Columnistas

Eldorado: modelo de improvisaci髇
Autor: Juan Manuel Gal醤
15 de Octubre de 2012


El nuevo aeropuerto Eldorado aunque agradable a los ojos, es una cadena de improvisaciones costosas para el pa韘 y para el bolsillo de los contribuyentes.

El proyecto de modernización y expansión de Eldorado es el proyecto más importante de infraestructura llevado a cabo en Colombia. Esta megaobra busca suplir las necesidades de más de 20 millones de pasajeros al año y pretende convertir la capital del país en un bastión estratégico y competitivo para enfrentar los desafíos de los tratados de libre comercio. No obstante, las obras parciales que serán entregadas el próximo 17 de octubre se convierten en un monumento a la negligencia en la planeación y ejecución de proyectos públicos.


El nuevo aeropuerto Eldorado aunque agradable a los ojos, es una cadena de improvisaciones costosas para el país y para el bolsillo de los contribuyentes. Si bien el contrato se ha cumplido formalmente, las obligaciones más importantes (el corazón del proyecto) se fueron desvaneciendo, casi hasta extinguirse. Cuatro años después de la adjudicación, se decidió “reversar” la decisión de remodelar y reforzar sísmicamente el viejo terminal, para demoler y construir uno nuevo. Además, la obligación de edificar y equipar la torre de control ya no se encuentra en cabeza del concesionario (Opain S.A.), sino que fue asumida (y postergada en su ejecución) por la Aeronáutica Civil. Por último, los cronogramas de trabajo, más que una hoja de ruta parecen una “colcha de retazos” ya que las fechas de entrega de las obras se han aplazado en varias oportunidades a favor del concesionario.


A esta situación se suma la preocupación por el manejo de los recursos públicos. Sobre esta materia, la Contraloría General de la República ha denunciado el manejo contable poco transparente de los ingresos brutos de la Nación (46.16 %) por el arrendamiento de los locales comerciales, y el entramado de firmas (Otca) utilizado por Opain para contratarse a sí mismo en la explotación comercial de los locales de carga de Eldorado. Adicionalmente, sobre el manejo de recursos, también cabe cuestionar el jugoso contrato de arrendamiento de Avianca sobre el Puente Aéreo, que concentra el 40 % de las operaciones del terminal. La prórroga de este contrato debe analizarse cuidadosamente para darle igualdad de oportunidades a todas y cada una de las aerolíneas en el país.


En conclusión, aunque los resultados que serán presentados este mes por la Aeronáutica Civil pueden resultar satisfactorios (en apariencia), los medios, procesos jurídicos y técnicos para alcanzarlos, dejan mucho qué desear.


Considero que no se le puede entregar un cheque en blanco al concesionario por obras que aún se encuentran “a medias”, sin contar con el respaldo de una interventoría con experiencia en aeropuertos que integralmente avale las obras realizadas. De esta necesidad, son prueba clara las irregularidades brevemente explicadas en esta columna.


*Senador de la República