Columnistas

Alerta de voz autorizada
Autor: Mario Arango Mar韓
7 de Julio de 2012


Los beneficios tributarios, concluyen los economistas, deben ser muy pocos y dados con mucha racionalidad.

La revista Semana publicó (30-VI-2012) una interesante entrevista con José Antonio Ocampo. En ella, el exministro de Hacienda y profesor de la Universidad de Columbia, alerta sobre los efectos de un crecimiento súbito y muy acelerado en el sector minero-energético colombiano. Sin embargo, la industria, la agricultura y la construcción presentaron rezagos muy importantes que explican la fuerte desaceleración de la economía. Ocampo, derrotado en los años 90 con su tesis de gradualidad de la apertura económica, sostiene que se debe prestar más atención a estos sectores y al mercado interno como motores del desarrollo. Llama a detener la revaluación del peso y a desmontar la «manada de beneficios tributarios que favorecen a los ricos».


A las puertas de una nueva reforma tributaria, el candidato a presidir el Banco Mundial, y que no tuvo el apoyo del gobierno colombiano, insiste en que el sistema tributario tiene múltiples y excesivas excepciones para los ricos que se han multiplicado con el tiempo.  “No hay derecho, además, a que unos beneficios, especialmente en minería y turismo, que fueron diseñados como coyunturales, se conviertan, amparados en la estabilidad jurídica, en algo permanente”. Horacio Ayala añade el inequitativo desgravamen a los dividendos y la exoneración de impuesto de renta a las acciones inscritas en bolsa, cuando el 80% del capital bursátil está en manos del 0,21% de los accionistas. Los beneficios tributarios, concluyen los economistas, deben ser muy pocos y dados con mucha racionalidad.


Aunque, al igual que Krugman y Stiglitz, es la visión de un liberal keynesiano, frente a las tesis neoclásicas, en las cuales se omiten las desigualdades sociales causadas (10% más rico de los colombianos posee el 45% de la riqueza), es, de todos modos, una alerta de voz autorizada. Los inevitables coletazos de la crisis se harán sentir con rigor en medio de factores de inequidad que giran en círculo vicioso: la corrupción, el clientelismo, la alta concentración de la tierra, el capital accionario en muy pocas manos, la profunda brecha educativa y una política tributaria nada progresiva y erosionada por exenciones. Con respecto a la última, no se espera en Colombia que la próxima reforma cambie la dirección, por el contrario, que la profundice.