Columnistas

S.O.S. por las laderas orientales del Valle de Aburrá
Autor: José Hilario López A.
26 de Septiembre de 2012


Por razones profesionales, desde hace largo tiempo me he estado ocupando de la estabilidad de las laderas de Medellín, en especial en su sector oriental donde se asientan barrios populares y urbanizaciones de estratos altos

Por razones profesionales, desde hace largo tiempo me he estado ocupando de la estabilidad de las laderas de Medellín, en especial en su sector oriental donde se asientan barrios populares y urbanizaciones de estratos altos, así como importantes obras de infraestructura. En las últimas décadas la construcción de la Doble Calzada a Las Palmas y las tragedias recurrentes durante las temporadas lluviosas nos han aportado conocimientos y experiencias, que creo vale la pena compartir.


Tenemos ya evidencias de que la presencia de una franja alargada de rocas duníticas muy fracturadas, que se extiende por toda la vertiente oriental de nuestro valle desde los límites de Medellín con Envigado hasta Bello, igual que los inestables coluviones que cubren gran parte de la ladera conforman terrenos que facilitan la infiltración de las aguas del Altiplano de Santa Elena y su flujo subterráneo hacia el escarpe oriental del Valle de Aburrá, donde afloran con cabezas hidrostáticas hasta de 800 metros, causa principal de la mayor parte de los deslizamientos documentados. 


Deslizamientos catastróficos con decenas y centenares de víctimas fatales, tales como Media Luna en 1954, Santo Domingo Savio en 1974 y 2011, Villa Tina en 1987, Cerro Verde en 2008 y La Gabriela en 2010, así como las afectaciones a la Doble Calzada a Las Palmas, la carretera a Santa Elena, la tubería de conducción a la Planta de Potabilización de La Ayurá, la vía a El Escobero, varias urbanizaciones estrato alto en Medellín y Envigado y el deslizamiento con avalancha de la quebrada La Presidenta en 2010 testimonian los riesgos que generan los terrenos inestables de las laderas orientales del Valle de Aburrá.


No obstante lo anterior, las autoridades municipales y curadurías urbanas siguen siendo laxas en el otorgamiento de licencias de construcción y obras de infraestructura, sin que cumplan con los estudios geotécnicos e hidrogeológicos requeridos, no sólo del sitio del emplazamiento de la obra sino también de las zonas aledañas que puedan desestabilizarse por razón de las excavaciones proyectadas. Ante esta situación, es necesario insistir en algunos aspectos y recomendaciones que permitan prevenir catástrofes y afectaciones a la población e infraestructura asentada en nuestras laderas:


El Área Metropolitana del Valle de Aburrá, curadurías urbanas y oficinas de planeación municipales deben extremar los controles en el otorgamiento de licencias de construcción en terrenos de ladera.


En todos los casos se debe exigir al urbanizador el Plan Parcial del Suelo de Expansión, vale decir estudios de estabilidad de las zonas aledañas que puedan ser afectadas por el proyecto.


Los municipios del área metropolitana deben privilegiar los proyectos urbanísticos cubiertos por el sistema de transporte masivo a lo largo del valle, donde se dispone todavía de oferta de zonas planas o de poca pendiente sin los graves problemas de estabilidad de las laderas.