Columnistas

Las elecciones catalanas
Autor: Jorge Alberto Vel醩quez Betancur
22 de Noviembre de 2012


El pr髕imo domingo 25 de noviembre se realizan elecciones en Catalunya para renovar Parlamento, de cuyas mayor韆s depende la constituci髇 del Gobierno de la Generalitat (Comunidad Auton髆ica).

El próximo domingo 25 de noviembre se realizan elecciones en Catalunya para renovar Parlamento, de cuyas mayorías depende la constitución del Gobierno de la Generalitat (Comunidad Autonómica). El actual gobierno, en manos de CIU (Convergencia y Unión, nacionalistas de derecha, la burguesía catalana que ha regido toda la edad moderna) lleva la mitad del período (son cuatro años). Solo que el President Arhur Mas quiso aprovechar el brote separatista manifestado con motivo del Día de Catalunya el 9 de septiembre (La Diada), para lo cual clausuró el parlamento y convocó elecciones anticipadas con la promesa de que si obtiene mayoría absoluta, convoca un referéndum independentista. Este es un giro en la posición de CIU  (Convergencia y Unión) que no era separatista. Los separatistas han sido los de Esquerra Republicana (ERC –Izquierda Republicana), a quienes las encuestas benefician ahora.


El Estado nacional, en España, en Colombia, en todas partes, es una creación artificial de la política. En España hay un Estado nacional (El Reino de España) con un régimen de autonomías (situación intermedia entre el Estado unitario y el estado federal). Pero existen dos nacionalidades históricas: Catalunya y Euskadi (País Vasco), y hay otras regiones que tienen su idioma y su cultura, pero no son separatistas, como Galicia, País Valenciano y Mallorca.


Cuando se dio la unión entre Castilla y Aragón (en el reinado de Fernando e Isabel, los reyes católicos), Catalunya hacía parte del reino de Aragón. Pero también tuvo sus momentos de autonomía y autogobierno. Durante la guerra civil (1936-1939), Catalunya ofreció gran resistencia a las tropas franquistas. Con la caída de Barcelona se consolidó el triunfo de Franco. Durante la dictadura, los líderes catalanes nacionalistas fueron ejecutados (En el Palacio de Montjuic, donde hoy queda el Museo Nacional de Artes de Catalunya) y se prohibió el idioma catalán, además de múltiples persecuciones. Igual sucedió en Euskadi. Eso dio lugar al surgimiento de grupos terroristas como Eta en el País Vasco y Terra Lliure en Catalunya, aunque este tuvo corta vida. En Catalunya y Euskadi hay poco espacio para la monarquía.


En la legislatura anterior (gobierno del Psoe) se aprobó un nuevo Estatuto para Catalunya, pero el Partido Popular, ahora en el gobierno, lo demandó ante el Tribunal Constitucional, el que anuló parte sustancial de su contenido. Siempre Catalunya ha querido tener autonomía fiscal y España lo ha negado. En fin, son muchos motivos, los que se acentúan cuando hay un gobierno de derecha en el estado nacional, que pretende centralizar y desconocer las realidades regionales.


Ahora mismo, con motivo de las elecciones del 25 de noviembre, el gobierno central está repitiendo la historia y en vez de tratar de ganarse a los catalanes por las buenas impulsa la política del miedo, del agravio, de la persecución. Y eso a los catalanes no los amilana.


La separación de Catalunya no es algo seguro. Es una posibilidad que depende de los resultados electorales del domingo y de las negociaciones posteriores entre CIU y ERC. Pero esa semilla, que ha estado latente, ahora está reverdecida.


La fragmentación de los estados nacionales corresponde a la lógica histórica. Es consecuencia de la diversidad cultural y del pluralismo. Y es mejor que sea por las buenas y no por la guerra, como sucedió en la antigua Yugoslavia. En el mundo hay mucho separatismo: en el norte de Italia, en Córcega, en Bélgica. En Colombia hay un sentimiento federalista que nace en el período de la Independencia.


Las Naciones Unidas respetan la autodeterminación de los pueblos. Y en un Estado nacional hay muchos pueblos (culturas) sometidos a un mismo paradigma de unidad y centralización, lo que no siempre corresponde a la realidad.