Palabra y obra

Rodrigo Plá: “We should arrive virginal to the cinema”
Rodrigo Plá: “Deberíamos llegar vírgenes a la sala de cine”
Autor: Sergio Esteban Vélez
3 de Noviembre de 2012


La semana pasada, “La demora”, la nueva película de este cineasta uruguayo-mexicano, obtuvo el Gran Premio del Festival de Cine Contemporáneo de Moscú y fue galardonada en el Festival de Cine de Bombay.

Foto: Cortesía 

Fotograma de la película "La demora", donde el director Rodrigo Plá aborda el tema de la vejez.

Este año, Rodrigo Plá ha estado enfocado en la presentación internacional de su película “La demora”.  El estreno mundial se llevó a cabo en la Berlinale, donde ganó dos premios, y, a continuación, su proyección en festivales internacionales no ha tenido descanso.  Los resultados, muy positivos: hasta el momento, el filme ha sido galardonado en  festivales de Utrecht (Holanda), Motovun (Croacia), Lima (Perú), Biarritz (Francia), Hamptons (Estados Unidos),  Baviera (Alemania),  San José de Costa Rica, y, la semana pasada, en el festival “2-in-1”, de Moscú, y en el Festival de Cine de Bombay.


Estuvimos conversando con este joven director uruguayo que ha realizado la mayor parte de su trabajo en México, país al cual llegó a los nueve años de edad, cuando sus padres debieron huir de la dictadura militar que gobernaba el Uruguay.


- ¿Qué imagen ha querido dar en “La demora” del asunto de la vejez y el fin de la vida?


“La imagen primera de la película, donde vemos la papada de un hombre anciano, sintetiza de alguna manera el significado de la historia: la llegada de la vejez, la pérdida de las facultades mentales y cómo eso impacta en un contexto familiar. Un padre y una hija que se quieren y que, a causa de las dificultades del padre, tienen que encontrar una nueva manera de relacionarse”.


-¿Ha sido su intención la de poner a pensar a aquellos que consideran que la dignidad humana termina cuando uno deja de valerse por sí mismo?


“En la película, este padre comienza a sentirse una carga, porque está en un momento en el cual todavía tiene conciencia de que está perdiendo la memoria, y eso es mucho más dramático que el caso de quien ya se ha separado de nosotros porque no recuerda nada.  Este hombre, entonces, intenta disimular sus olvidos y conservar su dignidad. 


Cuando uno hace una película, intenta hacer cuestionamientos, llevar hacia algunas preguntas que uno mismo se está haciendo, y supongo que ahí están implícitas estas cuestiones de las que hablas”.


- ¿Mientras la película que está representando al Uruguay en los Óscar es su “La demora”, la que ha sido candidatizada por Colombia es “El Cartel de los Sapos”, que, de cierto modo, reforzaría los prejuicios respecto de Colombia, al centrarse en el narcotráfico, la violencia, la corrupción y otros aspectos de la criminalidad del país.  ¿Cómo, a través de filmes como “La Demora”, se puede desarrollar un cine latinoamericano desde una óptica “digna” que no acreciente el desprestigio de nuestras naciones?


“Nosotros hemos intentado evitar la representación de los estereotipos que has mencionado.  Y en eso ha influido mucho mi compañera Laura Santullo, una mujer superinteligente con la cual he realizado tres películas.  Ella escribió la trama original de ‘La demora’ y colaboró mucho en la dirección de la película y en ese acercamiento digno del que hablas”.


- Hablemos de cómo en otra de sus películas, “La zona”, usted encara el dilema de renunciar a la libertad para garantizar la seguridad...


“Creo que la película plantea esa presencia del Gran Hermano, de ese ojo que nos mira, en nombre, justamente, de la seguridad, pero en conflicto con nuestras propias libertades. 


Una de las cosas más lindas de ‘La Zona’ es que puede repercutir de diferentes maneras, en diferentes lugares, según su contexto histórico.  De Colombia, me gustó la interpretación que me dio alguien que me dijo que ‘La Zona’ representaba el inicio del paramilitarismo, lo cual también era bastante interesante, porque en ‘La Zona’, estas personas se aíslan del mundo exterior, intentando generar una especie de paraíso virtual y de bienestar, para escapar de la violencia, pero ellas mismas terminan ejerciéndola. 


Hubo quienes dijeron que ‘La Zona’ representaba a los Estados Unidos después del 11 de septiembre... y, efectivamente, acabo de pasar por los Estados Unidos, y allí me sentí ultrajado, literalmente, por cosas como eso de tener que levantar las manos en los cruces fronterizos... Y eso no tiene ‘llenadero’.  


(…) Y ni hablar de los trámites infernales para conseguir las visas para entrar a algunos países. ¡Lo que fue conseguir las visas para Estados Unidos y Canadá! ¡Fueron catorce días y mucho dinero gastados para obtenerlas!”


- ¿Todavía hay dificultades para que a un director de cine lleno de premios en todo el mundo, invitado por los festivales más prestigiosos, le sea concedida la visa para ingresar a los Estados Unidos?


“Por supuesto.  Me la dieron, pero tuve que pedirla, como todo el mundo, y eso implica trámites larguísimos y una suerte de injerencia en la vida personal, que es deleznable.  ¡Una cantidad de preguntas que en realidad te ultrajan!  Es como tener que desnudarte.  ¡En nombre de la libertad les dimos espacio a estados autoritarios y policiales!”


- Usted ha abordado de manera enfática el tema de la lucha de clases.  ¿El suyo es un cine políticamente comprometido?


