Columnistas

Con bombo y platillos (2)
Autor: Bernardo Trujillo Calle
23 de Junio de 2012


Fue una feliz oportunidad que los dos mandatarios de Antioquia 杇obernador y alcalde- hayan coincidido en darle la mayor importancia dentro de sus planes de gobierno al tema ecol骻ico

Fue una feliz oportunidad que los dos mandatarios de Antioquia –gobernador y alcalde- hayan coincidido en darle la mayor importancia dentro de sus planes de gobierno al tema ecológico, y fue así como a la par con el Parque Central, fruto de la Alianza –AMA-, Aníbal Gaviria haya lanzado todo un programa, el más completo y bien fundamentado, pero también financiado, cuyo nombre Cinturón Verde Metropolitano corre ya como una expectativa inminente entre los ciudadanos del área de los diez municipios que conforman el Valle de Aburrá.  Circula un folleto, el ABC del cinturón, que en sus 12 apretados capítulos concreta en detalle la ruta completa que se va a seguir durante los cuatro años de este gobierno municipal previa descripción de su objetivo general.


No hay nada que se pase por alto en ese propósito macro cuyos alcances, para el período de este gobierno, toca desde la ocupación indebida del suelo, hasta el aumento de áreas protegidas y de reserva de tipo ambiental e incremento de zonas verdes públicas, para hablar en términos amplios, pues los distintos ítem son tantos y tan concretos en cada capítulo, que a decir verdad, parece que no dejara por fuera absolutamente nada relacionado con el gran tema del Cinturón.  Se pasea pues, este resumen del ABC, por cuanto meandro es posible imaginar que tenga interés en la capital y sus vecinos del área que tiendan a frenar el crecimiento no controlado de la ciudad en las laderas que es lo más visible y retador cuando se mira la inmensa colmena de casas que ladera arriba han escalado las propias cumbres de estas cordilleras que encierran la ciudad. ¡Si hasta los cerros tutelares han sido hallados!


Intentos de solución ha habido, claro que sí, como el que propusimos tres concejales liberales por allá en los 70 mediante un proyecto de acuerdo que no tuvo respuesta en el presupuesto municipal.  Y posiblemente haya habido otros.  Lo importante y distinto de éste es que viene financiado hasta en los detalles y por la profundidad y extensión de su formidable contenido que prevé, analiza y ofrece soluciones concretas y hasta viene acompañado de cronogramas, cifras en pesos, indicadores de resultado y una completísima lista de instituciones de diversa índole que acompañarán el ambicioso programa paso a paso en su realización.  Para dar una idea aproximada, digo que he contado hasta 59 de ellas.


Y como si algo faltara, el estudio trae un último capítulo en el cual se enumeran uno a uno los 18 riesgos para que el proyecto no sea exitoso que despierta la curiosidad por su realismo en tanto prevé desde una falta de gobernabilidad, hasta la oposición política.  Se advierte allí una sutil perspicacia en la selección de los vientos contrarios que no faltarán, por ejemplo, especulación en el valor del suelo, desplazamiento interurbano, intervención política inadecuada, etc.  Llama también la atención la minuciosa sectorización de este Cinturón Verde que contempla 6 en Medellín y 2 en municipios colindantes, lo que indica que no hay improvisación porque la ruta está trazada con precisión.


Unas palabras finales:  Parque Central y Cinturón Verde irán de la mano haciendo un trabajo conjunto dentro de un ambiente de plena armonía institucional que tiene que despertar en el resto del país el deseo de emular.  Ningún departamento ni capital escapa de tener que afrontar problemas similares a los de Antioquia y su capital.  No importa la filiación política del uno o del otro, ni la mayor iniciativa personal que uno de ellos tenga, porque son entes inseparables, así se trate de Bogotá y Cundinamarca que tanto por sus especiales regímenes como por llegar a ser a la vez sedes de los gobiernos nacional, departamental y distrital, sus dificultades puedan alcanzar dimensiones diferentes.  Lo cierto es que los intereses supremos de la población reclaman esa alianza.  Y antes que todo, el sello común tiene qué ser el de la decencia por los procedimientos y resultados.  Los caudales públicos manejados dentro de la legalidad y la rendición de cuentas periódicas a la comunidad son mandatos.


P.S.: Votaré SÍ el referendo contra la reforma judicial.