implicado en 2009 en la Operación Grial contra el dopaje, dijo que el Kelme asumía el valor de los tratamientos, que además de EPO incluían HMG, hormona femenina que obtenían con recetas a nombre de Yolanda Fuentes, y medicamentos de origen bovino como Actovegin. El uso de este, junto al de una hemoglobina de origen canino llamada Oxiglobin, hacía que Belda dijera de sus corredores que “unos días van ladrando y otros mugiendo”, expresó Manzano. 


También reveló los nombres en clave de las sustancias: “Pelas” para la EPO; “Aceite” para la sangre; “Gas Bus” para el Actovegin; “Alubias” para el Andriol, un tipo de testosterona que solo se usaba en entrenamientos; o “cuadriculadas” para las pastillas que eliminaban por el sudor y la orina la albúmina y el suero con los que habían disimulado el hematocrito alto.


“Se me obligaba a tomar esos medicamentos; si no sigo tomándolos, automáticamente voy a la calle. No hago esto por venganza, lo hago por mí y porque haya un ciclismo limpio. Hay que limpiar el ciclismo, unos quieren limpiarlo y otros no”, afirmó.