“Comprometido es como peligroso, porque puede resultar panfletario.  Pero si comprometido quiere decir que soy fiel a lo que pienso, sí, hago un cine con compromiso.  Pero hay ciertas lecturas que los terceros deben construir a partir de sus propias vivencias y de su bagaje cultural. Y si el mensaje queda demasiado evidente, no está tan bien la película. 


Talvez, por ejemplo, en ‘La zona’, aunque me gusta, el mensaje es bastante evidente.  Y, a veces, uno explica tanto la película, que la gente termina repitiendo lo que uno ya ha dicho y yo creo que uno debería ver una película sin manual de cómo verla, porque eso no te deja viajar a tu manera.   Lo ideal sería incluso llegar virgen a las películas, sin ni siquiera haber leído el texto de los catálogos.  Tú para construir tu propia lectura de un filme, no necesitas la mía”.


- ¿Aparte de “El ojo en la nuca”,  ha quedado algún trasfondo de su experiencia de huir del totalitarismo, en su trabajo cinematográfico?


“Laura (Santullo) y yo somos personas interesadas por lo que nos rodea, por la sociedad y por la política.  Eso se refleja en nuestras películas y es herencia de nuestro exilio. 
Pero, aunque nuestro interés por los temas sociales es una realidad,  no siempre lo abordamos tan directamente como en ‘El ojo en la nuca’, que era como una especie de álter ego: ese muchacho que regresa para tratar de hacer justicia amparándose en la ley de duelo”. 


- ¿Por qué esa constante suya, a través de su cinematografía, de abordar profundamente las relaciones entre padres e hijos?


“Supongo que es un tema que nos interesa a Laura y a mí.  Pero la verdad es que sí existe esa coincidencia en mi trabajo, de que siempre hay relaciones entre padres e hijos, y a veces se generan también ciertos mundos cerrados.


Por ejemplo, ‘Desierto adentro’ es la historia de un padre que está convencido de que ha cometido un gran pecado y de que sus hijos morirán antes que él.  Entonces, se va al desierto a construir una iglesia, hasta recibir el perdón de Dios, mientras sus hijos van muriendo.  Todo esto está contado a través de los ojos del más pequeño, que no sale de su cuarto por temor a una muerte prematura, y retrata la historia de la familia en retablos religiosos”. 


- ¿Qué factores son los principales a la hora de escoger los momentos y situaciones históricas que decide recrear en el cine?


“Uno tiene que hablar sobre lo que le apasiona o sobre lo que odia, sobre algo que le genere unas emociones.  Yo me involucro con algunas situaciones y me siento movido por ciertas temáticas, y, si estas me apasionan mucho, me dan ganas de llevarlas al cine.  Muchos de estos proyectos han sido iniciativa de Laura (Santullo) y otros han surgido en conjunto”.  


- Hablemos de su visión cinematográfica de los desórdenes mentales: la paranoia, la psicosis, la demencia senil...


“Soy hijo de psicoanalistas y supongo que eso es la cabeza del motor de todo.  Incluso, en la metodología de trabajo que empleo, creo mucho en las interpretaciones y reinterpretaciones de mis colegas y colaboradores.  Por ejemplo, nunca utilizo ejemplos concretos para plantear algo, sino que hablo.  El otro entonces interpreta a partir de quién es en la vida y el acto creativo es lo que se construye entre los dos. 


Por otro lado, la línea de la locura es muy delgada.  Porque lo que hay en la cabeza está en el mundo de la abstracción.  Entonces es como una cuestión de apreciación, de definir qué tanto es locura y qué tanto no lo es”.   


- ¿La suya es una cinematografía optimista? 


“No lo sé, ¿te parece optimista?  En realidad, soy un tipo bastante alegre, pero tengo, de todos modos, esa herencia uruguaya que me lleva a la tristeza y a la nostalgia.  Pero tengo también la pasión y el exceso mexicanos.  He transitado por diversas cosas.  Pero, a decir verdad, mi cine no sería optimista, sino, más bien, crítico y lleno de reflexiones y acercamientos a personas y a situaciones específicas”. 



Otros filmes de Rodrigo Plá

- “La Zona” (México-España, 2007)


Premiada en el Festival Internacional de Cine de Venecia, el Festival Internacional de Cine de Toronto, el Festival du Nouveau Cinema (Canadá), el Festival de Cine de Atenas, el Festival Internacional de Cine de Friburgo, el Festival Internacional de Cine de Estocolmo, el Festival de Cine Cimameriche (Italia), el Festival de Alcalá de Henares (España), el Festival  Internacional de Cine de Bratislava (Eslovaquia), el Festival Internacional de Cine de San Francisco, el Festival de Cine Latino de San Diego (Estados Unidos), el Festival Internacional de Cine de Miami, el Festival de Cine de Punta del Este, el Festival de Cine de Quito y el Festival de Cine de Cartagena.


- “Desierto adentro” (México, 2008)


Premios en el Festival International du Film d´Amiens, Mostra de Cine Latinoamericano de Cataluña, Haifa International Film Festival (Israel), Festival de Cine de Zagreb (Croacia), Festival on Wheels (Turquía), Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Festival de Cine Internacional de San Juan de Puerto Rico, Festival de Cine de Quito, Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, Festival Internacional de Cine de Guadalajara y Festival Internacional de Cine de Cancún, además de varios Premios Ariel, de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.


- “Revolución” (México, 2010). 


Dirigida en compañía con Gael García Bernal, Diego Luna, Carlos Reygadas y el colombiano Rodrigo García, entre otros.
Presentada en Cannes y premiada en los festivales de Tokio y Biarritz.