Palabra y obra

Óscar Muñoz, the allegory of recollection
Óscar Muñoz, la alegoría del recuerdo
Autor: Juan Esteban Agudelo Restrepo
1 de Septiembre de 2012


La exposición de Óscar Muñoz estará abierta en el Museo de Antioquia hasta el próximo mes de noviembre.

Foto: Angela Patricia Zapata 

Óscar Muñoz. La exposición Protografías había sido presentada a comienzos de este año en el Museo de Arte del Banco de la República, en Bogotá. 

 


La permanencia de las imágenes en la memoria. Las imágenes como el recuerdo. La forma en que esos recuerdos se desdibujan con el tiempo. De eso se trata Protografías, la exposición que el artista colombiano Óscar Muñoz presenta en Medellín. 


Las imágenes de Óscar Muñoz no están fijas, ni quietas, están en movimiento. Aparecen, cambian, se van borrando, pueden volver a ser dibujadas o simplemente desaparecen para siempre, tal y como pasa con los recuerdos. Y para representar esto, el artista se vale de varias técnicas como el dibujo, la fotografía, el video y la instalación, hasta llegar a soportes novedosos como dibujar sobre el agua o que el vapor de la respiración haga aparecer imágenes.


Muñoz basa una buena parte de su trabajo en la fotografía, pero no como una técnica en sí, sino como el concepto de una imagen fijada en el tiempo, su interés es desfijar esa imagen, evidenciar la incapacidad de retenerla. 


Las ideas del recuerdo y el olvido aparecen narradas de diferentes formas. Muñoz, por ejemplo, tomó una pila de papeles y los talló con un punzón como si fueran periódicos. Las imágenes de la portada son nítidas, pero, al ir pasando las páginas, y por la incapacidad del punzón de penetrar hasta las hojas de papel más profundas, las imágenes van desapareciendo lentamente, en una clara alegoría a cómo la mayoría de las cosas que pasan en la vida se van olvidando con el tiempo.  


José Roca, uno de los más importantes curadores de arte del país, quien se encargó de la curaduría de esta exposición, habla sobre Protografías.  


- ¿Cómo nació el concepto de Protografía, con el que se le da nombre a la exposición?


“Cuando estaba pensando en cómo curar la exposición retrospectiva de Óscar Muñoz traté de hallar una mirada que atravesara sus diferentes épocas, y que no fuera solo una temática que abordara una parte de su trabajo pero excluyera otra parte.  


Pensé que Óscar siempre ha utilizado para su obra la fotografía, pero no entendiendo la fotografía como un resultado final de sus trabajos, sino como una referencia, no solo en el aspecto técnico sino en el aspecto conceptual y en su historia, por lo que pensé que la fotografía podía ser uno de esos caminos para contar la exposición. 


Luego me puse a pensar dónde radica el verdadero arte fotográfico. Uno siempre piensa que una fotografía se logra en el momento en que se obtura la cámara, pero en realidad la fotografía no se forma en ese momento, sino en el momento en que se fija en un soporte, antes de eso no es fotografía todavía. Óscar se ha interesado por ese momento en que la imagen aún no está fija, su trabajo es un intento constante de desfijar la imagen, de ir en contra de esa fijación de la fotografía y del acto fotográfico. 


¿Qué nombre le daríamos a la imagen en el momento antes de que se fija como fotografía?, sería como una proto-fotografía porque todavía no es una fotografía (‘proto’ es una etimología que significa antes, primero o incipiente), entonces pensé que la idea de protografía podía ser una de las claves para mirar la obra de Óscar desde sus inicios hasta ahora, de ahí proviene el título”. 


- La exposición, a pesar de ser una retrospectiva, no está contada de forma cronológica, ¿cómo decidió la forma de narrar esta exposición? 


“Las exposiciones retrospectivas en muchas ocasiones hacen un recorrido cronológico, desde los inicios, el desarrollo y la obra actual de un artista, en el orden en el que se produce. Pero esa forma de organización no considera que los artistas no producen de forma lineal, sino que tienen ciertas obsesiones y temas a los cuales acuden con mucha frecuencia, de tal manera que un mismo tema puede ser recurrente en diferentes momentos de la carrera. 


Preferí organizar la exposición en una serie de constelaciones de obras en torno a un tema común. 


Por un lado está Cali, con el contexto cultural tan rico de los años 70, cuando Óscar exponía en Ciudad Solar, un lugar que agrupó gente como Andrés Caicedo, Carlos Mayolo y Luis Ospina, entre otros. Cali como soporte, como insumo conceptual de muchas de las obras de Óscar. 


En esa primera parte aparecen los dibujos que hizo Óscar Muñoz y por los cuales fue reconocido como artista, un dibujante hiperrealista a blanco y negro con escenas de inquilinatos y de interiores, donde se veía pobreza y soledad y melancolía. Ahí se puede ver la maestría técnica de Óscar en el manejo del dibujo y los materiales, y un interés por lo social. Ese podría ser el primer episodio o etapa de la exposición. 


En la segunda etapa se ve cómo Óscar rompe con ese encasillamiento en el que se le tenía como dibujante excelso, y sale del papel como soporte para sus obras, y empieza a probar otros soportes, como las cortinas de baño, y una técnica que nadie más ha hecho, que es serigrafíar sobre agua.


