Columnistas

縉os daremos la pela?
Autor: Jaime A. Fajardo Landaeta
5 de Octubre de 2012


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Los inminentes diálogos con las Farc suscitan el mayor interés, pero también un moderado optimismo entre los colombianos que, en general, avizoran un buen suceso. En tal caso, el país se encaminaría hacia la negociación del conflicto armado, y habría que idearse cómo concretar una reconciliación general.


La legislación vigente resulta insuficiente para generar los mecanismos jurídicos que demanda la instauración de la paz, así que debe pensarse en otros que no solo se ocupen de los integrantes de las organizaciones guerrilleras, sino también de actores igualmente vinculados al conflicto armado, bien sea provenientes del establecimiento, o de sectores de las extremas de izquierda y de derecha. Es decir que no solo se buscarían medidas jurídicas o de tipo transicional para ellos, sino que tanto el Gobierno como el Congreso de la República tendrían que definir las gestiones que el asunto exige. Generando, a la vez, los escenarios que requieren el conocimientos pleno de los hechos que acompañaron el desenlace del conflicto armado.


Se argumentará la comisión de delitos que no puede abordar el Marco Jurídico para la Paz, que otros no contemplados por la jurisprudencia llegarán a la Corte Internacional, y que en últimas lo importante es que haya verdad, justicia y reparación para las víctimas, y aplicación de un castigo ejemplar a los victimarios.


Habría que señalar que la búsqueda de la verdad no necesariamente está asociada a la dureza de las penas que se impongan, pues existen los mecanismos para abordar este tópico, y la propia justicia transicional lo puede hacer. Lo importante es que se conozca exactamente qué sucedió, para no repetir el violento ciclo, y que se adopten procedimientos para que las cargas de responsabilidad queden bien establecidas. También es cierto que en la medida en que los colombianos acordemos cómo resolver los aspectos del conflicto, poco espacio le quedará a la Corte Internacional para intervenir.


Las víctimas serán resarcidas en todos los aspectos, sin que ello impida construir una agenda de reconciliación. Pero el delicado proceso estaría abocado al fracaso si no se encuentran salidas al problema de los militares que han cometido delitos al calor de la confrontación, y si no se abren posibilidades jurídicas para que otros actores intervengan. Considero que habría que adecuar mecanismos de sometimiento a la justicia que lleven al desmonte de las estructuras del narcotráfico, las bandas criminales y en general de todos los factores que puedan incidir en el recicle del conflicto o en el reemplazo de las Farc, luego de su desmovilización. ¿Nos vamos a dar esa pela o repetiremos el ciclo del horror, tema reiterativo de esta columna?