Editorial

La sustituta de doña ‘Elissa’
6 de Octubre de 2012


Aunque no se toca la contribución para las Cajas de Compensación, quedan muchas dudas sobre si el volumen de recaudo del nuevo gravamen sí alcanza para garantizar que no sufran menoscabo los programas del Sena y el ICBF.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, radicó esta semana en el Congreso, con mensaje de urgencia, un nuevo proyecto de reforma tributaria que puede resultar más práctico y eficiente para los fines que se propone, que el pomposamente llamado ‘Elissa’, con el que se pretendió vendernos un modelo tributario de Equidad, limpieza, sencillez, seducción y adaptación internacional. Como se recuerda, ‘Elissa’ se quemó en mayo pasado antes de entrar al horno, entre otros motivos por el repudio general a la idea de castigar con IVA del 5% a un grupo de alimentos de la canasta básica de los colombianos.


El Gobierno promete que la nueva reforma tributaria no tiene un ánimo alcabalero y que su objetivo principal es la generación de empleo y la reducción de la desigualdad. En la exposición de motivos del proyecto – cuyo texto los lectores interesados pueden consultar en http://www.semana.com/documents/Doc-2336_2012104.pdf, se parte de afirmar lo que es una  verdad de Perogrullo: “El sistema (tributario) actual es excesivamente complejo, inequitativo e ineficiente, lo que se traduce en una baja productividad de los impuestos (es decir, un bajo recaudo en comparación con las tarifas teóricas) y en un sistema que no contribuye a la generación de empleo formal y moderno”.


Lo de complejo e ineficiente está de bulto: el Estatuto Tributario vigente lo conforman seis libros y 881 artículos y – según dice el documento citado - se han identificado más de 100 artículos que se encuentran en leyes por fuera del Estatuto. En cuanto a la inequidad, se ha llegado al extremo de que en Colombia se castigan más fuertemente los ingresos bajos que los altos. Las cifras que allí se citan son contundentes: La población económicamente activa suma 23 millones, de los cuales sólo el 20% (4,6 millones) paga impuesto de renta, vía retención en la fuente o vía declaración.  “Las personas que no declaran pagan entre el 7 y el 11% del ingreso, mientras que las que declaran con salarios de $8 millones al mes pagan en promedio el 2% de su ingreso bruto como impuesto”.


Para romper ese círculo vicioso de inequidad tributaria, el proyecto propone crear, para personas naturales, un sistema denominado Impuesto Mínimo Alternativo Nacional (Iman), de carácter progresivo, es decir, a mayor ingreso mayor el porcentaje de impuesto. Por ejemplo, los ingresos menores de $2.300.000 mensuales quedan exentos, y de ahí hasta $8 millones pagarían una tarifa del 5%. De $8.000.000 en adelante habría una tabla progresiva, siendo la más alta del 15% para salarios superiores a $25 millones. La idea de gravar las pensiones de más de $10 millones también nos parece razonable, aun cuando dudamos de que los congresistas estén dispuestos a compartir el sacrificio.


Otro capítulo de la reforma que no dudamos en apoyar es el que tiene que ver con el IVA, gravamen altamente eficiente en términos de recaudo pero regresivo porque se aplica por igual a ricos y pobres. No se puede suprimir, por supuesto, pero sí simplificar y hacerlo más eficiente. Así que, en lugar de siete tarifas de IVA, se dejaría la general del 16% y otra del 5% para los insumos de las cadenas productivas agropecuarias, que significaría un gran alivio para los productores del campo. Otra modificación interesante es cambiar el IVA (16%) a los restaurantes por un impuesto al consumo del 7%; y para los bienes de lujo, que hoy pagan IVA del 20, 25 y 35%, la idea es que las tasas totales de impuestos permanezcan en esos niveles, pero como resultado de una combinación de IVA e impuesto al consumo.


El Gobierno insiste en la necesidad, ya no de suprimir, pero sí disminuir al menos en 10 puntos las cargas parafiscales sobre la nómina – que hoy equivalen al 30% - de modo que resulte más económico contratar mano de obra formal. Con ese propósito, el proyecto contempla una importante reducción de la tarifa de renta, del 33 al 25%, pero crearía un nuevo impuesto del 8% sobre las utilidades, llamado Contribución Empresarial para la Equidad (Cree), como fuente de financiamiento del Sena y el ICBF. Aunque no se toca la contribución para las Cajas de Compensación, quedan muchas dudas sobre si el volumen de recaudo del nuevo gravamen sí alcanza para garantizar que no sufran menoscabo los programas del Sena y el Bienestar Familiar. El debate está abierto.