Economía

“Natilleras” (informal savings clubs), poor people’s banks?
“Natilleras”, ¿los bancos de los pobres?
Autor: Mónica Marcela Escobar Mesa
31 de Octubre de 2012


El creciente éxito de las “natilleras” se le atribuye generalmente a que las personas piensan que los ahorros en el sistema financiero se descapitalizan por los altos costos administrativos.

Foto: Angela Patricia Zapata 

La directora económica de Fenalco Antioquia asegura que el ahorro es fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas. Sin embargo, asegura que en la actualidad se expande una cultura del crédito.

Gustavo López es uno de los muchos colombianos que prefieren hacer sus ahorros en las cada vez más comunes “natilleras”, que llevar su dinero a un banco. Las razones, una mayor rentabilidad y la facilidad con la que de esos mismos recursos pueden hacer préstamos sin mayores trámites y en corto tiempo.


“Utilizo la natillera y no otro medio, porque da mejores intereses que una cuenta de ahorros en un banco”, comenta López, quien dice sentirse tranquilo a fin de año por lo que recibe de ahorro y ganancias, lo cual “representa una forma de desatrasarse y comprar aquellas cosas que uno necesita, como ropa, juguetería para los niños y de pronto también para pagar deudas”.


En ese sentido, Aydeé Arenas, administradora de una natillera, cuenta que la suya empezó hace unos 5 años precisamente como idea de varios compañeros de trabajo que buscaban tener un “ahorrito” en diciembre. “Al principio daban cuotas de 20.000 pesos quincenales, pero ahora la gente da lo que puede” y a su vez, esa plata se presta con intereses del 5 % y lo que se recoja es lo que se reparte por partes iguales, explica.


Ganancias por usura


La forma de operar de estas cuentas comunes es simple. Quizá por eso es que muchos las prefieren antes que pensar en un banco, cooperativa u otra forma de ahorro, aunque al parecer pocos piensan en los peligros que hay detrás.


“La gente opta por las natilleras porque dan más intereses, pero puede que uno corra más riesgo porque en algún momento alguien puede incumplir”, comenta Aydeé Arenas, quien en lo posible trata de prestarle dinero a conocidos o quienes sean respaldados por otro integrante del grupo.


Sin embargo, actualmente muchas natilleras funcionan casi como pagadiarios pues cobran intereses hasta del 10 % a sus préstamos, lo que hace que muchas entidades financieras y representantes gremiales piensen que no es lo más conveniente.


Así lo piensa Esperanza Arango, directora económica de Fenalco Antioquia, quien asegura que si bien estas ganancias provenientes de los intereses a los préstamos, pueden ser un motivador para los ahorradores, “normalmente tienen tasas superiores a las del mercado, por lo que nos preocupa que mucha gente se endeude y termine pagando más de lo que pagaría en un banco”.


Finalmente, Víctor Alonso Múnera, director de Banca Corporativa del Banco de Bogotá, manifestó que “es una oportunidad de ahorro muy linda que se puede explotar mucho mejor desde los bancos” y que no representa una competencia para ellos sino que podría ser un complemento.



A la hora de ahorrar:

El jefe de investigaciones económicas de Bolsa y Renta, Carlos Eduardo González señala algunos tips para incentivar el ahorro en la vida diaria de las personas.


-No excederse con la tarjeta de crédito, pues según lo manifiesta, es la tasa más alta de financiación a la que se puede acceder en el sistema, incluso llegando al límite de la tasa de usura.


-Evitar pagar con tarjeta de crédito gastos que son recurrentes “porque se vuelve una bomba que estallará con el tiempo, como por ejemplo mercar”.


-Respecto a educación y vivienda, el analista señala que las personas deberían usar las cesantías con esos fines, pues para eso son.


-Por último González indica que una de las formas de ahorrar es invertir, para lo que es necesario ajustarse al perfil de cada persona. “Por ejemplo, personas con poca tolerancia al riesgo es mejor que busquen inversiones en renta fija o CDT” y por el contrario, personas con más tolerancia podrían entrar a “carteras colectivas de acción o ese tipo de instrumentos, que incluso para montos pequeños, pueden ser muy interesantes como rentabilidades de largo plazo”.