Editorial

Pobreza e inequidad
4 de Enero de 2013


Es inadmisible que un país tan rico en recursos humanos y naturales y con una posición geoestratégica privilegiada, tenga que cargar con el afrentoso estigma de ser el segundo país más inequitativo de América Latina y el Caribe.

El reto que tiene la sociedad colombiana, en cabeza del Gobierno y con el concurso de todas las fuerzas vivas – gremios de la producción, empresarios, trabajadores, partidos políticos y organizaciones sociales – es reducir la pobreza y la pobreza extrema y salvar la enorme brecha de la desigualdad entre regiones, en forma planificada y seria. Es inadmisible que un país tan rico en recursos humanos y naturales y con una posición geoestratégica privilegiada, tenga que cargar con el afrentoso estigma de ser el segundo país más inequitativo de América Latina y el Caribe, superado solo por Haití, y el séptimo del mundo, a la altura de Angola, según diagnósticos recientes del Banco Mundial y el Pnud.


Se trata, por supuesto, de problemas estructurales, que no se resuelven de la noche a la mañana, pero hay motivos para pensar que las políticas públicas que se vienen implementando, especialmente en los últimos 12 años, tanto en el ámbito nacional como en el regional, comienzan a dar resultados esperanzadores en la lucha contra la pobreza, la indigencia y la inequidad, según se desprende del estudio “Pobreza monetaria por Departamentos”, divulgado por el Dane el pasado 2 de enero.


En lo relativo a pobreza y pobreza extrema, es un hecho el agudo contraste entre regiones, y así lo corroboran las cifras, pues mientras Bogotá D.C. cerró el 2011 con un índice de pobreza del 13,1 % y uno de indigencia de sólo el 2 %, en el otro extremo de la tabla esos fenómenos afectan al 64 % y al 34,3 %, respectivamente, de la población chocoana.   
La disparidad se observa no solo entre departamentos sino entre grupos de departamentos. Antioquia es el 5º entre los cinco con menor índice de pobreza en 2011, precedido por Bogotá D.C., Cundinamarca, Santander y Risaralda. En términos de reducción de la pobreza, Risaralda tuvo el mejor comportamiento, con 6,3 puntos porcentuales menos con respecto al 2010, mientras que Antioquia pasó del 31,3 % al 29,3 %. Este grupo presenta un indicador de pobreza por debajo de la tasa promedio nacional que es del 34,1 %, que por cierto representa una mejoría de tres puntos con respecto a 2010. En cambio, casi duplicando el índice promedio nacional, se encuentran Guajira, Magdalena, Córdoba, Cauca y Chocó, con una incidencia de pobreza que oscila entre el 57,4 % y el 64 %. No obstante, todos ellos mejoraron algunos puntos con respecto al 2010. En este grupo sorprende el progreso de La Guajira, que redujo la pobreza en 7,2 puntos de un año a otro.


En materia de pobreza extrema, también se registran progresos en el plano nacional y también, con excepciones como las del Chocó y Córdoba, en casi todas las regiones de Colombia. El promedio nacional de extrema pobreza, que en el 2010 fue del 12,3 %, pasó a 10,6 %. Antioquia también mejoró este ítem, al pasar de 10,5 a 8,7 % de un año a otro. El caso más sorprendente de reducción de población en estado de indigencia fue Sucre, que del 28,6 % en 2010 saltó a sólo el 16,2 % en 2011. Le siguen Guajira, con una reducción de la indigencia del 37,6 % al 28,1 % y Huila, del 25,9 % al 17,3 %. En contraste, la indigencia afecta al 34,3 % de la población chocoana y caucana y en el caso del Cauca aumentó diez puntos en diez años.


El estudio del Dane nos da una perspectiva más amplia para observar los progresos de las regiones en reducción de pobreza e indigencia, año a año, entre el 2002 y el 2011. En esa tabla observamos cómo el índice nacional de pobreza pasó del 49,7 % al 34,1 % y en el caso específico de Antioquia, saltó del 47,9 al 29,3 %. Sin embargo, en ese horizonte más amplio también se observa cómo los avances no se dan al mismo ritmo entre las distintas regiones. En el caso del Chocó, por ejemplo, en esos diez años apenas redujo la pobreza en 3,6 puntos, en tanto que el Cauca la aumentó en casi 4 puntos, al pasar del 57,8 % al 62 %.


No es casual que el Chocó y el Cauca, dos de los departamentos más golpeados en el período en mención por la violencia narcoguerrillera y narcoparamilitar, con sus secuelas de desplazamiento y despojo de sus pobladores afrodescendientes e indígenas, estén también entre los más afectados por la pobreza y la indigencia. Y que, en cambio, los mayores progresos se registren en regiones que poco a poco, por la razón o por la fuerza, han venido recuperando la seguridad y la paz.