Columnistas

Humor político
Autor: Rubén Darío Barrientos
27 de Diciembre de 2012


Este año, en el que compró tiquete para la eternidad Hebert Castro a sus 87 años, el siempre recordado “coloso del humorismo”, quiero aprovechar la coyuntura para hacer evocación de los inmensos personajes que nos han hecho reir pensando.

Este año, en el que compró tiquete para la eternidad Hebert Castro a sus 87 años, el siempre recordado “coloso del humorismo”, quiero aprovechar la coyuntura para hacer evocación de los inmensos personajes que nos han hecho reir pensando. Nos hemos acostumbrado a decir que Guillermo Díaz Salamanca es el más grandioso hoy por hoy. No hay duda de que es formidable el hombre de las “mil voces”: inteligente, imitador prodigioso, actualizado y perspicaz. Pero no ha podido cuajar temporadas faustas, después de su salida de “La Luciérnaga”. Ha dado tumbos, con “El Cocuyo” y “La Escalera”. Ahora se ha juntado con Jota Mario Valencia, en ‘El Tren de la Tarde” y tampoco toma vuelo.


Desde luego, hay mucha savia para la sorna, en humoristas como: Tola y Maruja y Vladdo. Ambos, con fina ironía política. Los hubo un poco más atrás, de las calidades y cualidades de Pepón, sin olvidar en este recuento a Jaime Garzón y Vargas Vil. En la memoria retrógrada permanecen la dicha y el placer de haber escuchado bastantes emisiones de “La Escuelita de Doña Rita” (Por Caracol, entre 8 y 9 de la mañana) y “Los Chaparrines” (También por Caracol, con animación de Ernesto Rojas Ochoa). Y en esta lista de los grandes, tendrá sitial de honor, el antedicho Hebert Castro, un uruguayo que permaneció en Colombia por más de 30 años, haciéndonos desternillar de la risa con su garganta asombrosa que le ayudaba a reflejar la realidad del país. No incluyo a “Montecristo” y a Los “Tolimenses”, que eran de otro estilo de humor.


Pese a que creo haber traído a colación a los gigantes del humorismo que se han dado cita en este país, me quiero detener en el preeminente y más grande de todos: Humberto Martínez Salcedo, el inolvidable “Maestro Salustiano Tapias”. Aún recuerdo a mi padre, con su radio Sanyo, sintonizando en las noches a Martínez Salcedo. Estoy rememorando dos programas de su cosecha, con igual formato: “La Tapa” y ‘El Corcho”. Yo era un imberbe, cuando se emitían. Tengo más recuerdos de ‘El Corcho” que se transmitía a las 9.30 p.m. –con repetición a las 7.30 a.m.- por Nueva Granada de RCN. Sus imitaciones de los políticos eran tan perfectas, que la gente creía que estaban en vivo en la cabina.


Si mal no estoy, “La Tapa” la pasaban por Radio Santa Fe. Hay una especial anécdota: en cierta ocasión el Ministerio de Comunicaciones impuso una gruesa multa a la emisora porque en el programa se mofaban del presidente Guillermo León Valencia, en un acto de censura inconfundible por el veneno de los contenidos. Lo curioso fue que los incontables radioescuchas la pagaron y todo se hizo burlescamente en monedas. Hago un paréntesis, para aseverar que en prensa los notables han sido: Klim (Lucas Caballero Calderón), Alfonso Castillo Gómez (que tenía una columna que se llamaba “Coctelera”), Daniel Samper Pizano y Óscar Domínguez.


Y volviendo al insuperable, es decir, a Humberto Martínez Salcedo, les comento que su humor era intelectual, con libreto, perfecto a la hora de imitar y con un sarcasmo difícil de repetir. Los analistas de la época hablaban del auténtico “crítico político”. Era pura acidez. Desde luego, Díaz Salamanca es la versión nueva de Martínez, su sucesor en acontecimiento y voces, pero jamás de la resonancia y magnitud de aquél. No hago ninguna alusión a las vulgaridades que se escuchan hogaño en cosecha de algunos “charritos” ni a Danielito Samper Ortega, porque ese pertenece al género de los burleteros, lejos de su genial padre. Feliz año para todos y que el 2013 depare más sonrisas que muecas de dolor.