Columnistas

Ejemplo para la historia
Autor: Gabriel Zapata Correa
23 de Agosto de 2012


Cada día que pasa el país dimensiona más los efectos anímicos que produjeron los Juegos Olímpicos disputados por nuestros deportistas durante 16 días de competencias en Londres.

Cada día que pasa el país dimensiona más los efectos anímicos que produjeron los Juegos Olímpicos disputados por nuestros deportistas durante 16 días de competencias en Londres. Durante este tiempo la rutina de los colombianos se vio especialmente alterada e invadida por una sucesión de anhelos, sueños y deseos de superación, que al  final resultaron certeros para regocijo del espíritu. A pesar de la distancia fue fácil impregnarse de tan magno evento y meterse en la piel de los 104 compatriotas que viajaron cargados de historias individuales a la capital británica con el único objetivo de ganar el reconocimiento del mundo entero.


Durante las tres semanas de las justas deportivas, mientras la agenda del país permaneció inalterada particularmente en su lucha contra la guerrilla – la única que se sustrajo del sentir nacional y continuó con su accionar delictivo - un auténtico sentimiento de pasión y de unidad afloró en todos los rincones de la geografía nacional, pues en el Reino Unido, antioqueños, vallecaucanos, costeños, bogotanos, deportistas consumados de las distintas regiones, entregaron sus esfuerzos, talentos, sudores, lágrimas y glorias para que este país se olvidara un poco de sus violencias y concentrara sus energías en gozar sus conquistas.


Pero más allá del sentimiento nacional, del excelente balance del deporte colombiano, de los múltiples y muy merecidos reconocimientos a los medallistas, el tema más relevante que merece todo el enfoque, es el modelo que representan los actuales campeones para las generaciones presentes y futuras. Niños y jóvenes practicantes de distintas disciplinas se apropiaron de las competencias, de las marcas, del espíritu deportivo, del lenguaje mismo, para idealizar la posibilidad de ser el día de mañana héroes deportivos de la patria. No se nos puede olvidar que en cada pista, coliseo o cancha polvorosa, hay miles de sueños esperando ser cristalizados.


Por todo lo anterior es de loar lo hecho por los atletas, quienes con una gran dosis de humildad, dieron muestra de grandeza, y esa misma condición hoy se está replicando como ejemplo en clubes, colegios, complejos deportivos e instituciones formadoras de talento. Los deportistas que están en proceso, tienen ante sus ojos, decenas de historias de deportistas que comenzaron de la nada, sin recursos, sin patrocinios; algunos de ellos en regiones azotadas por la violencia, obstáculos que a la postre fueron superados gracias a la persistencia y disciplina de quienes un día definieron ser estrellas del deporte nacional. Vale la pena recordar el caso de nuestra campeona en salto triple Catherine Ibargüen, quien superó el conflicto de su natal Apartadó, el desplazamiento forzoso que padeció su familia, la falta de oportunidades, y después de consagrarse a su disciplina, hoy exhibe orgullosa una de las medallas que tiene al país celebrando los mejores Juegos Olímpicos de su historia. El mayor triunfo en 116 años de tradición de los juegos.  


Los nuevos talentos del BMX, le siguen la pista a la campeona Mundial y Olímpica Mariana Pajón, quien indiscutiblemente llevará las banderas del Bicicross en el país, deporte extremo dominado tradicionalmente por hombres, hoy destronados por la hormiga atómica de los antioqueños. Los aficionados y apasionados por el mundo de los pedales aprenden la técnica, destreza y habilidad que llevó a nuestra campeona a enarbolar la bandera de nuestro país en lo más alto del podio. De ese ejemplo es que están embebidas las nuevas generaciones de deportistas, a quienes les correspondió en suerte ver al país convertirse en potencia olímpica de nuestra región, al ocupar el cuarto lugar en medallería de América Latina y el Caribe, y quienes esperan que los anuncios de más inversión para el deporte, luego del éxito en los olímpicos, sea una realidad, pues de la coherencia y consistencia de los mismos, dependerá seguir afianzando el desarrollo deportivo del país. Un objetivo en lo inmediato que busca motivar aún más las nuevas generaciones y aumentar la cultura deportiva, está fijado en el deseo de que Medellín se convierta en la sede de los Olímpicos de la Juventud 2018.