Columnistas

¿Hacia una nueva sociedad?
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
13 de Septiembre de 2012


“No hay camino para la paz, las paz es el camino” (Mahatma Gandhi)

“No hay camino para la paz, las paz es el camino” (Mahatma Gandhi)


El mundillo político de la semana anterior estuvo altamente agitado con el anuncio del Presidente Santos acerca del inicio formal del diálogo con las Farc, en busca de un proceso que conduzca a un estado en el cual los compatriotas nos dejemos de matar y podamos cohabitar en un país en el que quepamos todos, con nuestras diferencias, expectativas, sueños y frustraciones.


El objetivo de las negociaciones no debe conducir a la paz, sino a que esta sea el camino, un camino de prosperidad económica, pero sobre todo de inclusión, equidad y oportunidades de salud, estudio y laborales con calidad. Estos son los ápices de la negociación, que permitirán la sostenibilidad en el largo plazo de nuevo escenario de tranquilidad.


Tranquilidad que no se logra de la noche a la mañana, así se firme un acuerdo de no agresión. Aquella es alcanzable cuando los miembros de los grupos al margen de la ley, a través de un programa de inclusión social direccionado desde el alto gobierno, que involucre al sector productivo y académico, ofrezcan verdaderas alternativas para una vida digna a los exguerrilleros.


No podemos cometer los mismos errores del pasado, no solo en el campo de las negociaciones, sino también en los procedimientos cometidos con la desmovilización de los integrantes de las autodefensas durante el gobierno anterior, especialmente en lo relacionado con la inclusión social, laboral y académica.


El gobierno con su cuerpo ministerial y las Farc, deben realizar una caracterización de los hombres y mujeres en relación con edad, tiempo de antigüedad en las filas, nivel de formación académica, competencias laborales adquiridas, perspectivas laborales, lugar de origen y sí desean regresar a él, composición familiar, entre otras. Esta caracterización facilitaría una buena planeación, búsqueda de los espacios académicos para la formación y los laborales, que en este tema, y como lo he planteado desde hace más de una década cuando se iniciaron los diálogos frustrados con el mismo grupo, la mejor opción para ellos sería el autoempleo a través de emprendimientos que apunten a los clúster del país, a través de las unidades de transformación de productos agropecuarios –Utranpa-.


El país entero se merece una luz de esperanza, que está débil en las primeras de cambio por el difícil lastre de frustraciones y desengaños en negociaciones anteriores. Pero, como lo dijo el hermano de Alfonso Cano, palabras más, palabras menos: los jefes anteriores eran guerrilleros metidos en política, los actuales son políticos metidos de guerrilleros, queriendo decir que la visión actual es totalmente diferente a la que tenía el cuadro de mando en la época del Caguán.


Retomo las palabras de Isaac Newton, “los hombres construimos demasiados muros (ahora a punta de trinos) y no suficientes puentes” que faciliten el camino de la paz.