Editorial

¡Bravo el Festival!
2 de Julio de 2012


La evolución positiva del Festival no solo es cuantitativa sino cualitativa, lo que va generando una dinámica virtuosa en el movimiento coral de la ciudad y el Valle de Aburrá.

Con una inolvidable cantoría final en el Teatro Metropolitano, en la que participaron más de 150 coristas de tres coros nacionales y dos internacionales, acompañados por la Orquesta Experimental de la Universidad de Guayaquil, Ecuador, se dio clausura el sábado pasado al XI Festival Coral de Medellín “José María Bravo Márquez”.  


Fueron cuatro intensos días de goce con la música, a cargo de unos 700 coristas colombianos y extranjeros representando 16  agrupaciones del área metropolitana, dos nacionales (Bucaramanga y Bogotá) y  cuatro extranjeras procedentes de Polonia, Eslovaquia, Venezuela y Ecuador.  Unos primeros cálculos arrojan una asistencia de aproximadamente 10.000 espectadores a 20 conciertos en diferentes escenarios repartidos en ocho de las 16 comunas de la ciudad, abiertos al público para que de manera gratuita, los habitantes de todos los estratos disfrutaran el ritmo, armonía y los más increíbles giros vocales. 


Pero la evolución positiva del Festival no solo es cuantitativa sino cualitativa, lo que va generando una dinámica virtuosa en el movimiento coral de la ciudad y el Valle de Aburrá, donde coexisten unas 42 agrupaciones dedicadas a esta cultura musical.  Para ser seleccionados en el Festival, por ejemplo, los coros deben renovar su repertorio y acreditar una calidad musical que año tras año convoque a más y más seguidores.


También se presentaron varias innovaciones con respecto a años anteriores: la interpretación por primera vez en el Festival de una obra con acompañamiento de orquesta de cámara, la fusión de canto y danza en obras corales flamencas  con la participación de la talentosa bailaora Diana Murillo, la participación de  muchos más coros infantiles y juveniles que en anteriores versiones del Festival, y la edición y publicación del libro de partituras corales de la región Caribe colombiana, con arreglos del maestro Alberto Carbonell, a quien se le rindió especial homenaje en este XI Festival, por su enorme contribución a la música coral mediante arreglos que siempre han sabido respetar el sentido de las composiciones originales.  Este libro, que ya se está repartiendo en colegios y en todas las instituciones musicales de Antioquia y el país, estamos seguros que servirá no solo a directores sino también a coristas, estudiantes de música y amantes del repertorio coral en general.


Seguros de que  el arte y la cultura ciudadana son prioritarios para la vida, la convivencia y la transformación social, El Mundo ha prestado y seguirá prestando su apoyo a esta iniciativa que no solo es una válida propuesta para el aprendizaje de valores tan importantes como el trabajo en equipo, la tolerancia, la capacidad de escuchar, la perseverancia, la disciplina y la confianza en las propias capacidades, entre otros.  También el Festival, por la importancia y reconocimiento que va adquiriendo,  se convierte en un evento de talla internacional, que atrae las miradas de propios y extraños a esta región del planeta tan aporreada por dañinos estereotipos.


Despedimos agradecidos a los participantes de este evento no competitivo, que vinieron a compartir con nosotros su amor por los ritmos y melodías típicos de sus tierras de origen y a cautivarnos con la magia de sus voces.   También felicitamos al maestro Jorge Hernán Arango y al Ensamble Vocal de Medellín, por el compromiso y pasión con que desde 2002 asumieron el reto de organizar y llevar a buen término el Festival, además de dejar el nombre de la ciudad en el más alto grado de excelencia musical.  No en vano el maestro Arango recibió  en la noche del sábado un sentido homenaje de parte de directores colegas y coristas, por sus ya 30 años de dirección coral en Medellín.  Definitivamente, ¡la calidad no se improvisa!.