Palabra y obra

Gonzalo Arango in the eyes of X-504
Gonzalo Arango En los ojos de x-504
Autor: Juan Esteban Agudelo Restrepo
22 de Septiembre de 2012


En el homenaje de esta noche a Gonzalo Arango también estará presente el grupo musical Los Yetis, denominados “Los nadaístas de la música go go”.


Gozalo Arango nació en el municipio de Andes en 1931. Con su obra, que abarca géneros como el cuento, la poesía y el teatro, rompió con la tradición literaria de la ciudad, escribiendo textos sobre la vida urbana y haciendo con ellos crítica social. Murió en 1976, mientras planeaba un viaje a Londres, ciudad en la que pensaba radicarse.

“Gonzalo era un joven delgado, de una estatura promedio, más bien delicado, porque él no era ningún deportista, pero era un hombre de fuego, y por ese motivo él irradiaba una gran energía. Puede parecer curioso porque generalmente la energía la asimilamos con personas de otra naturaleza física, y Gonzalo era un chico que no aparentaba tener la fuerza que tenía, la fuerza de su intelecto, de ser convincente, era una fuerza contagiosa.


Tenía una personalidad muy atractiva, era muy cariñoso y cordial con todo el mundo y con sus amigos. Era muy fácil seguirlo porque no era un líder impositivo, era alguien convincente por sus ideas. Era muy enamorado. No tenía miedo de nada, había que tenerle miedo a él”, así recuerda el poeta Jaime Jaramillo Escobar, X-504, a Gonzalo Arango, el fundador del Nadaísmo, quien será homenajeado hoy con motivo de los 36 años de su muerte.


La conmemoración será realizada a las 7:00 p.m. en el Teatro Pablo Tobón Uribe. Allí, la compañía de teatro El Trueque presentará la obra “Pasajero a Betania”, basada en textos de Gonzalo Arango, donde se muestra al poeta antes de fundar el Nadaísmo, su relación con su padre y sus influencias filosóficas. El hombre antes de su mito.


Jaime Jaramillo Escobar hará parte del homenaje con una lectura de poemas sobre Arango.


“Yo lo recuerdo como un amigo de una época importante de mi vida, no solo del colegio o el bachillerato, sino de muchos años después, hasta su muerte. Tuvimos una relación muy grata. Lo recuerdo con afecto y admiración por lo que hizo, porque en esa época era muy difícil proponerse y lograr lo que él consiguió”, narra el poeta.
X-504 habla sobre el fundador del Nadaísmo.


- ¿Cómo conoció a Gonzalo Arango?


“Yo conocí  a Gonzalo Arango en el Liceo de Andes, en la época en que ambos estudiábamos el bachillerato, eso fue en 1946. Él iba un año más adelante que yo, sin embargo, se generó una amistad por el interés que ambos teníamos en los libros.
En ese colegio, en esa época, los estudiantes estaban divididos en dos: los deportistas, que eran la mayoría; y los intelectuales, que eran un grupo menor.
La biblioteca del colegio era muy pequeña, pero por lo menos se leía. Los estudiantes, sin la ayuda de los profesores, organizamos un grupo literario.


El grupo se componía por cerca de unas quince personas, más o menos, y de ahí salieron estudiantes muy capaces que posteriormente llegaron a ser muy representativos en la nación por su labor, en diversas áreas y diversas profesiones.
Fue un grupo muy selecto que todavía admiro, muy estudioso, muy serio, muy pensador”. 


- Se suele contar que Gonzalo Arango, en sus primeros años de colegio, era mal estudiante, que fue difícil enseñarle a leer y a escribir, ¿cómo era él como estudiante?


“La parte inicial de primaria la desconozco, yo lo conocí solo en el bachillerato, y lo más probable es que con relación a una primera época infantil se hayan creado mitos o historias, de todos modos esa parte no te la puedo aclarar.


A partir del bachillerato él era muy lector, los estudiantes no teníamos problemas con las materias porque eso es muy fácil y no se necesita estudiar mucho.


Leíamos mucho, que es una forma de estudiar. Había dos bibliotecas disponibles para el público: la del colegio y la de la parroquia, que era muy buena.


