Columnistas

El Procurador
Autor: Alfonso Monsalve Solórzano
23 de Septiembre de 2012


Lo que sí debería quedar claro para todos es que el único órgano encargado de legislar es el Congreso y que, por tanto, urge que apruebe una ley reglamentaria.

El procurador Alejandro Ordóñez no es santo de la devoción de muchos columnistas y de algunas ONG. Es entendible, porque ese cargo o era inocuo o estaba en manos de quienes se consideran a sí mismos progresistas: le han criticado por ser católico practicante y defender sus convicciones religiosas con vehemencia. Como si ser católico practicante fuese un impedimento legal o moral para desempeñar su actual cargo. Cuando sancionó a una conocida congresista, le dijeron que la decisión fue tomada por razones ideológicas, sin que se tuviera en cuenta el prontuario de la implicada. Cuando se opuso a la condena al coronel Plazas, le llovieron rayos y centellas de parte de sus contradictores, a pesar de que demostraba que había fallas protuberantes  en tal juicio, por ejemplo, la clonación de un testigo.


Ahora que busca la reelección, lo tildan de clientelista por expresar su disponibilidad y hacer campaña en el Congreso, como si los magistrados de la Corte Constitucional no moviesen allí sus  influencias políticas para alcanzar su magistratura. En ambos casos en uso de sus derechos constitucionales para ser elegidos, buscando incidir en los electores en cuyas manos está el poder de nombrar.  Y en los dos casos se actúa según el principio de que lo que no está estrictamente prohibido, está permitido, siempre dentro del marco de la ley.


Y como éstas, muchas acusaciones más, algunas que incluyen un juicio moral sobre los electores, es decir, todos los senadores, como la señora que dijo que una persona decente no debería votar por el procurador.


En el ajedrez político de este país, una sala de revisión de la Corte Constitucional, mediante sentencia, conminó al procurador a retractarse por sus aseveraciones sobre el aborto. Y el funcionario lo hizo, pero agregó que iba a interponer un recurso de nulidad de la sentencia ante la Sala Plena de la misma Corte.


Entiendo que la sentencia constitucional sobre el aborto legal no ha sido delimitada por su respectiva ley reglamentaria, de ahí que se preste a diferentes interpretaciones, algunas antagónicas como las del procurador y la sala de la Corte. Lo que sí debería quedar claro para todos es que el único órgano encargado de legislar es el Congreso y que, por tanto, urge que apruebe una ley reglamentaria. O que si en la actual composición de fuerzas, el legislativo ha cambiado su criterio sobre el aborto, pues que produzca otra ley y su reglamentaria tan pronto como sea posible. Esto porque los ciudadanos en su fuero interno tienen posiciones sobre el aborto, que, a veces, las expresan y defienden de manera pública y es necesario dirimir este asunto de las únicas maneras que puede ser  definido: mediante leyes lo más claras y taxativas que se pueda o mediante una consulta pública.


Yo no soy un católico devoto, ni lo soy de otro credo religioso, no conozco al doctor Ordoñez, ni busco interesadamente favores suyos,  pero pienso que el Procurador lo ha hecho, en términos generales, bien. No creo que esté tratando de imponerle a la sociedad sus creencias religiosas, que ha sancionado a quien debe ser sancionado y ha discrepado de algunos fiscales y jueces con argumentos jurídicos en la mano, no con prejuicios políticos o religiosos.


Por otra parte, no es su culpa si los otros nominadores no han presentado sus candidatos. Pero la demora de éstos no puede ser argumento para descalificar su postulación.


En cualquier caso, este tipo de situaciones se presenta por la manera en que los máximos funcionarios de la justicia y los órganos de control, son elegidos, según la actual Constitución: en todas las direcciones, los que son objeto de control  eligen a quienes los controlan. Esto lleva a callejones sin salida o a situaciones muy difíciles.


Creo que estos funcionarios deberían ser elegidos por voto popular, pero es una simple opinión. Soy consciente de los inconvenientes que eso tiene, dado que todavía hay en el país gamonalismo político, pero estoy convencido de que el voto de opinión está creciendo.


Mientras tanto, hay que elegirlos como lo ordena la Constitución, con todas las ventajas y desventajas que eso tiene. En este caso, el Procurador hace uso de los recursos que la ley le permite.