Columnistas

Salud Pública Veterinaria
Autor: Anibal Vallejo Rendón
19 de Junio de 2012


Según datos de las autoridades de salud en el departamento de Antioquia hay 381.508 animales domésticos entre caninos y felinos que son atendidos en forma gratuita con la vacunación antirrábica.

Según datos de las autoridades de salud en el departamento de Antioquia hay 381.508 animales domésticos entre caninos y felinos que son atendidos en forma gratuita con la vacunación antirrábica. En los años 50 se acuñó el término Salud Pública Veterinaria dentro del marco de la Organización Panamericana de la Salud, una rama específica referida a enfermedades transmitidas por los animales al ser humano bien directamente o por otros vehículos como los alimentos y el agua.


“La Sociedad Protectora de Animales le agradecería que por el micrófono que ustedes poseen me hicieran el favor de anunciar en el barrio que el próximo jueves 2 de agosto los empleados de la Protectora estarán vacunando los perros del barrio en la casa del señor Corista y que su costo será el de 4 pesos cada uno, esto con el fin de evitarles la venida con ellos hasta el Coso Municipal, que es el lugar de la vacunación…”. El oficio, fechado en 1956, estaba dirigido al presidente del Centro Cívico del Barrio Castilla en Medellín y fue enviado por la secretaria de entonces, Eugenia Garcés J., quien desempeñó el cargo por más de 20 años adscrita a la nómina municipal. Fue tal su compromiso con la causa que llegó a ser más conocida que los mismos presidentes de la entidad y que muchos otros prestantes directivos y socios. Por ello la referencia coloquial pidiendo que le hicieran el favor de convocar a la comunidad para que no se tuvieran que desplazar hasta el “Potrero El Guamal” en el barrio El Poblado, lugar donde funcionaba el Coso Municipal a cargo de la entidad.  Muchos barrios llegaron a tener conformadas filiales de la Sociedad de Mejoras Públicas y Centros Cívicos que cumplían labores comunitarias.


La Casa Agraria, con su sede principal en Cali, proveía los significativos pedidos de vacunas antirrábicas, algunos de los cuales fueron pagados por el socio benefactor Julio Vásquez Gaviria, quien además facilitó predios de su propiedad tanto en la fracción de Robledo como en El Poblado para el mantenimiento de los semovientes recogidos por la Sociedad Protectora de Animales.


De un informe de esa fecha presentado a la Inspección de Sanidad se pueden extraer nombres de perros de los que para entonces se usaban como Billú, Limber, Milor, Liber, Trosky, Marquesa, Nerón, Guardián, Blandi, Yonfú, Seviñe, Marbella, Ney, Titán, Changal, Leoncico, Lufán, Sivoney, Benhur, Tarcela, Bulganín, Morel… que vivían en El Raizal, en Otrabanda, en San Juan Bosco terminal de Bermejal, en La Marina Manrique Oriental, en la carrera Hidalgo, en Tenche, en la calle Manresa, en La Bayadera… En calles y carreras sin nombre pero con nomenclatura urbana. Con propietarios como Soila, Concha, Clementina, Emilia, Quico, Rosalía, Abraham… De razas conocidas, y desconocidas: lobos cruzados, foxterrier cruzados, lobos pastor, danés cruzado, maltés, criollos lanetas y cantidad de lobos negros, cafés, amarillos grises, pardos. Todos ellos vacunados por La Sociedad Protectora de Animales. Nombres humanos, de animales y de calles y callejones que se fueron perdiendo en la historia de una ciudad que pierde su memoria.