En las reuniones del  grupo literario hablábamos de autores, de lo que sabíamos, presentábamos textos escritor por nosotros.


Él había construido en el solar de su casa una especie de quiosco para aislarse a leer ahí, en ocasiones con amigos del colegio. Teníamos un periódico que yo inicié, y en ese periódico se publicó el primer artículo que Gonzalo Arango escribió con motivo del cuarto centenario de Cervantes, o del ‘Quijote’, algo así.


Él era muy buen estudiante, muy serio, cero deportes, en el colegio se destacaba por sus ideas, por su comportamiento y por los trabajos que ya entonces empezaba a iniciar”.


- ¿Había algo en ese momento, en sus años como estudiante, que evidenciara lo que luego vendría con el Nadaísmo?


“En el colegio no se vislumbraba nada de eso, éramos estudiantes comunes y corrientes, con la particularidad de tener un interés mayor en los libros que el resto de los estudiantes”.


- ¿Cuándo decidió él que quería estudiar derecho?


“Muy sencillo, porque en ese tiempo no había tantas carreras ni estudios como ahora, en esa época el estudiante era  abogado, o médico o sacerdote o ingeniero, hoy en día hay cientos de oportunidades diferentes porque se han creado nuevas carreras, pero en esa época eran muy pocas las opciones.


Gonzalo escogió el derecho porque en ese tiempo todo el que no tenía afición por las matemáticas estudiaba derecho, es que no había más”.


- ¿Pero él tenía algún tipo de interés en la política?


“No, en ese tiempo la política no era un enredo como el  de ahora, estudiar derecho no llevaba directamente a la política.
La política no le llegaba a los estudiantes de bachillerato”.


- ¿Por qué se retiró de derecho?


“Él declaró que llegado cierto momento se dio cuenta de que no quería terminar una carrera sino dedicarse a su interés principal, que era la literatura, la filosofía, ese tipo de cosas”.


- ¿Qué razones lo impulsaron a crear el Nadaísmo?


“Eso fue una idea de él, que era muy estudiante de filosofía, y considerando situaciones culturales y políticas del país, tuvo la idea de hacer un movimiento de renovación, que era más que todo literario, no político.


Él se dio cuenta, antes que otros, de que eran necesarios esos cambios, y se dio cuenta por sus lecturas y su relación con los medios intelectuales. Era necesario hacer una apertura mental, porque en esa época el aspecto religioso dominaba de forma total. Colombia estaba muy atrasada con respecto al resto del mundo en casi todos los aspectos.


Con su grupo de amigos fue plasmando la idea de que había otras formas de escribir, otras formas de arte, otros accesos a la cultura, fue una época muy importante porque fue un despertar”.


- A Gonzalo Arango la historia le ha atribuido adjetivos como agitador, provocador, escandaloso, corruptor, y hay muchas anécdotas sorprendentes sobre la forma en que él actuaba para divulgar su manera de pensar, ¿qué tan mitificada puede estar hoy la figura de Gonzalo Arango? 


“En la época del Nadaísmo, Gonzalo fue un líder que agrupó alrededor de sus ideas a muchos jóvenes y a personas inteligentes e ilustradas que entendían de qué se trataba su propuesta.


Para poder llevar acabo lo que pretendía necesitaba dar a conocer el movimiento, y para eso necesitaba publicidad. Él hizo lo que tenía que hacer, que era convocar a los periódicos y a otros medios para divulgar su movimiento, y así convocar, porque su tarea no se podía hacer entre dos o tres muchachos, y logró en gran parte lo que se propuso.


Él nunca quiso imponer sus ideas, solo quería que otros vieran que había unas nuevas ideas, que había posibilidad de cambio, principalmente en la literatura y en las artes, porque el Nadaísmo también tuvo que ver con el teatro, con la pintura, con diversas formas de la expresión cultural.


