Economía

Food price challenges free trade
Precio de alimentos reta al libre comercio
Autor: Mauricio Berrío Vélez
10 de Septiembre de 2012


La tercera escalada en cuatro años en el precio global de los alimentos ha traído a la memoria la crisis de 2007/2008 que la FAO estimó elevó a 75 millones el número de personas en situación de hambruna crónica en el mundo.


La FAO pide ajustar la cantidad de cereales dedicados a los biocombustibles en época de amenaza de los suministros.

 FAO-ONU

 

La fuerte subida de los precios del maíz, el trigo y la soja en los mercados internacionales, continúa siendo una preocupación mundial y ha llevado a los tres organismos de la ONU dedicados a la alimentación, (FAO, Fida y PMA) a recomendar a los países que eviten imponer restricciones a la exportación de alimentos para evitar una crisis alimentaria mundial.


En un comunicado conjunto la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, Fida, y el Programa Mundial de Alimentos, PMA, aconsejaron coordinar esfuerzos para evitar que estos “vaivenes de precios” acaben “en una catástrofe que golpee a decenas de millones de personas en los próximos meses”.


Por eso creen que los obstáculos a las exportaciones, si bien pueden aliviar la situación de algunos consumidores temporalmente, “dificultan el bienestar global y resultan ineficaces” ante el alza de los precios, que “puede afectar en gran medida a los países que dependen de las importaciones alimentarias”.


En ese sentido, las medidas que proponen son “evitar las compras motivadas por el pánico” y estimular la “producción sostenible de alimentos en los países importadores más pobres, que pueden contribuir a la solución si se efectúan inversiones en sus sistemas de agricultura de pequeña escala y se crean sistemas de protección social para asegurar la alimentación de sus poblaciones”.


Aunque, según el comunicado conjunto de la ONU, la comunidad internacional está mejor preparada para responder a estos desafíos que hace cinco años, gracias a la creación de un Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria Mundial, así como el Foro de Respuesta Rápida, Amis, creado para facilitar las respuestas políticas coordinadas de los principales productores y comerciantes mundiales de cereales y soja en caso de turbulencias en los mercados, y el Sistema de Información del Mercado Agrícola del G20, desde la ONU insisten en que todos los países deben actuar de manera “rápida y coordinada”.


Posición del G20


El grupo que componen las naciones más ricas y las economías emergentes más fuertes, decidirán en octubre si toman una acción conjunta ante la escalada global de los precios de los granos, anunció el viceministro de Agricultura ruso, Ilya Shestakov.


“Representantes rusos formarán parte del Foro de Respuesta Rápida, que fue creado dentro del G20 para discutir los problemas en el mercado de alimentos”, dijo el viceministro y agregó que “no estamos planeando ninguna medida de emergencia. Queremos llevar a cabo un análisis, discutir posibles escenarios y nuestra acción conjunta para calmar al mercado. Tomaremos la decisión sobre si son necesarias las acciones conjuntas”.


Asimismo, Francia, que preside el Sistema de Información sobre el Mercado Agrícola, Amis, ha referido que cualquier decisión que se acuerde en el foro se tomará después de un reporte del Gobierno de EE.UU. sobre los granos, previsto para el 12 de septiembre.
Incredulidad


Sin embargo, analistas dudan que la medida enfríe a unos mercados que están cerca de los niveles que alentaron la crisis alimentaria de hace cuatro años.


Funcionarios de Oxfam, una organización internacional de promoción del desarrollo y lucha contra la hambruna, mediante un comunicado afirmaron que “el G20 quiere esperar los resultados de la cosecha de Estados Unidos antes de actuar, cuando está claro que los precios permanecen altos y que millones de personas no pueden comer”.


En ese sentido, la organización exigió una acción urgente para proteger a quienes padecen hambre en el mundo, a medida que las cosechas no alcanzan a cubrir la demanda para el próximo año.


Urgen medidas


De acuerdo con el comunicado conjunto de la ONU, además de que el problema de los precios elevados de algunos alimentos debe ser abordado con rapidez porque afecta directamente a los países que dependen de las importaciones alimentarias y a las personas más pobres, “el problema a largo plazo es cómo producir, comerciar y consumir alimentos en una época de crecimiento demográfico y alta demanda, además del presente problema del cambio climático”.


La ONU señaló que, “incluso en un buen año, la producción de cereales es apenas suficiente para satisfacer la creciente demanda de alimentos y combustible” y recordó la recomendación a varios organismos internacionales de ajustar la cantidad de cereales dedicados a biocombustibles cuando el suministro de alimentos esté amenazado.


El organismo concluyó diciendo que “tenemos que permanecer vigilantes y prepararnos para lo peor a corto plazo, mientras se trabaja en soluciones sostenibles a largo plazo. No hacerlo significaría inevitablemente que los más pobres y vulnerables del mundo paguen un precio muy alto. Entender esto nos ayudará a responder al desafío de “Hambre Cero”, planteado por el secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, para erradicar el hambre en el mundo”.



Causas del desabastecimiento


Se han producido tres fuertes subidas de los precios internacionales de los alimentos en los últimos cinco años. En todas las ocasiones, la meteorología ha sido una de las causas. Las sequías en algunas zonas del mundo han mermado la producción mundial de cereales prácticamente cada dos años desde 2007, según lo afirma la FAO. En otros lugares, las inundaciones han causado graves daños a los cultivos.


Asimismo, la ONU dentro del comunicado conjunto de las tres organizaciones encargadas del tema alimentario en el mundo, dijo que "el incremento del desvío de reservas de alimentos para fines no alimentarios y el aumento de la especulación financiera son algunas de las causas de la subida de los precios y la volatilidad. Hasta que encontremos el camino para blindar nuestro sistema alimentario de frente a los vaivenes de precios y el cambio climático, el peligro persistirá. A corto plazo, esto tiene un coste, no solo para los directamente afectados sino también para la comunidad internacional en su conjunto".