Columnistas

Los fallos de la CSJ en EEUU
Autor: Rafael Bravo
6 de Julio de 2012


Como una victoria para el presidente Obama pueden calificarse los dos fallos de la Corte Suprema emitidos la semana anterior.

Como una victoria para el presidente Obama pueden calificarse los dos fallos de la Corte Suprema emitidos la semana anterior. Quizás para la comunidad inmigrante la sentencia de Arizona tiene un sabor agridulce pues queda en pie la cláusula que faculta a las autoridades para pedir documentos migratorios aun por infracciones menores. Si algo pretendía la ley “Muéstreme sus Papeles” era discriminar con base en el perfil racial. Nada de eso cambia para los racistas radicales que buscarán cualquier pretexto para perseguir a los indocumentados.


Quedan en el aire las leyes promovidas en varias legislaturas estatales al confirmarse que la inmigración es un tema federal. Los costos para las economías locales de los estados de Arizona, Alabama y Georgia son inconmensurables. No hubo quien recogiera las cosechas, las pérdidas para los sectores que proveen a la cadena productiva fueron enormes y el daño a la estructura laboral tiene tintes de catástrofe. 


El anuncio de la administración Obama de conceder una legalización temporal a los jóvenes ha sido acogida por las dos terceras partes según una encuesta en la que además se indica la preferencia para una solución al tema migratorio. Asimismo, la decisión pone en aprietos al candidato republicano Mitt Romney, quien luego de más de dos semanas no atina una respuesta que convenza al ala derecha de su partido ni a la población de votantes de la comunidad latina.


La segunda sentencia del máximo Tribunal ratificó la constitucionalidad de la Ley de Salud despejando la incertidumbre que desde su aprobación había generado el proyecto cumbre del presidente. En una resolución inesperada, el presidente de la Corte Suprema John Roberts, de clara tendencia conservadora, se unió al grupo de los así llamados liberales que se impusieron 5 a 4. El argumento de la demanda se concentró en el mandato establecido en la ley obligando a todos los ciudadanos a adquirir una póliza de salud. En las consideraciones del fallo, Roberts determinó que el mandato es un impuesto cuya aprobación recae sobre el legislativo.


En adelante cerca de 35 millones de personas podrán acceder a un seguro de salud, a las compañías de seguros se les prohíbe negar el cubrimiento por tener una condición médica preexistente y a los jóvenes se les permitirá acogerse o permanecer en las pólizas de sus padres hasta la edad de 26 años.


Desde ya estos veredictos han encendido las divisiones partidistas de cara a la elección presidencial de noviembre.  Sin mayor espera, el presidente Obama recibió con beneplácito la decisión luego de agotar gran parte de su capital político defendiendo lo que estaba en juego para su reelección. Su contrincante Mitt Romney por su parte ha prometido revocar la ley sin una razón de peso, teniendo en cuenta que durante su período como gobernador de Massachusetts promovió una legislación que en su esencia es una copia calcada a la Ley Obama.


Los votantes tendrán que decidir entre dos visiones de gobierno diametralmente opuestas. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, el costo de la Ley de Salud cubriendo a quienes carecen de cubrimiento en la próxima década, es una tercera parte de las tasas de impuestos reducidas que pagan los más ricos. Por otro lado, es urgente que ambos bandos le digan al país cómo se va a recuperar la pérdida de empleos y qué hacer para rescatar a la clase media del deterioro que viene padeciendo en los últimos años.