Editorial

El viejo debate de los parafiscales
26 de Septiembre de 2012


Entre las alternativas está la de financiar esas entidades con recursos del presupuesto nacional, pero al propio tiempo se promete que “no habrá más impuestos”. ¿Quién entiende eso? ¡La cuadratura del círculo!

En forma recurrente, cuando se habla en el país de reformas tributarias o laborales y de la necesidad de generar empleo, viene a colación el tema de reducir o eliminar los impuestos a la nómina, más conocidos como parafiscales, a los que atribuye cierta corriente económica una buena parte de la responsabilidad, tanto de la informalidad laboral, cercana hoy al 60 % de la fuerza laboral colombiana, como del bajo crecimiento del empleo formal y de calidad.


Que recordemos, la última vez que se abordó el tema fue a raíz del informe de la Comisión Independiente del Gasto Público, convocada por el gobierno Uribe para que diera luces sobre cómo enfrentar la crisis fiscal, y en su prolijo recetario estaba precisamente la propuesta de eliminar los aportes parafiscales al Sena, Bienestar Familiar y las Cajas de Compensación. La idea ha sido defendida en documentos y foros por Anif y Fedesarrollo y por eso no debe sorprendernos que el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, que fue director del segundo gremio, esté resuelto a incluir el tema dentro del proyecto de reforma tributaria que pondrá a consideración del Congreso el próximo 1º de octubre.


En 2011, las 351.607 empresas del país aportaron $7,6 billones por impuestos a la nómina, de los cuales, en cifras redondas, $3,5 billones fueron a las Cajas de Compensación Familiar, $2,8 billones para el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y cerca de $1,3 billones para el Sena. La pregunta que tiene que responder el ministro de Hacienda es de dónde van a salir esos recursos, porque en cabeza de nadie cabe que se pretenda dictar partida de defunción a tan beneméritas instituciones.


Por esta vez estamos de acuerdo con el señor vicepresidente, a quien la idea le tocó su fibra más sensible y de inmediato produjo una de sus “cartas abiertas”. Gracias a los parafiscales, los beneficios del Icbf se extienden hoy a 10 millones de niños, jóvenes, adultos mayores, madres gestantes y mujeres cabeza de familia, entre otros; el Sena puede atender a 6.5 millones de estudiantes, que serán la mano de obra calificada que demandan las empresas; y las Cajas de Compensación pueden pagar el subsidio familiar de sus afiliados y atender sus programas de educación, vivienda, salud y recreación, que van en beneficio no solo de los trabajadores afiliados y sus familias sino de una amplia población beneficiaria, para un total de 21 millones de colombianos.


Nuestro acuerdo con el doctor Angelino Garzón es en el rechazo categórico a cualquier medida que debilite o amenace la supervivencia de esas instituciones. El director de EL MUNDO, como director del Departamento de Investigaciones Económicas de la Andi, en las décadas del 50 y 60 del siglo pasado, tuvo el honor de participar en la elaboración de los estudios para la creación de dos de las más importantes instituciones que dicha asociación le ha entregado a Colombia: la Caja de Compensación Familiar, Comfama, piedra fundacional del Sistema del Subsidio Familiar, y el Sena. Ambas instituciones surgidas del acuerdo de patronos y trabajadores -con el respaldo del Gobierno- para promover la equidad y la justicia distributiva.


Nos parece vagarosa la respuesta que le dio a la revista Portafolio el ministro Cárdenas sobre cuál sería la fuente de los recursos para no dejar morir las tres instituciones: “Estamos haciendo todas las cuentas para responder esa pregunta, lograr ganar por unos lados para sacrificar por otros. Al final, este es un reacomodo tributario”. El ministro no descarta que entre las alternativas esté la de financiar esas entidades con recursos del presupuesto nacional, pero al propio tiempo promete que “no habrá más impuestos”. ¿Quién entiende eso? ¡La cuadratura del círculo! Que no nos pase aquí lo del borracho que le decía al otro: “Ya que estamos tan contentos en esta fiesta, ¿por qué no nos vamos pa’ la del frente?”