Luego de eso, la exposición tiene una parte que habla de las improntas, o la referencia a diferentes técnicas de grabado, y esa relación por contacto entre el referente y su imagen.


Y la última parte la llamamos imagen en flujo, que son obras en las cuales la imagen está siendo disuelta”.


- ¿Qué tipo de imágenes le interesa utilizar a Óscar Muñoz en sus obras? 


“A él no le interesa una imagen en particular. De hecho, él ha dicho que el uso de su propia imagen en muchas de sus obras no tiene que ver con nada autobiográfico, sino que ha usado su imagen porque es la que más tenía a la mano.


Él no tiene un interés particular en una imagen,  sino que la imagen es un vehiculo para decir las cosas que quiere decir”. 


 


- ¿Por qué Óscar Muñoz pasó de esos primeros dibujos en carboncillo a experimentar con soportes no convencionales?  


“Yo pienso que se dio, en parte, como un desarrollo natural del trabajo de un artista. Él ya había logrado reconocimiento como dibujante, y lo peor que le puede pasar a un artista es sentirse encasillado, entonces él comenzó a ensayar, ha sido muy creativo con las nuevas técnicas.


Yo me imagino que él sabía que los problemas de su obra eran conceptuales, y cuando el dibujo sobre papel se quedó corto para expresar lo que él quería, entonces encontró nuevas formas de decir lo que tenía que decir. No cambió lo que quería decir, sino cómo lo decía”.


- ¿La experimentación que él ha hecho con soportes no convencionales tiene alguna razón conceptual en la obra? 


“Óscar utiliza muchas técnicas diferentes, pero no porque le interese la experimentación en sí, sino porque hay obras que claman por una forma de decir diferente, y por eso él cambia el soporte, como cuando pinta sobre una cortina de baño o sobre el agua. O como cuando creó un autorretrato de él fumando, autorretrato que dibujó usando el cigarrillo que se estaba fumando, marcando el papel con ese cigarrillo.


La técnica está siempre determinada por la necesidad de la obra, él no parte de la técnica para llegar a hacer la obra, sino que concibe una obra y luego piensa cómo puede ser ejecutada”. 


- En el caso específico de las cortinas de baño, por ejemplo, ¿por qué él decide pintar esos cuerpos sobre unas cortinas plásticas, sin que esa experimentación caiga en un simple capricho de pintar sobre un soporte no convencional?  


“Yo creo que en ese caso él quería sugerir un tiempo y una presencia que no está presente en la fotografía.


La fotografía, en el 99.99% de los casos, es una imagen bidimensional que uno experimenta como algo plano, ya sea en un libro o en una pared. Esa fotografía nos deja claro que no es la realidad sino una representación, porque nadie que vea un libro podría pensar que ahí hay una persona chiquitica. 


Cuando él dibuja un cuerpo sobre una cortina de baño plástica, y luego la cuelga, esa fotografía empieza a ocupar un lugar en el espacio.


Está cuestionando a la fotografía, trata de reflexionar sobre los limites de la fotografía, creo yo”. 


- ¿Cuál es la forma particular que él tiene para abordar el tema de lo local?, ¿aparece en su obra el tema de lo latinoamericano? 


“A pesar de que muchas de sus obras tienen referentes directos al contexto del país, donde puede tomar imágenes de la historia colombiana, como la foto de Gaitán en su muerte, o la foto de los guerrilleros en el proceso de paz, Óscar se resiste a una interpretación contextual y política de su trabajo, porque a él le parece que los asuntos que están ahí son compartidos por todas las culturas, son cuestiones sobre memoria, olvido, muerte, vida, por eso la obra de Óscar uno la puede exhibir en otras partes y la respuesta de la gente es igual de potente en todos los sitios.  Acude a temas que son esenciales a la existencia humana”. 


- Dentro de la historia colombiana reciente, ¿qué puesto ocupa Óscar Muñoz, qué aportó su trabajo? 


“Él es parte de un grupo de punta que abrió camino para otros artistas, junto a Miguel Ángel Rojas, Doris Salcedo, Antonio Caro o José Alejandro Restrepo, algunos son exactamente de su generación, también hay otros mayores y otros menores. Son artistas que, cada uno a su manera, abrió camino sobre las posibilidades del arte.


Óscar, pienso yo, abrió posibilidades para el artista como alguien que no se define a través del medio que usa, sino que tiene un montón de vías, y esa apertura ha sido muy inspiradora”. 




Óscar Muñoz

 


Nació en Popayán en 1951. Su familia se mudó cuando él aún era muy niño a Venezuela y, a sus ocho años de edad, a Cali, ciudad en la que reside. 


Presentó su primera exposición individual, Dibujos Morbosos, en 1971, en el espacio independiente Ciudad Solar. En su juventud hizo parte de la movida cultural de Cali, en la que también participaban personajes como el escritor Andrés Caicedo. 


En 1976 presentó la serie Interiores en el XXVI Salón Nacional de Artistas de Colombia. Ha participado en bienales en Colombia, Argentina, Brasil, Corea, Cuba, Ecuador y Estados Unidos. 


En 2004 ganó el primer premio del XXXIX Salón Nacional de Artistas de Colombia y en 2006 fundó en la ciudad de Cali el espacio de difusión artística Lugar a Dudas.


Su obra se encuentra incluida en importantes colecciones públicas y privadas.