Columnistas

El mundo de Mitt Romney
Autor: Rafael Bravo
3 de Agosto de 2012


Incomprensible que el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos sea tan superficial en el tema de las relaciones internacionales y peque por su falta de diplomacia y tino.

Incomprensible que el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos sea tan superficial en el tema de las relaciones internacionales y peque por su falta de diplomacia y tino. En su gira por Europa e Israel, Mitt Romney ha dejado en claro su inexperiencia y arrogancia. Llega a Londres e insulta a los británicos afirmando que no estaban preparados para realizar los Juegos Olímpicos. Sus afirmaciones sirvieron de comidilla de los tabloides y el lógico rechazo del primer ministro David Cameron. A su llegada a Israel, Romney sugiere que las diferencias entre la economía israelí y la palestina se deben a la cultura y no a la ocupación. “Reconozco el poder al menos de la cultura y de otros aspectos... Es posible aprender lo siguiente de la historia económica del mundo: la cultura hace toda la diferencia”.


El vocero de la Autoridad Palestina reaccionó afirmando que palestinos e israelíes no obstante estar en conflicto, son iguales. “Y esas declaraciones racistas no sirven a quienes están intentando proteger y salvar vidas en esta región”. Asimismo, dio a entender que de ser presidente trasladaría la embajada norteamericana a la “capital” Jerusalén, un territorio que ha sido el centro de la disputa entre ambos países.


La visita a Israel hay que entenderla de cara a las elecciones de noviembre, pues lo que está en juego es el voto judío y el apoyo económico de este grupo a las campañas. Históricamente, el partido demócrata ha tenido el respaldo mayoritario de la comunidad judía representada por un buen número de congresistas en el Senado y la Cámara de Representantes afines a ese partido.


La cercanía del candidato Romney con el primer ministro Netanyahu se remonta a la época en que ambos coincidieron en la Universidad de Harvard como estudiantes y que se ha visto fortalecida con el paso del tiempo. Además, muchos judío-americanos han visto con recelo la política exterior de la administración Obama en el Medio Oriente, por lo que Romney quiere capitalizar a su favor el descontento buscando imponerse en el estado de la Florida, de suma importancia para llegar a la Casa Blanca, en donde viven muchos ciudadanos de origen judío.


Varsovia fue el punto final del periplo. Allí se reunió con el líder de Solidaridad Lech Walesa, con quien también existen afinidades ideológicas. En esta oportunidad fue uno de sus asesores quien con palabras insultantes le impidió a un periodista inquirir al candidato. El trasfondo político de su paso por Polonia fue acercarse a la numerosa comunidad polaca de raíces católicas, con presencia importante en el Medioeste de los Estados Unidos. No hay que olvidar además que el presidente Obama ha tenido que enfrentarse a la hostil jerarquía católica opuesta al mandato de la Ley de Salud que cubre el suministro de anticonceptivos en las pólizas de salud.


Si el candidato republicano quiso proyectar una política internacional que contrastara con la visión de Obama, es decir, un liderazgo más efectivo, incluyente y creíble, al final de cuentas lo que hizo fue profundizar sus permanentes gafes, una falta de convicción y de principios, siempre obligado a rectificar, acudiendo al pretexto reiterado de que sus afirmaciones fueron tomadas fuera de contexto. Lo cierto es que Romney está dispuesto a echar reversa, rectificar y contradecirse con el único propósito de ser elegido presidente.