Columnistas

Más cuidado al ‘mobbing’
Autor: Omaira Martínez Cardona
24 de Septiembre de 2012


La Organización Internacional del Trabajo define el “mobbing” como “Toda acción, incidente o comportamiento mediante el cual una persona es agredida, amenazada, ofendida, lesionada o humillada por otra en su trabajo o como consecuencia del mismo”.

La Organización Internacional del Trabajo  define el “mobbing” como “Toda acción, incidente o comportamiento mediante el cual una persona es agredida, amenazada, ofendida, lesionada o humillada por otra en su trabajo o como consecuencia del mismo”. El acoso en cualquier ámbito es una práctica antigua que ha cobrado vigencia por el aumento de casos. El hostigamiento laboral es conocido con este término por el investigador Heinz Leymann, quien lo utilizó por primera vez en sus estudios sobre el acoso moral en el trabajo, combinando conceptos de la sicología, la administración y observando el comportamiento de los animales que reaccionaban de manera hostil hacia nuevos integrantes de la manada que representaban una amenaza.


Según la OIT, a nivel mundial la incidencia de casos de acoso laboral registra un promedio del 15 % en los trabajadores activos. En Colombia, la ley para regular el asedio en el trabajo se creó en el 2006 mientras que en otros países europeos y latinoamericanos lleva décadas. La mayor dificultad como en casi todas las normatividades en nuestro país ha sido la reglamentación, la aplicación y el cumplimiento. Como se ha insistido en otros temas, lo más importante es educar para prevenir situaciones recurrentes con acciones de divulgación adecuadas.


Según datos del Ministerio de Trabajo, desde la vigencia de la ley han aumentado las denuncias. Sin embargo, falta más compromiso tanto de trabajadores como de empleadores para responsabilizarse del tema. Lo primero que debe entenderse es que cualquier tipo de asedio es un atentado contra la dignidad de las personas con el fin de intimidar, atemorizar y presionar hasta hacer desistir, lo que en cualquier tipo de organización es una manifestación de uso del poder que puede generar otras consecuencias como deterioro en la salud, el bienestar y la productividad.


Debe considerarse también que este tipo de situaciones se presentan contra  personas de cualquier nivel y por nuestra heredada cultura de sumisión, servilismo y de estructuras organizacionales verticales y jerárquicas, casi siempre la víctima es un subalterno o el más vulnerable, aunque también se dan casos donde el asediado tiene un cargo superior o del mismo nivel. Lo mismo ocurre con situaciones de acoso sexual que no todas son contra las mujeres, lo que evidencia que esta no es una problemática centrada  exclusivamente en condiciones de género o jerarquía, sino un asunto de consideración y humanidad en el que es prioritario que cada uno asuma la responsabilidad de definir, conocer y hacer respetar los límites en la relación.


Como acción preventiva hasta el mes de julio había plazo para crear en las organizaciones tanto públicas como privadas, los Comités de Convivencia Laboral que ejercen una función de acompañamiento interno y conciliatorio. En la práctica este tipo de instancias se conforman solo por cumplir la norma que por cierto no da facultades sancionatorias al Ministerio, lo que desmotiva a la mayoría de víctimas que desisten de continuar el proceso ante la justicia laboral, así las sanciones para el acosador o para el empleador que tolere el acoso sean significativas económicamente.


Es prioritario transformar algunos hábitos de comportamiento organizacionales para adaptarse a las tendencias del mundo laboral actual que cada vez demanda personas más capacitadas y con la firmeza para ejercer su derecho a reclamar respetuosamente y a decir ¡No más! cuando sea necesario, con plena conciencia de que el derecho al trabajo debe ser una actividad gratificante que no se puede realizar bajo circunstancias de intimidación.