Editorial

El buen suceso de la economía
22 de Septiembre de 2012


Asistimos al despegue definitivo de dos de las famosas locomotoras – infraestructura y vivienda – con las que se aspira conseguir que lo de la “prosperidad para todos” deje de ser un simple eslogan de campaña.

La semana que termina ha sido pródiga en buenas noticias económicas, empezando por las cifras de crecimiento que presentó el Dane en su informe correspondiente al trimestre II-2012, que superan incluso los pronósticos más optimistas y que muestran la gran dinámica que han tomado sectores como el de la construcción y el de minas y canteras, aun cuando es motivo de preocupación el rezago de la industria manufacturera.


El Dane certificó que en el 2º trimestre del año en curso, la economía colombiana creció 4,9% con relación al mismo trimestre de 2011 y frente al trimestre inmediatamente anterior, el PIB aumentó 1,6%. Dice además que la variación del primer semestre de 2012 respecto al mismo periodo de 2011 fue de 4,8%. La noticia fue recibida con alborozo por el presidente Santos y su equipo económico, pues sus proyecciones no llegaban a tanto. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, había dicho que siendo optimistas el crecimiento del PIB en el primer semestre sería del 4,6%. El director de Planeación, Mauricio Santamaría, calificó de “espectacular” el resultado, en un entorno tan difícil a nivel mundial, y dijo tener “casi la plena seguridad” de que este año la economía va a lograr un crecimiento del orden del 4,8%. Su colega de Hacienda es más arriesgado y pronostica un aumento del PIB entre el 4,7 y el 5,0%.


Al analizar el comportamiento del PIB por grandes ramas de la economía, el Dane establece que en el trimestre II-2012, comparado con el mismo periodo de 2011, la mayor dinámica estuvo en la construcción, con un crecimiento del 18,4%; seguido por explotación de minas y canteras con el 8,5%; establecimientos financieros, seguros, inmobiliarias y servicios, con el 5,1%; comercio, restaurantes y hoteles, con aumento del 4,3%; y transporte y comunicaciones, un 3,6%. El agro, en cambio, muestra un modesto crecimiento del 2,2%, mientras que la industria manufacturera cayó en -0,6%.


Estamos de acuerdo con el ministro Cárdenas en que la manufactura necesita atención especial del gobierno, pero también la agricultura, especialmente su sector exportador, pues sin duda su crecimiento se está viendo frenado por la revaluación, a la que promete seguir combatiendo con medidas adicionales a las que determine el Banco de la República para intervenir el mercado de divisas. A la revaluación se agrega, en el caso de la industria nacional, el auge de las importaciones a precio de feria, especialmente provenientes de China, y el contrabando convertido en la más poderosa lavandería de dineros producto del narcotráfico, dos fenómenos que están llevando al borde de la quiebra a muchas medianas y pequeñas industrias nacionales.


Volviendo a las buenas noticias, la del año en materia de infraestructura es sin duda el lanzamiento de la Cuarta Generación de Concesiones, un paquete de 30 proyectos viales, valorados en $40 billones, cuya ejecución se tomará los próximos seis años, según promete el Gobierno. Para Antioquia es particularmente satisfactorio que entre las seis concesiones que saldrán a licitación en diciembre próximo se incluyan dos tramos de las Autopistas de la Prosperidad, el de La Pintada-Tres Puertas, en el suroeste, y el de Remedios-Alto de Dolores-Puerto Berrío, en el nordeste.


En el citado informe del Dane se desagrega el extraordinario repunte de la construcción, entre el subsector de edificaciones, que creció en el trimestre un 16,2%, y el de obras civiles, con un 20,9%. Ya nos podemos imaginar el impacto que tendrá en la cifra global de crecimiento de la economía la cuantiosa inyección de recursos en infraestructura vial y cuando se pase de los planes a la construcción de las 100.000 viviendas para los más pobres, que el ministro Vargas Lleras viene promoviendo y concertando con autoridades y sector privado de las distintas regiones. A ello se agrega el anuncio del Gobierno de restablecer los subsidios a la tasa de interés para créditos de Vivienda de Interés Social y Vivienda de Interés Prioritario, gesto que debiera ser replicado por la banca con sus propios estímulos a la demanda de créditos de vivienda.


Asistimos, pues, al despegue definitivo de dos de las famosas locomotoras del desarrollo – infraestructura y vivienda – con las que se aspira conseguir que lo de la “prosperidad para todos” deje de ser un simple eslogan de campaña.