Antioquia

Despiden a víctimas de la masacre en Santa Rosa de Osos
9 de Noviembre de 2012


Esta mañana el municipio de Santa Rosa de Osos, se cubrió de condolencias en la caravana fúnebre previa a la ceremonia eucarística colectiva.


AP


El gobernador de Antioquia Sergio Fajardo con el rostro bañado en lágrimas encabezó hoy el cortejo con diez ataúdes que ingresó a la Catedral de esta pequeña localidad del noroeste colombiano que no sale aun de la conmoción ocasionada por la masacre atribuida a un grupo de narcoparamilitares.


La doliente población se congregó en la plaza del pueblo y el obispo, monseñor Jorge Alberto Ossa, ofició personalmente la misa con los cuerpos presentes antes de que fueran sepultados en el camposanto de la localidad.


"Nunca en el pueblo habíamos visto una (masacre) como esta", aseguró William Álvarez, un campesino recolector de café de 56 años, refiriéndose a la matanza en la que perecieron nueve hombres y una mujer en una finca de la localidad.


El presidente Juan Manuel Santos afirmó a través de su cuenta de Twitter que "nuestra obligación es perseguir a los criminales de Santa Rosa de Osos. El Ministro de Defensa está allá y los tenemos en la mira".


El homicidio colectivo ocurrió el miércoles en una finca del municipio, departamento de Antioquia.


Álvarez comentó que conoció a cuatro de la víctimas a quienes describió como "gente muy bien y muy trabajadores".


Hernando Jiménez, de 42 años y quien lleva doce laborando en fincas tomateras de la zona, dijo que "a mí personalmente no me han amenazado, pero obvio que temo por mi vida y estoy pensando en regresar a la finca" La Esperanza, cuyos 60 trabajadores se desplazaron a la cabecera de Santa Rosa de Osos en busca de protección.


Jiménez repitió lo que las autoridades creen pudo haber sido el motivo de la masacre: que el dueño de la finca no pagó una extorsión que le era exigida por la banda criminal.


No es la primera matanza de esta magnitud que se atribuye a narcoparamilitares en Colombia, una acción similar fue perpetrada en agosto de 2009 en el puerto de Tumaco, departamento de Nariño, en el suroeste del país, cuando hombres armados asesinaron a doce indígenas.


Santa Rosa de Osos está ubicada por carretera a poco más de una hora de Medellín, la segunda ciudad más importante del país y capital de Antioquia.


A la finca llegaron tres hombres cuando ya los trabajadores terminaban la jornada, los reunieron y les preguntaron si pagaban "vacuna", es decir, extorsión, explicó el general José David Guzmán, uno de los comandantes de la Policía en Antioquia.


Agregó que "uno de los trabajadores, que al parecer era el capataz, les dice que no tiene conocimiento (de si pagan o no extorsión). Eso fue lo único que les dijeron. Les dispararon indiscriminadamente". Después les lanzaron una granada.


Guzmán explicó que 120 policías y militares están reforzando la seguridad de Santa Rosa de Osos. "Ellos tienen temor. Claro, quién no va a tener temor cuando pasa algo como la matanza de diez campesinos", dijo el jefe policial. Advirtió que "estamos en capacidad de garantizarles la seguridad".


Las autoridades ofrecieron una recompensa inicial de 50 millones de pesos a quienes entreguen a los autores de la masacre o den información que permita capturarlos.


El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, tiene previsto llegar hoy a Santa Rosa de Osos para encabezar una reunión para evaluar la seguridad.


El director de la Policía Nacional, general José Roberto León, dijo que "una de las hipótesis más fuertes que tenemos... es la retaliación del grupo que se ha denominado como “Los Renacentistas”, que son ex “Rastrojos”... y fueron llevados allí por varios narcotraficantes como retaliación por la captura de alias 18".


En principio la masacre ha sido atribuida por las autoridades a "Los Rastrojos", una banda criminal que nació de la fusión de narcotraficantes y paramilitares.