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Avianca 787 - Alcahuetería - Imagen
Autor: Alberto Maya Restrepo
17 de Diciembre de 2012


Avianca avanza en cumplir lo que tanto ha pregonado y que, por falta de flota adecuada, hasta hoy no ha pasado de anuncios, como el que hizo Santos en su “paseo” a Londres

Avianca avanza en cumplir lo que tanto ha pregonado y que, por falta de flota adecuada, hasta hoy no ha pasado de anuncios, como el que hizo Santos en su “paseo” a Londres cuando informó que el señor Efromovich le había dicho que habría vuelos directos desde Colombia a esa ciudad.


Con los equipos Airbus A330 apenas sí Avianca llega a Barcelona, pues para ir más allá habría que castigar la rentabilidad (no ocupando todas las sillas y rebajando drásticamente la carga), ya que el combustible necesario para llegar, más el adicional de seguridad, haría que los A330 no pudiesen salir de Bogotá a plena capacidad. ¿Qué hacer? pues disponer de aviones, como el Boeing 787, que sí pueden ir rentablemente, a plena carga y sin escalas desde acá a Londres, a París, a Frankfurt, etc.


Gran noticia, pues, la de que no solamente sigue vigente la orden puesta a Boeing en 2007 por doce aviones 787 Dreamliner, sino que Avianca ha adquirido tres unidades más. Así sí podrá cumplir el sueño de volver a hacer amplia presencia en Europa, con aviones novedosos, muy cómodos, de características que solo ahora se incorporan al mercado aéreo comercial, como las que distinguen al Boeing 787, del que la primera entrega a la aerolínea ANA, de Japón, se hizo hace un año, con resultados para los operadores y los viajeros realmente sorprendentes, tal como se habían propuesto desde su mismo diseño.


Bien por Avianca que, como se espera, dispondrá de un servicio de veras excelente a bordo de esos 787, ya que los pasajeros verán cómo lo que es avión sí van a disfrutar, de donde la atención ha de ser proporcional a ese fantástico equipo que esperamos ver pronto en operación.
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En Colombia hay organismos oficiales de “vigilancia y control” que en la práctica son cuerpos de bomberos que se aplican con “celeridad” a apagar incendios originados en hechos que, por no vigilar ni controlar, los toman como de sorpresa. Lo sucedido recientemente con Interbolsa dejó bien embromados a muchos de quienes eran sus clientes. Hasta si uno, que nada tenía que ver con ellos, escuchaba “rumores de serenata”, ¿cómo fue que no advirtieron antes a la opinión pública el revisor fiscal o la Superintendencia Financiera o el Autorregulador del Mercado?


Pregunta: ¿hasta dónde llegará eso de no generar pánico económico y en dónde empezarán la alcahuetería y la complicidad?


Juan Pablo Córdoba, presidente de la Bolsa de Valores, dijo (El Colombiano 2/Dic/2012) que “...estábamos todos sobre la alerta porque la posición de los 300.000 millones de pesos en repos era muy grande...”. También dijo: “...el saldo de los repos es público...”. Cifras pueden ser de conocimiento público, pero no todo mundo sabe, digamos, qué es un repo ni está en capacidad de evaluar si 10 millones de pesos en eso son mucho o poco. Un paciente puede leer los resultados de su examen de laboratorio, pero no sabiendo interpretarlos es por lo que acude al médico. O sea, “todos” conocían las cifras y sabían de sus riesgos, pero... ¿optaron por el silencio y no alertaron a los inversionistas y al público en general, dando paso así a la alcahuetería?


Interbolsa pasará a la historia, muy posiblemente, como pasaron Furatena, el Grupo Colombia, Michelsen Uribe, varias “pirámides”, en fin, una larga lista de vivos que se aprovecharon, no solamente de incautos sino también de personas y de firmas serias y honestas que se pasaron de tontas al creer que los tales entes que “vigilan y controlan” hacían su tarea bien y a tiempo.
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Creo que la mayor, o única, preocupación de Juan Manuel Santos con el fallo de La Haya ha sido su gran pérdida de imagen y, según encuestas, el aumento de los que ni de riesgo volveremos a votar por él. Veremos qué hace frente a las posibles “apelaciones”, pues han sido manifiestas la debilidad y la desorientación del gobernante, quien no ha tenido plan serio, coherente y creíble para actuar si se perdía, como así sucedió.