Columnistas

Culpar a la víctima
11 de Julio de 2012


Nuestra sociedad fomenta la exclusión e iniquidad al culpar a las víctimas y desconocer las causas reales de nuestros problemas sociales y económicos.

Danny Garcia Callejas


Nuestra sociedad fomenta la exclusión e iniquidad al culpar a las víctimas y desconocer las causas reales de nuestros problemas sociales y económicos. Y esta práctica se presenta en los sectores privado y público y entre la ciudadanía.


La semana pasada mi suegra se tropezó con un hueco (más bien un cráter) en las instalaciones de un almacén perteneciente a una cadena de supermercados ubicados en barrios de estrato 1, 2 y 3. Resultado del tropiezo, mi suegra (que iba sola) se cayó, golpeó en varias partes del cuerpo, se mareó y se dirigió a consulta médica inmediatamente. Lo sorprendente es que nadie la auxilió y la persona encargada del almacén le dijo: —“Señora, tiene que fijarse al caminar”.


La cadena comercial no se ha pronunciado ni ha tomado acciones decisivas para mejorar las instalaciones del almacén. Y, al parecer, la política empresarial es que para vender a precios atractivos para consumidores de estratos 1, 2 y 3 es necesario tener instalaciones austeras. Lastimosamente, la austeridad al parecer significa un tratamiento diferencial y discriminatorio de clientes: ¡vaya a que esto pase en un almacén en un sector pudiente!


Igualmente, en Colombia, en el sistema de salud también hay discriminación: una es la “medicina” y programa para quienes están en el régimen contributivo y otra para quienes están en el subsidiado. Por ello, aplaudo la decisión del Gobierno Nacional de igualar ambos regímenes y ofrecer los mismos planes para ambos grupos.


Desafortunadamente algunos afirman que cada uno tiene lo que se merece. Es más, dicen que los desempleados y pobres lo son por elección y que pertenecen al régimen que han ganado. Esto es pensar que todas las personas tienen y han tenido siempre las mismas oportunidades en nuestra sociedad. Sin duda ignoran que la discriminación y segregación existe y ha estado históricamente presente en Colombia. Basta pensar en la lucha de las mujeres para lograr su derecho al voto o las reivindicaciones para recortar la jornada laboral y generar condiciones dignas de trabajo.


Algo similar sucede en Arauca. Por ejemplo, allí se renovó recientemente el Hospital San Vicente aunque los constructores se olvidaron que el ascensor debía ser más amplio que las camillas. En consecuencia hay un ala inutilizable por esta falla estructural. Para algunos, los araucanos tienen lo que se merecen pues solo en las grandes ciudades sabemos usar los recursos disponibles. Nuevamente, se culpa la víctima. ¿Por qué ignorar el abandono del Estado central hasta 1991 y su apoyo decidido a los llanos orientales desde hace apenas 10 años? ¿Por qué ignorar la concentración del ingreso y riqueza en esta región?


Reconocer las causas de los problemas es el primer paso hacia su solución. Culpar a las víctimas solo deriva en resentimiento, odio, iniquidad y más problemas.