Pero eso no es nada raro, cada generación trata de hacer sus reformas, eso se hace hasta cuando uno tiene por ahí 20 años, ya luego se da cuenta de cómo es el mundo y deja esas boberías y se vuelve más serio. El mundo no lo arregla un grupo de muchachos rebeldes ni revolucionarios, eso tiene una dinámica muy distinta
Es lógico que se hayan creado mitos alrededor de Gonzalo, la humanidad siempre ha tenido la tendencia de imaginarse cosas y darlas por hechas, esos mitos hacen parte de lo que ocurre alrededor de una persona cuando adquiere algún prestigio, o fama,  a Gonzalo también lo rodean esos mitos, a lo cuales él no se oponía porque era muy mitómano y las historias que se dijeran de él le convenían, porque le ayudaban a la parte publicitaria”. 


- Gonzalo Arango pasó parte de su vida siendo ateo, pero luego él retomó asuntos espirituales, ¿cómo vivió él esa espiritualidad?


“Esa palabra espiritualidad tiene dos sentidos, uno que es religioso y otro que es intelectual. La espiritualidad de Gonzalo, si podemos emplear todavía ese término, era más de tipo intelectual.


En su vida, pero ya muy tarde, después del Nadaísmo, esa espiritualidad que siempre acompañó a Gonzalo viró un poco a lo religioso, pero no en el sentido tradicional del catolicismo cerrado, sino que es más una visión libre, una actitud personal, que al ser interpretada por otros puede desfigurarse fácilmente”. 


- ¿Queda hoy algo del Nadaísmo que fundo Gonzalo Arango?


“Claro, quedan algunos escritores que siguen trabajando, como Jotamario Arbeláez, Eduardo Escobar y algunos más. Y queda una obra, que a medida que se vaya escudriñando y estudiando a fondo, sin parcialidades, se podrá observar la importancia que tuvo y qué parte de eso está vigente todavía”.




“Medellín, a solas contigo”, fragmento


"¡Oh, mi amada Medellín, ciudad que amo, en la que he sufrido, en la que tanto muero! Mi pensamiento se hizo trágico entre tus altas montañas, en la penumbra casta de tus parques, en tu loco afán de dinero. Pero amo tus cielos claros y azules, como ojos de gringa.


De tu corazón de máquina me arrojabas al exilio en la alta noche de tus chimeneas donde solo se oía tu pulmón de acero, tu tisis industrial y el susurro de un santo rosario detrás de tus paredes.


Bajo estos cielos divinos me obligaste a vivir en el infierno de la desilusión. Pero no podía abandonarte a los mercaderes que ofician en templos de vidrio a dioses sin espíritu.


Te confieso que no me gustaba tu filosofía de la acción, y elegí para mí la poesía. Este era el precio de mi orgullo y mi desprendimiento.


Tus mañanas son las más bellas que han amanecido en ciudad alguna. Pero me negaba a perder su contemplación por tus oficinas burocráticas. No, Medellín: prefería esperar tus mañanas en un bar, o en un parque solitario para que te vomitaras plena de libertad y radiante de sol sobre mi corazón borracho.


Por eso me decías ‘vago’ porque nunca fui avaro con tu belleza. En cambio tú nunca fuiste generosa con mi locura. Yo te daba mucho amor y te adoraba. Pero de tanto amarte casi me destruyes.


Huí de tu belleza y de tus glorias para conquistar las mías, en vista de que no parecías orgullosa de mis alabanzas, y me despreciabas como a un bastardo porque no hacía lo de todos: rezar el rosario, casarme, trabajar como un negro y después morir.


De noche te era fiel, era tu testigo desvelado para que tu belleza no fuera inútil: te aseguraba un reino en mi conciencia y una dicha en mi corazón exaltado. Pero nunca comprendiste la humilde gloria de tener un poeta errando por el corazón desierto de tus noches considerándote mi hogar, mi amante, y mi única patria.


Eres utilitaria en cambio, y preferías acostarte con gerentes y mercaderes. También eres tiránica, pues te place la servidumbre, dominar soberana en el reposo de los vencidos y los muertos.


Sola y pura con tu gloria inhumana. Avara con tu majestuosa belleza. No te das porque a todos has matado, Medellín asesina, Medellín de corazón de oro y de pan amargo.


¿Por qué te empeñas en matar el Espíritu? Yo sé: porque el Espíritu tiene sus glorias que te rivalizan en poder.


No todo es Hacer, Medellín. También No-Hacer es creador, pues no solo de hacer vive el hombre".